La ciclovía instalada en la avenida Isidro Fabela se ha convertido en un nuevo foco de conflicto entre transportistas y autoridades, luego de que representantes del transporte público aseguraran que la obra ha provocado un incremento significativo en los tiempos de traslado y una mayor congestión vial en la zona.
De acuerdo con operadores y dirigentes del sector, el segundo tramo del proyecto ciclista que abarca aproximadamente tres kilómetros ha generado retrasos que antes no existían. Recorridos que anteriormente tomaban alrededor de 15 minutos ahora pueden extenderse hasta una hora en horas de mayor afluencia vehicular.
Transportistas señalaron que la reducción de carriles para la circulación de unidades de transporte público ha impactado directamente en la fluidez del tránsito. Esta situación no solo afecta a los conductores, sino también a miles de usuarios que dependen diariamente del servicio para trasladarse a sus actividades laborales, escolares y comerciales.
Ante este panorama, el sector ha solicitado que se reevalúe la funcionalidad de la ciclovía, ya que afirman no estaría cumpliendo con su objetivo principal de mejorar la movilidad urbana de forma integral.
Los representantes del transporte público plantearon la posibilidad de replantear el proyecto y considerar la reubicación de la infraestructura ciclista en otra calle que permita una mejor convivencia entre automovilistas, transporte público y ciclistas.
Además, señalaron que la problemática se agrava por otros factores como la presencia de comercio ambulante, cajones de estacionamiento mal utilizados y vehículos estacionados en doble fila, elementos que reducen aún más el espacio disponible para la circulación.
Otro de los puntos señalados por los transportistas es que la ciclovía es utilizada en gran medida por motociclistas, lo que según su percepción desvirtúa el propósito original de la infraestructura destinada a ciclistas y genera riesgos adicionales en la vialidad.
Dirigentes del sector insistieron en que no se trata de oponerse al uso de la bicicleta como medio de transporte, sino de garantizar que las obras realmente mejoren la movilidad y no perjudiquen a otros usuarios de la vía.
“Cuando un proyecto no cumple con el objetivo para el que fue creado, es necesario analizarlo y corregirlo”, señalaron, al tiempo que hicieron un llamado a las autoridades para abrir un diálogo que permita encontrar una solución equilibrada.
En conclusión, el caso de la ciclovía de Isidro Fabela vuelve a poner sobre la mesa el desafío de planear infraestructura urbana que responda a las necesidades reales de la población. Transportistas, peatones, ciclistas y automovilistas coinciden en que la movilidad debe abordarse desde una visión integral, con estudios técnicos y consensos sociales que eviten conflictos y mejoren la calidad de vida en la ciudad.







