Gerardo Fernández Noroña fue confrontado en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México por pasajeros que le gritaron “corrupto” y “fuera Morena”. Después, el senador difundió publicaciones que atribuyó al hermano de una de las jóvenes y las relacionó con posiciones de derecha y con el lema “Make Mexico Safe Again”.
Ciudad de México.– Lo que comenzó como una confrontación verbal en los pasillos del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) terminó convirtiéndose en una disputa política en redes sociales.
El senador Gerardo Fernández Noroña fue increpado el domingo 20 de septiembre por un grupo de pasajeros cuando regresaba de Nayarit, donde había acudido al informe del gobernador Miguel Ángel Navarro. En videos difundidos en redes sociales se observa a varias personas reclamarle y lanzarle expresiones como “¡corrupto!” y “¡fuera Morena!”.
Noroña no respondió verbalmente en ese momento y continuó caminando por la terminal. Posteriormente publicó su propia versión de los hechos y cuestionó el origen de las críticas.
Pero el episodio tomó otro rumbo cuando el legislador comenzó a difundir imágenes y publicaciones que atribuyó al hermano de una de las jóvenes que participaron en la confrontación.
Noroña vincula al hermano con discursos de derecha
Después del incidente, Fernández Noroña compartió videos y capturas de pantalla que, según afirmó, correspondían al hermano de la joven que lo increpó.
El senador utilizó ese material para cuestionar las posiciones políticas del joven y sostuvo que existía un entorno familiar relacionado con posturas que identificó con la derecha radical. En una de sus publicaciones incluso calificó a la familia como “fascista”.
Entre los elementos que Noroña mostró se encuentran contenidos críticos de la Cuarta Transformación y referencias al lema “Make Mexico Safe Again”, una expresión que retoma la estructura del conocido “Make America Great Again” utilizado por Donald Trump.
También mostró imágenes del joven relacionadas con actividades ecuestres y publicaciones en redes sociales.
Sin embargo, hay una precisión importante: las posiciones o publicaciones atribuidas a un familiar no demuestran por sí mismas que la joven que increpó a Noroña comparta esas mismas ideas políticas.
De hecho, el propio senador reconoció durante su transmisión que ella no es responsable de lo que haga su hermano.
Ese punto resulta relevante porque el debate pasó rápidamente de una crítica dirigida a un personaje político a la exposición pública de personas que no necesariamente tienen las mismas responsabilidades ni posiciones.
Una confrontación que se convirtió en disputa política
Los videos difundidos muestran que la joven siguió al senador mientras le lanzaba reclamos y que posteriormente otras personas se sumaron a la confrontación. Entre las expresiones registradas estuvieron “corrupto”, “narcopolítico” y “fuera Morena”.
Fernández Noroña respondió posteriormente en X que los pasajeros habían repetido señalamientos que, a su juicio, son promovidos por medios de comunicación contra su movimiento. También escribió que, si fueran “narcos”, las personas no se atreverían a enfrentarlos.
La discusión continuó cuando el senador decidió investigar y mostrar públicamente contenidos atribuidos al entorno familiar de la joven.
El hermano, por su parte, respondió en redes sociales y cuestionó que Noroña utilizara información sobre ciudadanos para atacarlos públicamente.
Así, un episodio ocurrido en una terminal aérea terminó convertido en otro capítulo de la confrontación política que caracteriza las redes sociales mexicanas.
¿una crítica política se responde exhibiendo al crítico?
Hay dos debates distintos que no deberían confundirse.
El primero es perfectamente legítimo: cualquier ciudadano puede cuestionar públicamente a un senador y expresar desacuerdo con su partido o con sus decisiones, siempre dentro de los límites establecidos por la ley y sin convertir la protesta en una agresión.
El segundo tiene que ver con la respuesta del político.
Que una persona increpe a un legislador no convierte automáticamente sus argumentos en ciertos. Pero tampoco hace falta investigar a su familia para responder a una crítica individual.
Aquí aparece una pregunta que vale para políticos de cualquier partido: ¿qué debería hacer un funcionario cuando un ciudadano lo confronta: responder a los argumentos o investigar quién es su familia?
También existe una responsabilidad del ciudadano. La libertad de expresión permite cuestionar a quienes ocupan cargos públicos, pero la crítica política pierde fuerza cuando se transforma simplemente en insulto.
El episodio del AICM deja, por ello, una discusión que va más allá de Noroña, Morena o sus opositores.
¿Queremos una democracia donde los ciudadanos puedan cuestionar a sus representantes sin miedo y donde los representantes respondan con argumentos, o una esfera pública donde cada crítica termine convirtiéndose en una batalla para exhibir al adversario y a su entorno?
La diferencia puede parecer pequeña, pero en tiempos de redes sociales resulta fundamental.







