Especialistas defienden el etiquetado frontal como herramienta clave de salud pública

Sellos en alimentos
Sellos en alimentos

Desde su implementación en 2020, el etiquetado frontal de advertencia en alimentos y bebidas se ha consolidado como una herramienta eficaz para orientar a los consumidores y reducir la ingesta de productos con altos niveles de azúcares, grasas y sodio. Organizaciones civiles especializadas en salud pública coinciden en que esta medida ha generado beneficios medibles y debe fortalecerse frente a los intentos de debilitamiento por parte de la industria.

Durante la conferencia Defendamos el etiquetado, realizada en el marco de la Consulta Pública para la posible modificación de la Norma Oficial Mexicana 051, representantes de El Poder del Consumidor, Salud Crítica y la Alianza por la Salud destacaron que el sistema de advertencias frontales ha contribuido a decisiones de compra más informadas entre la población.

De acuerdo con datos presentados por las organizaciones, más del 85 % de madres y padres de familia respaldan el etiquetado frontal, al considerarlo una guía clara y rápida para identificar productos poco saludables. Además, se ha observado una disminución promedio de 120 kilocalorías diarias por persona, principalmente derivada de un menor consumo de alimentos ultraprocesados.

Especialistas subrayaron que los sellos de advertencia se han convertido en uno de los elementos más consultados al momento de adquirir alimentos, especialmente porque se basan en criterios científicos y en información proveniente de encuestas nacionales de salud. Este acceso sencillo a datos nutricionales permite a los consumidores comparar productos y optar por alternativas más saludables.

A pesar de los avances, organizaciones civiles denunciaron que algunas empresas han recurrido a estrategias para minimizar el impacto del etiquetado, como reducir el tamaño de los sellos o colocarlos en zonas poco visibles del empaque. Estas prácticas contrastan con regulaciones más estrictas en otras regiones del mundo, donde las advertencias ocupan un lugar central y claramente visible.

Asimismo, se planteó la necesidad de reforzar la regulación en torno al uso de colorantes sintéticos, ya que en países europeos se ha optado por alternativas naturales como parte de políticas de prevención en salud.

Investigaciones científicas citadas durante el encuentro señalan que mantener y fortalecer el etiquetado frontal podría prevenir hasta 1.3 millones de casos de obesidad en el largo plazo, además de generar ahorros significativos para el sistema de salud pública. Este enfoque preventivo cobra especial relevancia en un país con altos índices de sobrepeso y enfermedades crónicas.

En conclusión, las organizaciones hicieron un llamado a la población a participar activamente en la consulta pública, con el objetivo de proteger el derecho a la salud y a la información clara. Coincidieron en que fortalecer el marco legal es fundamental para evitar la influencia del cabildeo industrial y garantizar políticas públicas centradas en el bienestar de la población.

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