Un México que no lee: PISA 2026 lo coloca casi al fondo de la OCDE en lectura

El país ocupó el lugar 37 de 38 integrantes de la OCDE en lectura y ciencias, mientras matemáticas registró su peor resultado desde 2009. El dato vuelve a encender las alertas sobre el aprendizaje de los adolescentes mexicanos.

México vuelve a enfrentarse a una realidad incómoda en materia educativa: los estudiantes tienen cada vez más dificultades para comprender lo que leen y resolver problemas matemáticos.

Los resultados de PISA 2025, analizados por el Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), colocaron a México en el lugar 37 de 38 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) tanto en comprensión lectora como en ciencias.

Pero quizá el dato más preocupante no está únicamente en la posición que ocupa el país frente a otras naciones, sino en la trayectoria que muestran sus propios resultados.

En lectura, México acumula cinco descensos consecutivos desde 2009, mientras que matemáticas alcanzó en 2025 su puntuación más baja dentro del periodo analizado por el IMCO.

Y aquí aparece una pregunta que debería ir más allá de cualquier disputa política: ¿qué está pasando en las escuelas mexicanas para que una generación tras otra tenga mayores dificultades para dominar habilidades básicas?

Siete de cada 10 estudiantes no alcanzan el nivel mínimo en matemáticas

Las matemáticas representan el mayor foco rojo de la evaluación.

México obtuvo 388 puntos en PISA 2025, siete menos que los 395 registrados en 2022.

La diferencia frente al promedio de la OCDE también resulta considerable: 463 puntos, es decir, una brecha de 75 unidades.

Pero el dato que permite dimensionar mejor el problema es el nivel de desempeño.

De acuerdo con el análisis del IMCO, 70% de los estudiantes mexicanos no alcanzó el nivel mínimo de competencia en matemáticas.

En otras palabras, sólo tres de cada 10 adolescentes consiguieron llegar al umbral considerado básico.

El retroceso tampoco comenzó recientemente.

En 2009 México obtuvo 419 puntos en matemáticas. Después pasó a 413 en 2012, 408 en 2015 y tuvo un ligero avance a 409 en 2018.

A partir de entonces volvió a caer: 395 puntos en 2022 y 388 en 2025.

En 16 años, la disminución acumulada es de 31 puntos.

Cinco caídas consecutivas en comprensión lectora

Si las matemáticas representan una alerta, la lectura muestra una tendencia todavía más prolongada.

México obtuvo 425 puntos en comprensión lectora en 2009.

Desde entonces, el indicador ha descendido en cada una de las ediciones consideradas por el IMCO:

  • 2009: 425 puntos
  • 2012: 424
  • 2015: 423
  • 2018: 420
  • 2022: 415
  • 2025: 408

La reducción acumulada es de 17 puntos.

El resultado de 2025 también representa el nivel más bajo de toda la serie analizada.

México quedó 53 puntos por debajo del promedio de la OCDE, que fue de 461 puntos.

Además, aproximadamente la mitad de los estudiantes mexicanos no alcanzó el nivel mínimo de desempeño en lectura.

Y aquí el problema trasciende las aulas.

Un adolescente que no comprende adecuadamente un texto puede tener dificultades para interpretar instrucciones, analizar información, detectar argumentos engañosos o distinguir entre una noticia sustentada y una publicación falsa en redes sociales.

En una sociedad donde la información circula a una velocidad inédita, saber leer dejó de ser únicamente una habilidad escolar: es una herramienta para desenvolverse en la vida cotidiana.

Ciencias mejora, pero México sigue lejos del promedio

La fotografía en ciencias es ligeramente diferente.

México obtuvo 414 puntos, cuatro más que en 2022, cuando registró 410.

Sin embargo, el resultado todavía está muy lejos de los 482 puntos promedio de la OCDE.

La evolución histórica también muestra que el país aún no recupera su mejor registro reciente.

En 2018 había alcanzado 419 puntos, por lo que el resultado de 2025 permanece cinco unidades por debajo de aquella cifra.

Aproximadamente la mitad de los estudiantes mexicanos tampoco alcanzó el nivel mínimo de competencia en ciencias.

Por ello, el pequeño avance respecto de 2022 debe interpretarse con cautela.

Subir cuatro puntos es mejor que continuar cayendo, pero difícilmente puede considerarse suficiente cuando la mitad de los estudiantes no alcanza las competencias básicas y la distancia con el promedio internacional sigue siendo amplia.

México, casi al fondo de la OCDE

Los resultados adquieren mayor dimensión cuando se comparan con otros países.

En ciencias y lectura, México ocupó el puesto 37 de 38 países de la OCDE incluidos en el análisis presentado por el IMCO.

En matemáticas, la situación tampoco mejora sustancialmente.

La diferencia frente al promedio de la organización es de 75 puntos; en ciencias alcanza 68 y en lectura llega a 53.

Estos números no significan que todos los estudiantes mexicanos tengan bajos desempeños.

De hecho, existe una pequeña proporción que consigue niveles de competencia muy elevados.

El problema es que esa élite académica convive con una mayoría que no logra alcanzar las habilidades mínimas.

