La tortilla, uno de los pilares de la alimentación en los hogares mexicanos, enfrenta un escenario de incertidumbre en el Estado de México. Empresarios del sector advierten que el incremento en los costos de producción, sumado a una fuerte caída en el consumo, podría derivar en un ajuste al precio del kilogramo en los próximos meses.
Actualmente, el kilo de tortilla se vende en un rango de 20 a 22 pesos, pero el panorama económico ha puesto en riesgo la estabilidad del producto, especialmente para las tortillerías que operan con márgenes cada vez más reducidos.
De acuerdo con representantes de la industria, uno de los principales factores de presión es el encarecimiento del maíz y del gas, insumos indispensables para la elaboración de la tortilla. A ello se suma la falta de cumplimiento de los compromisos asumidos por el gobierno federal para contener los precios.
Alfredo Ceja Filorio, secretario general de la Asociación de Industrias de la Masa y la Tortilla en el Estado de México, señaló que los apoyos anunciados no se han reflejado en beneficios reales para los productores. Explicó que el precio de la tonelada de maíz se mantiene entre 7 mil 500 y 8 mil pesos, cuando se había planteado ofrecerlo en alrededor de 6 mil pesos.
“Muchos negocios siguen esperando condiciones más justas para adquirir el grano; hasta ahora no hemos visto avances claros”, expresó.
El contexto actual pone en entredicho los alcances del Acuerdo Nacional Maíz-Tortilla, impulsado por el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo y firmado a mediados del año pasado. Este convenio tenía como objetivo estabilizar el precio del kilo de tortilla e incluso reducirlo hasta en un 5% en un periodo de seis meses.
La estrategia contemplaba la participación voluntaria de la industria, la eliminación de intermediarios y el acceso a insumos a precios preferenciales. Sin embargo, empresarios del sector reconocen que la inflación y los ajustes de precios por parte de las harineras mantienen en vilo a las tortillerías, que dependen directamente de estos insumos.
Otro elemento que agrava la situación es la caída de hasta 40% en las ventas. Según empresarios del ramo, muchas familias han reducido la compra de tortilla debido al encarecimiento general de la canasta básica y a cambios en los hábitos de consumo.
Aunque se espera un ajuste salarial para 2026, los industriales consideran que este no será suficiente para compensar el aumento sostenido en los precios de los alimentos básicos.
En conclusión, ante este escenario, el sector no descarta un incremento en el precio de la tortilla, aunque aseguran que sería moderado, de uno a dos pesos por kilogramo, lo que representaría un ajuste máximo cercano al 5%.







