La comunidad de San Pedro Atlapulco, en el municipio de Ocoyoacac, Estado de México, manifestó su preocupación ante lo que consideran un aumento en la tala de árboles dentro de zonas forestales cercanas al Parque Nacional La Marquesa, un área reconocida por su importancia ecológica y por ser clave en la recarga de mantos acuíferos de la región.
De acuerdo con testimonios de comuneros y vecinos, durante las últimas semanas han detectado movimientos frecuentes de camiones cargados con madera recién cortada, los cuales ingresan y salen de caminos forestales ubicados en las inmediaciones de la carretera Toluca–Ciudad de México.
Los pobladores señalan que la actividad se ha intensificado recientemente, lo que ha generado inquietud entre quienes habitan en la zona boscosa de San Pedro Atlapulco, una comunidad que históricamente ha defendido sus recursos naturales.
Según los denunciantes, los vehículos transportan troncos aparentemente provenientes de árboles sanos, lo que levanta sospechas sobre posibles aprovechamientos forestales irregulares o tala clandestina.
“En distintos horarios hemos visto pasar camiones con troncos recién cortados. La preocupación es que provienen de áreas que deberían permanecer protegidas por su valor ambiental”, expresaron algunos habitantes de la comunidad.
El área señalada por los comuneros forma parte de una región forestal estratégica para la recarga de agua, ya que sus bosques contribuyen a la infiltración que abastece a diversos mantos acuíferos del Valle de Toluca y zonas cercanas.
Especialistas han señalado en diversas ocasiones que la conservación de estos ecosistemas es fundamental para mantener el equilibrio ambiental, prevenir la erosión del suelo y garantizar la disponibilidad de agua para comunidades cercanas.
Ante esta situación, habitantes de la comunidad solicitaron la intervención de autoridades ambientales y forestales, con el objetivo de verificar si las actividades de extracción de madera cuentan con los permisos correspondientes y si se están respetando las normas de manejo forestal.
Asimismo, pidieron que se realicen inspecciones en los caminos forestales y zonas señaladas, con el fin de evitar posibles daños al ecosistema.
Los comuneros insistieron en que la protección del bosque no solo es un tema ambiental, sino también una responsabilidad comunitaria, ya que la zona representa una fuente de recursos naturales y de agua para varias localidades del Estado de México.







