Estudiantes de la UAM Lerma advierten que mantendrán las instalaciones cerradas si las autoridades no atienden sus demandas sobre falta de profesores, deficiencias en laboratorios, problemas en el comedor y atención a la violencia de género. La falta de acuerdos pone en riesgo la continuidad de las actividades académicas.
Lerma, Estado de México. La inconformidad estudiantil en la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), Unidad Lerma, podría escalar a un paro indefinido ante la falta de acuerdos concretos con las autoridades universitarias. Los alumnos exigen respuestas por escrito a sus demandas y compromisos con fechas establecidas para resolver las deficiencias que, aseguran, afectan su formación académica.
La suspensión de actividades comenzó el jueves y, de acuerdo con lo informado por la comunidad estudiantil, se contemplaba inicialmente hasta el lunes 2 de noviembre. La entrega de las instalaciones estaba prevista para el martes 3 de noviembre a las 18:39 horas; sin embargo, la Asamblea General Estudiantil podría modificar el calendario si las negociaciones con Rectoría no avanzan.
El conflicto refleja el descontento de estudiantes de las tres divisiones académicas, quienes consideran que sus necesidades no pueden seguir esperando mientras continúan los problemas relacionados con la enseñanza, los recursos para prácticas y los servicios universitarios.
Falta de profesores y laboratorios deficientes, entre las demandas de la UAM Lerma
Uno de los principales reclamos de los alumnos es la falta de docentes para cubrir determinadas materias. Los estudiantes solicitan que se atiendan las plazas pendientes y que las autoridades establezcan plazos concretos para garantizar que las asignaturas se impartan adecuadamente.
A esta situación se suman las inconformidades por las condiciones de los laboratorios y talleres, así como la falta de materiales y reactivos necesarios para desarrollar las actividades prácticas.
Los alumnos también cuestionan que parte de los gastos de las prácticas de campo recaiga en sus bolsillos, a pesar de que estas forman parte de su preparación profesional. Por ello, exigen que la universidad destine recursos suficientes para financiar estas actividades.
Otro punto de controversia es la enseñanza de idiomas. Según las demandas estudiantiles, la unidad carece de un centro propio para este propósito, por lo que solicitan que las clases obligatorias sean gratuitas y se impartan dentro de las instalaciones.
Las peticiones incluyen, además, la actualización de los planes de estudio y el fortalecimiento de los vínculos con instituciones públicas, empresas y organizaciones sociales para ampliar las oportunidades profesionales de los egresados.
Comedor universitario y atención a la violencia de género generan inconformidad
Las exigencias no se limitan al ámbito académico. El funcionamiento del comedor universitario también forma parte del pliego petitorio, pues los estudiantes reclaman alimentos nutritivos y seguros, además de mayor transparencia en la operación del servicio.
La atención a la violencia por razón de género es otro de los temas que la comunidad estudiantil pide revisar. Entre sus solicitudes está mejorar el desempeño de la Coordinación de Bienestar Universitario y Género, particularmente en los mecanismos de atención y acompañamiento ante este tipo de casos.
Estas demandas plantean interrogantes sobre las condiciones en las que los alumnos desarrollan su vida universitaria y sobre la capacidad de las autoridades para garantizar servicios adecuados, espacios seguros y recursos suficientes para el aprendizaje.
Cuando los estudiantes deben recurrir a la suspensión de actividades para exigir mejoras en aspectos esenciales de su formación, el problema deja de ser únicamente administrativo y se convierte en un asunto que afecta a toda la comunidad educativa.
¿Qué exige la Asamblea Estudiantil para levantar el paro?
El conflicto comenzó a tomar forma la semana pasada, cuando representantes de las tres divisiones académicas entregaron un pliego petitorio a la Rectoría de la unidad y advirtieron que suspenderían las actividades si no obtenían soluciones.
Aunque el martes 27 de octubre se realizó una mesa de diálogo con las autoridades universitarias, la reunión no logró evitar el inicio de la protesta dos días después.
Para considerar la entrega de las instalaciones, los estudiantes establecieron varias condiciones:
- Respuesta por escrito: las autoridades deben contestar de manera pública y desglosada los ocho puntos del pliego petitorio.
- Calendario de cumplimiento: solicitan fechas específicas para atender cada una de las demandas.
- Garantía de no represalias: exigen protección para quienes participan en el movimiento estudiantil.
- Mesa resolutiva: plantean establecer un espacio de negociación que permita revisar los acuerdos y verificar su cumplimiento.
La Asamblea General Estudiantil será la encargada de evaluar los avances y determinar si se mantienen las condiciones para reanudar las actividades o si se convoca a un paro indefinido.
La advertencia coloca a Rectoría ante el desafío de presentar propuestas verificables y evitar que el conflicto se prolongue, con las consecuencias que esto podría tener para las clases, las prácticas y el calendario académico.
Protestas en otras unidades de la UAM aumentan la presión sobre las autoridades
La movilización en Lerma se suma a las protestas registradas en otras unidades de la Universidad Autónoma Metropolitana, entre ellas Iztapalapa, Xochimilco, Azcapotzalco y Cuajimalpa.
Aunque las exigencias varían de acuerdo con las condiciones de cada plantel, entre los problemas señalados por estudiantes de distintas sedes se encuentran deficiencias de infraestructura, necesidades de mantenimiento y cuestionamientos sobre la administración de los recursos universitarios.
También han surgido reclamos relacionados con el estado de bibliotecas, sanitarios, espacios deportivos, conectividad y equipamiento para las actividades académicas.
A estas inconformidades se agregan cuestionamientos sobre el arrendamiento de vehículos Tesla para funcionarios universitarios, un tema que ha alimentado las exigencias de transparencia en el uso del presupuesto institucional.
En este contexto, las autoridades universitarias enfrentan el reto de explicar cómo se distribuyen los recursos y cuáles son las prioridades de gasto, especialmente cuando los estudiantes denuncian carencias que afectan directamente sus estudios.
Por qué los estudiantes deben llegar al paro para exigir condiciones dignas?
El conflicto en la UAM Lerma deja sobre la mesa una pregunta incómoda: ¿por qué las deficiencias relacionadas con profesores, laboratorios y servicios universitarios tienen que convertirse en una protesta para recibir atención?
La educación superior pública debe ofrecer condiciones adecuadas para que los estudiantes desarrollen sus capacidades sin enfrentar obstáculos que puedan comprometer su preparación profesional. La disponibilidad de docentes, los materiales para prácticas, una alimentación adecuada y mecanismos eficaces contra la violencia de género no deberían tratarse como asuntos secundarios.
Sin embargo, también es necesario que las negociaciones permitan encontrar soluciones que eviten prolongar la suspensión de actividades y perjudicar a quienes necesitan continuar con su formación académica.
La responsabilidad de resolver el conflicto exige disposición al diálogo, transparencia y compromisos que puedan comprobarse. No basta con celebrar reuniones si las demandas permanecen sin respuesta o si los acuerdos carecen de fechas y mecanismos de seguimiento.
¿Consideras que Rectoría debe atender de inmediato las exigencias de los estudiantes de la UAM Lerma para evitar un paro indefinido, o crees que la comunidad universitaria necesita establecer mecanismos más eficaces para resolver estos problemas antes de llegar a una suspensión de actividades?







