La presidenta Claudia Sheinbaum cerró en el Zócalo su gira nacional de rendición de cuentas y colocó la soberanía como uno de los ejes de su mensaje. También destacó reformas constitucionales y pidió avanzar con el proyecto sobre doble nacionalidad para determinados cargos de elección popular.
Ciudad de México.– “No queremos injerencias, ni intervencionismo, ni violación a nuestra territorialidad”. Con esa definición, la presidenta Claudia Sheinbaum cerró el domingo su gira nacional de rendición de cuentas en el Zócalo capitalino, donde vinculó la defensa de la soberanía con la historia de México y con las reformas constitucionales impulsadas durante sus primeros dos años de gobierno.
Ante los asistentes, la mandataria sostuvo que la soberanía implica que ninguna potencia extranjera ni una élite económica o política pueda determinar el rumbo del país. Su discurso retomó episodios de la Independencia y los presentó como antecedentes de los principios que, según afirmó, orientan a su administración.
El acto se realizó el 27 de septiembre, fecha asociada con la consumación de la Independencia de México en 1821. Sheinbaum aprovechó la fecha para plantear que la memoria histórica debe incluir no solamente el inicio de la lucha independentista, sino también su culminación.
Para la presidenta, independencia, soberanía, libertad, justicia social y democracia forman parte de una continuidad histórica que llega hasta el proyecto político que actualmente encabeza.
¿Qué dicen las reformas sobre soberanía e intervención extranjera?
Uno de los puntos centrales del discurso fue la referencia a las modificaciones constitucionales relacionadas con la soberanía nacional.
El artículo 40 de la Constitución fue reformado para establecer que México no aceptará intervenciones, intromisiones u otros actos provenientes del extranjero que afecten la integridad, independencia o soberanía nacional. El texto menciona expresamente supuestos como golpes de Estado, injerencia en elecciones y violaciones al territorio mexicano por tierra, agua, mar o espacio aéreo. También establece que no se consentirá intervención extranjera en investigaciones o persecuciones sin autorización y colaboración expresa del Estado mexicano, conforme a las leyes aplicables.
Sheinbaum también se refirió al artículo 19. La reforma publicada en 2025 incorporó entre los supuestos relacionados con prisión preventiva oficiosa y sanciones severas a extranjeros que realicen determinadas actividades ilícitas vinculadas con los supuestos previstos en el artículo 40.
Por ello, la afirmación presidencial sobre la defensa constitucional del territorio forma parte de un proceso de reformas que ya modificó el marco jurídico mexicano.
La presidenta también señaló que esperaba que el Senado avanzara con la reforma relacionada con la doble nacionalidad para quienes aspiren a determinados cargos de elección popular. La Cámara de Diputados ya había aprobado cambios a los artículos 82, 116 y 122 para establecer requisitos de nacionalidad única para quienes busquen la Presidencia, una gubernatura o la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México. La minuta fue enviada al Senado para continuar con el proceso legislativo.
El tema, sin embargo, ha generado posiciones distintas entre legisladores. Mientras el gobierno ha defendido la medida como un asunto relacionado con soberanía y responsabilidades de los cargos, legisladores de oposición han cuestionado sus alcances y su impacto sobre personas con doble nacionalidad, particularmente en relación con los derechos políticos de los migrantes.
Sheinbaum vincula su gobierno con las grandes transformaciones de México
Durante su discurso, la presidenta también hizo un recorrido por distintos momentos de la historia nacional: la Independencia, la Reforma y la Revolución Mexicana.
Recordó que Miguel Hidalgo planteó la abolición de la esclavitud y que José María Morelos incorporó demandas sociales a la lucha insurgente. Desde esa perspectiva, Sheinbaum sostuvo que la historia de México no puede entenderse solamente como una sucesión de cambios políticos, sino también como una disputa por la igualdad, la libertad y la soberanía.
La mandataria trasladó esa interpretación histórica al proyecto de la llamada Cuarta Transformación y afirmó que las reformas impulsadas durante los últimos años buscan recuperar principios que considera fundamentales para el país.
En su balance también mencionó modificaciones constitucionales relacionadas con educación, becas, salud, vivienda, pensiones, derechos de pueblos indígenas y afromexicanos, igualdad sustantiva de las mujeres, jornada laboral y salario mínimo.
Asimismo, destacó los cambios en materia electoral que contemplan que, a partir de 2030, no habrá reelección para determinados cargos de elección popular y la prohibición constitucional del nepotismo en esos espacios.
El mensaje también incluyó una crítica al denominado periodo neoliberal. Sheinbaum sostuvo que durante esas décadas se tomaron decisiones alejadas de la población y que determinados bienes y derechos fueron concentrados en beneficio de unos cuantos.
Estas afirmaciones forman parte de la interpretación política de la presidenta sobre las últimas décadas del país y de su explicación sobre el origen de la Cuarta Transformación.
El cierre de una gira nacional
El acto en el Zócalo puso fin a la gira nacional de rendición de cuentas denominada “Honestidad y Resultados”. Sheinbaum afirmó que cerca de 850 mil personas participaron en las asambleas realizadas durante el recorrido por las entidades federativas.
La presidenta defendió la decisión de terminar el recorrido en una plaza pública como una expresión de su concepción de gobierno y rendición de cuentas.
Más allá del discurso político, el mensaje deja sobre la mesa asuntos que tendrán consecuencias jurídicas y políticas en los próximos años: los nuevos límites constitucionales frente a la intervención extranjera, la aplicación de las disposiciones sobre soberanía y el debate legislativo sobre la doble nacionalidad.
La pregunta para los ciudadanos es inevitable: ¿cómo deben traducirse en la práctica estos cambios constitucionales para que la defensa de la soberanía no se quede solamente en un discurso político y realmente se refleje en las instituciones, las leyes y la vida cotidiana del país?
La discusión, en todo caso, corresponde ahora al Congreso, a las instituciones responsables de aplicar las nuevas disposiciones y a una ciudadanía que deberá conocer qué cambió exactamente en la Constitución y cuáles serán sus efectos.







