Un autobús que normalmente debería circular en el Valle de Toluca se convirtió en tema de conversación luego de ser visto recorriendo las avenidas del puerto de Acapulco, a más de 400 kilómetros de la zona donde tiene autorización para operar.
La unidad pertenece a la concesionaria Autotransportes Toluca Tlachaloya y Ramales S.A. de C.V. y fue identificada con la ruta “09”, lo que de inmediato levantó sospechas y cuestionamientos entre usuarios del transporte público y ciudadanos en redes sociales.
La fotografía, difundida ampliamente en plataformas digitales, muestra al autobús avanzando sin contratiempos entre palmeras y paisajes costeros característicos de Acapulco. El contraste no pasó desapercibido: una unidad concesionada para prestar servicio en el Estado de México parecía disfrutar de un recorrido turístico fuera de su jurisdicción.
Los comentarios no se hicieron esperar. Internautas preguntaron cómo y por qué un vehículo destinado al transporte público en Toluca se encontraba operando o al menos circulando en una de las zonas turísticas más importantes del país. Para muchos, el hecho refleja una falta de control evidente sobre las concesiones.
Este episodio vuelve a poner bajo la lupa la supervisión del transporte público en el Estado de México, especialmente en un contexto sensible: apenas han pasado dos meses desde el incremento en las tarifas del servicio. Usuarios señalan que, mientras el costo del pasaje sube, persisten irregularidades que afectan la confianza ciudadana.
Especialistas en movilidad han señalado en diversas ocasiones que la ausencia de mecanismos claros de fiscalización permite prácticas poco transparentes, como el uso indebido de unidades fuera de su zona de concesión o la falta de sanciones visibles.
Hasta el momento, no se ha emitido una postura oficial que explique la presencia del autobús en Acapulco ni si se trataba de un traslado autorizado, un viaje privado o una posible irregularidad administrativa. La falta de información oficial alimenta el debate y refuerza la percepción de desorden en el sistema de transporte.
Más allá de lo anecdótico o viral, el caso abre una discusión de fondo sobre la necesidad de mayor vigilancia, transparencia y rendición de cuentas en el transporte público. Para miles de usuarios que dependen diariamente de este servicio, no se trata de un “paseo”, sino de la correcta administración de un sistema que impacta su economía y su movilidad.
En Notidex seguiremos dando seguimiento a este tema, que evidencia las fallas estructurales del transporte concesionado y la urgencia de respuestas claras por parte de las autoridades competentes.