La discusión, por tanto, debería centrarse no sólo en cómo elevar a quienes ya obtienen buenos resultados, sino en cómo evitar que millones de estudiantes se queden atrás.

PISA 2025 y la Nueva Escuela Mexicana

Hay otro elemento que vuelve particularmente relevante esta edición.

PISA 2025 es la primera evaluación realizada después de la implementación de la Nueva Escuela Mexicana, el modelo educativo impulsado por el gobierno federal.

Esto ha generado una inevitable discusión política sobre sus resultados.

Sin embargo, atribuir automáticamente los puntajes de PISA 2025 a la Nueva Escuela Mexicana sería apresurado.

Los adolescentes evaluados tienen una trayectoria educativa que comenzó varios años antes de esta prueba y estuvo marcada por diferentes modelos, programas, condiciones escolares y, además, por la disrupción provocada por la pandemia.

Por eso, PISA 2025 debe entenderse también como una línea de referencia para evaluar qué ocurre en los próximos años.

Si el nuevo modelo educativo pretende transformar la forma en que los estudiantes aprenden, será indispensable observar si las siguientes evaluaciones consiguen revertir la tendencia.

La pregunta será inevitable: ¿la Nueva Escuela Mexicana logrará modificar esta trayectoria o dentro de algunos años estaremos hablando nuevamente de otra caída?

No basta con cambiar los planes de estudio

Los resultados de PISA ponen sobre la mesa un problema que difícilmente puede solucionarse únicamente modificando libros de texto o planes educativos.

Para mejorar la comprensión lectora y las matemáticas también se necesitan docentes con herramientas suficientes, escuelas en buenas condiciones, acompañamiento a estudiantes con rezago, atención a las desigualdades y estrategias capaces de recuperar aprendizajes perdidos.

Además, el contexto social importa.

La educación mexicana no ocurre en condiciones iguales para todos. Un estudiante de una comunidad con carencias económicas, conectividad limitada o problemas de acceso a servicios básicos enfrenta desafíos diferentes a los de un alumno de una escuela con mayores recursos.

Por eso, mejorar los promedios nacionales sin reducir las brechas puede resultar insuficiente.

¿México necesita que sus jóvenes lean más?

El debate sobre lectura tampoco debería limitarse a pedirles a los adolescentes que lean más libros.

La pregunta debería ser qué están leyendo, cómo comprenden lo que leen y qué capacidad tienen para cuestionarlo.

En internet, los jóvenes enfrentan videos cortos, publicaciones virales, inteligencia artificial, contenido generado automáticamente y una cantidad prácticamente ilimitada de información.

La escuela tiene ahora una responsabilidad adicional: enseñar a leer no sólo textos impresos, sino también el mundo digital.

Porque un estudiante puede leer cientos de publicaciones al día y, al mismo tiempo, tener dificultades para comprender un texto complejo.

Leer mucho no necesariamente significa comprender mejor.

La inteligencia artificial vuelve todavía más urgente el problema

El desafío adquiere una nueva dimensión con el crecimiento de herramientas de inteligencia artificial.

Los estudiantes ya pueden obtener resúmenes, explicaciones, respuestas y borradores en cuestión de segundos.

Pero existe una paradoja.

Mientras más capaces son las máquinas de procesar información y generar textos, más importante resulta que los seres humanos sepan comprender, cuestionar y verificar lo que reciben.

Si un estudiante no domina la lectura, difícilmente podrá identificar cuándo una respuesta generada por inteligencia artificial es incorrecta.

Y si carece de habilidades matemáticas, también tendrá problemas para evaluar datos, porcentajes, gráficas o estadísticas producidas por una herramienta digital.

La tecnología puede ayudar a mejorar la educación, pero no puede sustituir las habilidades fundamentales que PISA justamente busca medir.

El verdadero reto: que la escuela vuelva a garantizar aprendizajes

Los resultados de PISA 2025 no deberían convertirse únicamente en una pelea entre gobiernos, partidos políticos o modelos educativos.

México tiene un problema de aprendizaje que lleva varios años manifestándose.

Cinco descensos consecutivos en lectura y una caída de 31 puntos en matemáticas desde 2009 no pueden explicarse por una sola administración.

Pero tampoco pueden utilizarse como argumento para evitar responsabilidades.

Cada gobierno educativo debe responder por las decisiones que toma durante su periodo y, sobre todo, demostrar si consigue cambiar las tendencias que recibe.

El objetivo no debería ser simplemente subir algunos lugares en una clasificación internacional.

Debería ser algo mucho más básico: que un adolescente mexicano pueda leer un texto, comprenderlo, cuestionarlo, resolver un problema matemático y utilizar conocimientos científicos para interpretar su entorno.

Si siete de cada 10 estudiantes no alcanzan el nivel mínimo en matemáticas y la mitad no lo consigue en lectura y ciencias, la pregunta ya no es si México está bien o mal colocado en una tabla.

La pregunta es si estamos preparando adecuadamente a nuestros jóvenes para el país que tendrán que enfrentar mañana.

Y quizá esa sea la verdadera advertencia de PISA 2025: México no sólo necesita que sus estudiantes permanezcan en la escuela; necesita que salgan de ella sabiendo aprender.

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