La decisión del Ayuntamiento de Toluca de posponer hasta enero las rehabilitaciones hídricas programadas para diciembre incluida la intervención en el pozo El Calvario generó una nueva ola de inconformidad entre habitantes de diversas colonias, quienes señalan que las autoridades locales actúan “sin estrategia, sin aviso oportuno y con argumentos que se contradicen”.
El presidente municipal Ricardo Moreno justificó el aplazamiento al asegurar que la reprogramación permitirá optimizar recursos públicos y reforzar la seguridad hídrica del municipio. No obstante, para miles de habitantes que ya sufren cortes frecuentes y baja presión, el retraso representa “otro mes sin soluciones” y evidencia afirman una falta de planeación técnica.
Las colonias que estaban consideradas dentro del periodo de afectaciones son:
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José María Oviedo
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Cuauhtémoc
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Universidad
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La Merced
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El Ranchito
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Centro
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Morelos Primera y Segunda Sección
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Izcalli IPIEM
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Las Haciendas
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Infonavit Tollocan
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Federal
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Residencial Colón
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Ciprés
Vecinos de La Merced señalaron que el aviso llegó “a unos cuantos días del inicio de los trabajos”, lo que reforzó la percepción de que el Ayuntamiento actuó sin un diagnóstico preciso. “Cuando pedimos apoyo por falta de agua, tardan meses en atender. Ahora dicen que nos retrasan las obras para no perjudicarnos”, comentó una residente.
Organizaciones vecinales coincidieron en que la rehabilitación de pozos es necesaria, pero cuestionaron la ausencia de estrategias paralelas: rutas de abastecimiento emergente, alternativas de distribución y un calendario claro que brinde certeza a la población.
Para muchos habitantes, la falta de un plan integral genera incertidumbre hacia 2025: temen que el inicio de año llegue con varias obras simultáneas, cierres temporales de pozos y un desabasto aún más agudo.
Expertos en ingeniería hidráulica señalaron que la rehabilitación de pozos como El Calvario es indispensable para evitar fallas mayores en los sistemas de bombeo y distribución. Sin embargo, coincidieron en que la clave está en la comunicación anticipada y en la creación de protocolos de abastecimiento alterno mientras las infraestructuras se encuentran fuera de operación.
La falta de previsión, explicaron, puede convertir una obra técnica necesaria en un foco de inconformidad social que complique la gestión del agua en una ciudad que ya enfrenta presión por el crecimiento urbano y la disminución en sus fuentes de suministro.
Aunque el gobierno municipal aseguró que su compromiso con la modernización de la red hidráulica permanece intacto, el retraso en las obras reveló según especialistas y vecinos un vacío en la planeación logística, técnica y social.
Las comunidades afectadas esperan que en enero se cumplan los nuevos plazos y que la autoridad municipal presente:
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Un calendario definitivo de intervención.
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Estrategias de suministro provisional.
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Reportes técnicos accesibles a la ciudadanía.
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Canales de comunicación directa para emergencias hídricas.
En conclusión, miles de hogares en Toluca permanecen atentos, preocupados por enfrentar un inicio de año marcado por obras, escasez intermitente y decisiones gubernamentales tomadas “sobre la marcha”.







