México envejece: adultos mayores aumentan frente a niños.

Abuelos - Ancianos -Adultos mayores
Abuelos - Ancianos -Adultos mayores

El índice de envejecimiento pasó de 16 adultos mayores por cada 100 menores en 1990 a 68.2 en 2025; la estructura demográfica del país está cambiando de manera acelerada.

Ciudad de México.— México está atravesando una transformación demográfica que puede modificar durante las próximas décadas la manera en que se organizan las familias, los servicios públicos, el mercado laboral y los sistemas de salud y cuidados.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran un crecimiento sostenido de la población de 60 años y más, al mismo tiempo que disminuye el peso relativo de niñas, niños y adolescentes dentro de la población nacional.

De acuerdo con la serie histórica del INEGI, el índice de envejecimiento —que mide cuántas personas de 60 años y más existen por cada 100 habitantes de 0 a 14 años— pasó de 16 en 1990 a 68.2 en 2025. Es decir, la relación entre ambos grupos etarios se modificó de manera importante en poco más de tres décadas.

La Encuesta Intercensal 2025 contabilizó 130.4 millones de personas en viviendas particulares en México y fue diseñada precisamente para actualizar la información sobre el volumen, composición y distribución de la población entre los censos.

Menos niños y más personas llegan a edades avanzadas

El cambio no significa que México se haya quedado sin población infantil. Lo que muestran los datos es que los grupos jóvenes representan una proporción cada vez menor del conjunto de habitantes, mientras aumenta el número de personas que llegan a edades avanzadas.

La evolución del índice de envejecimiento permite dimensionar el cambio. En 1990 había 16 adultos mayores por cada 100 menores de 15 años; para 2000 el indicador subió a 21.3; en 2010 llegó a 30.9 y en 2020 alcanzó 47.7. Para 2025, la cifra prácticamente se incrementó hasta 68.2.

La diferencia también puede observarse desde otra perspectiva: mientras en 1990 había aproximadamente 624 personas de 0 a 14 años por cada 100 adultos mayores, para 2025 la relación se redujo a cerca de 147 menores por cada 100 personas de 60 años y más.

Esta transformación es resultado de varios procesos demográficos que ocurren simultáneamente. Entre ellos están la reducción de la fecundidad y el aumento de la supervivencia, fenómenos que modifican gradualmente la composición por edades de la población.

El propio INEGI explica que la Encuesta Intercensal 2025 permite comparar los cambios demográficos con ejercicios estadísticos anteriores y constituye una fuente para la planeación y evaluación de políticas públicas.

La edad de México también está cambiando

Otra señal del proceso es la edad mediana de la población. Mientras en el año 2000 se encontraba alrededor de los 22 años, para 2020 había aumentado a 29 y en 2025 llegó a 32 años.

Esto significa que la estructura demográfica mexicana ya no corresponde a la de un país predominantemente joven como ocurría décadas atrás.

La tendencia puede observarse incluso dentro de las primeras etapas de la vida. Los grupos de menor edad han reducido su participación porcentual respecto del total de habitantes, particularmente el correspondiente a niñas y niños de 0 a 4 años.

Este comportamiento está relacionado con la disminución de los nacimientos y con decisiones familiares que han cambiado con el paso de las generaciones. El tamaño de las familias, la edad en que las personas tienen hijos, las condiciones económicas y sociales y otros factores intervienen en la evolución de la fecundidad.

México ya había registrado una fecundidad por debajo del nivel convencional de reemplazo. En los datos derivados del Censo 2020, el INEGI reportó una tasa global de fecundidad de 1.9 hijos por mujer, frente al nivel de 2.1 utilizado habitualmente como referencia para el reemplazo generacional.

El resultado es una combinación que tendrá consecuencias de largo plazo: menos nacimientos y una mayor presencia de generaciones adultas y adultas mayores.

El reto no es solamente vivir más, sino cómo vivir esa nueva etapa

El envejecimiento de la población no debe entenderse únicamente como una estadística. También representa un cambio en las necesidades del país.

Una población con más adultos mayores requiere analizar aspectos como atención médica, pensiones, cuidados de largo plazo, accesibilidad urbana, transporte, vivienda, empleo y mecanismos para evitar la discriminación por edad.

Al mismo tiempo, una reducción en el número proporcional de niñas, niños y adolescentes puede modificar las necesidades de infraestructura educativa, servicios de cuidado infantil y políticas de apoyo a las familias.

El dato central del INEGI deja una pregunta que va más allá de las cifras: ¿México está preparando sus instituciones, ciudades y familias para una sociedad en la que habrá proporcionalmente más adultos mayores y menos población infantil?

Y hay otra cuestión que merece atención: si la población está viviendo más años, ¿qué condiciones serán necesarias para que esos años adicionales estén acompañados de autonomía, ingresos suficientes, servicios de salud y redes de cuidado?

El envejecimiento demográfico no es un fenómeno que pueda revertirse de un momento a otro. Es una transformación que se acumula generación tras generación y cuyos efectos ya comienzan a ser visibles en las estadísticas oficiales.

La pregunta para México ya no es solamente cuántos habitantes tendrá en el futuro, sino qué tipo de sociedad quiere construir para las distintas edades que la integran.

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