Un grupo de habitantes del municipio de Xonacatlán realizó el cierre de una importante vialidad este día como medida de presión para exigir la clausura definitiva de un tiradero de residuos que, aseguran, representa un grave riesgo para la salud pública.
La protesta se registró sobre la carretera que conecta con San Miguel Mimiapan, específicamente a la altura del basurero que ha sido motivo de inconformidad entre la población local. La circulación vehicular se vio interrumpida por varias horas, generando afectaciones a conductores y transporte público que transita por la zona.
De acuerdo con los manifestantes, el sitio de disposición de residuos fue cerrado en una administración municipal anterior; sin embargo, denuncian que recientemente volvió a operar sin que existan garantías claras sobre su manejo adecuado.
Los habitantes señalan posibles consecuencias como:
- Contaminación del aire y malos olores constantes
- Presencia de fauna nociva
- Riesgo de enfermedades para comunidades cercanas
- Impacto ambiental en suelos y mantos acuíferos
Exigen intervención de autoridades ambientales
Durante la manifestación, los vecinos solicitaron la presencia de autoridades estatales y municipales, particularmente de la Procuraduría de Protección al Ambiente del Estado de México, con el objetivo de que se realice una inspección formal y se determine la situación legal y ambiental del tiradero.
Asimismo, pidieron al gobierno municipal de Xonacatlán que esclarezca bajo qué condiciones se permitió la reapertura del sitio y que se priorice la salud de la población.
Afectaciones viales y alternativas
El cierre generó congestión en vías alternas, por lo que autoridades recomendaron a automovilistas:
- Evitar la zona del basurero
- Utilizar rutas alternas hacia San Miguel Mimiapan
- Mantenerse atentos a reportes viales en tiempo real
Este tipo de protestas refleja una problemática recurrente en diversas regiones del Estado de México, donde la gestión de residuos sólidos se ha convertido en un desafío tanto ambiental como social. La reapertura de tiraderos previamente clausurados suele detonar inconformidad ciudadana, especialmente cuando no hay transparencia en los procesos.







