La artista marcial multidisciplinaria ofrece una mirada reflexiva sobre el contraste entre la herencia ancestral de las artes marciales tradicionales y el enfoque práctico de las artes marciales mixtas.
En un mundo cada vez más dominado por la inmediatez y la eficiencia, las artes marciales no escapan a la evolución. Las artes marciales tradicionales, con siglos de historia y fuerte carga filosófica, conviven hoy con el auge de las artes marciales mixtas (MMA), una disciplina moderna centrada en la efectividad combativa. En ese cruce de caminos, la voz de Anna Viesca Sánchez, artista marcial multidisciplinaria, cobra un especial valor.
“Muchos creen que hay que elegir un lado. Yo creo en integrar lo mejor de ambos mundos”, afirma.
Tradición: técnica, valores y un camino interior
Las artes marciales tradicionales como el karate, el taekwondo o el kung fu se caracterizan por una estructura jerárquica, protocolos formales y una formación que va más allá del combate.
Para Anna Viesca Sánchez, quien comenzó su formación en el karate-do a una edad temprana, estas disciplinas representan mucho más que una técnica de defensa personal.
“Lo tradicional te forma desde adentro: aprendes respeto, humildad, control emocional. Es un camino de vida, no solo de pelea.”
La ejecución precisa de formas (katas), el estudio de la respiración y la atención al detalle son aspectos centrales. Estas disciplinas, además, suelen estar ligadas a principios filosóficos, religiosos o éticos que moldean el carácter del practicante.
MMA: versatilidad, eficacia y adaptación al combate real
Del otro lado del tatami, las artes marciales mixtas han conquistado espacios globales gracias a la exposición mediática y la espectacularidad de sus combates. Para muchos, las MMA representan la evolución natural del combate: un sistema que combina lo mejor del boxeo, la lucha, el muay thai y el jiu-jitsu brasileño.
Viesca Sánchez, quien también entrena bajo metodologías modernas, reconoce el valor de este enfoque.
“El MMA te exige estar siempre alerta. No hay espacio para el error. Todo se vuelve real, rápido, táctico. Es un entrenamiento que lleva tu cuerpo y tu mente al límite.”
Para ella, el valor de las MMA está en la capacidad de adaptación y resolución inmediata, cualidades fundamentales no solo en el octágono, sino en la vida.
La mirada integradora de Anna Viesca Sánchez
Lejos de caer en comparaciones simplistas o rivalidades de estilo, Viesca Sánchez defiende un enfoque multidisciplinario. Según explica, ambas corrientes tienen un valor insustituible.
“El error es pensar que uno es mejor que otro. Lo tradicional te da base, valores, identidad. El MMA te da recursos reales para defenderte en cualquier situación. ¿Por qué no aprovechar ambos?”
Desde su experiencia como competidora, instructora y divulgadora, su propuesta es clara: formar artistas marciales completos, capaces de rendir tanto en el tatami como en la jaula, sin perder el alma del arte.