Regreso a clases en Edomex: llaman a familias a detectar señales de bullying antes de que escale

Agresión escolar - Acoso - Bullying
Agresión escolar - Acoso - Bullying

Ante el inicio del ciclo escolar 2026-2027, especialistas y representantes de familias piden fortalecer la comunicación con estudiantes para identificar a tiempo posibles casos de acoso escolar en el Estado de México.

Toluca, Estado de México.– El regreso a las aulas no solamente representa el comienzo de un nuevo ciclo académico. Para miles de familias mexiquenses también significa volver a enfrentar los retos de convivencia que pueden surgir dentro de las escuelas, entre ellos el acoso escolar o bullying.

Ante el inicio del ciclo escolar 2026-2027, la Asociación de Padres de Familia hizo un llamado a madres y padres del Estado de México para mantener una comunicación cercana con sus hijos y aprender a identificar cambios que pudieran advertir que están atravesando una situación de violencia.

Addy del Carmen Lagunas Hadad señaló que acompañar a los estudiantes no significa únicamente llevarlos o recogerlos de la escuela. También implica interesarse por cómo se sienten, con quién conviven, qué ocurre en el salón y si existe alguna situación que les genere miedo, tristeza o incomodidad.

¿Cómo detectar el bullying en la escuela?

Uno de los principales retos para las familias es reconocer el acoso antes de que las agresiones alcancen niveles más graves.

De acuerdo con la representante de la Asociación de Padres de Familia, una situación de bullying puede comenzar con burlas, insultos o agresiones verbales y posteriormente transformarse en violencia física o psicológica.

El problema tampoco permanece necesariamente dentro de las instalaciones escolares. Actualmente, las agresiones pueden continuar mediante redes sociales, aplicaciones de mensajería y otras plataformas digitales, ampliando el impacto que pueden tener sobre los estudiantes.

Por ello, la comunicación cotidiana puede convertirse en una de las primeras herramientas de prevención.

Preguntar cómo estuvo el día, escuchar sin minimizar lo ocurrido y observar cambios en el comportamiento pueden ayudar a que un menor encuentre un espacio seguro para hablar.

El bullying no debe normalizarse

Uno de los riesgos frente al acoso escolar es que determinadas conductas sean consideradas simplemente como “juegos” o “cosas de niños”.

Sin embargo, las burlas constantes, la exclusión deliberada, los insultos, las amenazas o las agresiones no deberían normalizarse como parte de la convivencia escolar.

Lagunas Hadad también planteó la importancia de enseñar desde casa el respeto a las diferencias y el establecimiento de límites.

La apariencia física, personalidad, forma de hablar, condición económica o cualquier otra característica de una persona no debe convertirse en motivo para justificar una agresión.

Familias y escuelas deben trabajar juntas

La prevención del acoso escolar no puede recaer exclusivamente en los padres ni únicamente en los profesores.

La representante consideró necesario mantener comunicación entre familias, docentes y directivos, de manera que las primeras señales puedan ser atendidas antes de que el conflicto aumente.

Los padres también pueden conocer mejor el entorno de sus hijos preguntándoles quiénes son sus amigos, cómo se relacionan con sus compañeros y si existe algún alumno que los haga sentir incómodos o inseguros.

En paralelo, las escuelas tienen la responsabilidad de contar con mecanismos para atender las situaciones que sean detectadas y evitar que los estudiantes enfrenten solos un problema de violencia.

CODHEM registra quejas relacionadas con acoso escolar

La preocupación no es menor. Datos de la Comisión de Derechos Humanos del Estado de México (CODHEM) muestran que el ámbito educativo representa una parte de las quejas recibidas por el organismo.

Durante el inicio de 2026, la Comisión informó que había recibido alrededor de 5 mil 100 quejas en términos generales, de las cuales aproximadamente 600 correspondían al sector educativo.

Dentro de ese conjunto se identificaron 59 asuntos relacionados con presuntos casos de acoso escolar.

De acuerdo con la información proporcionada por el organismo, 43 estaban vinculados con posibles vulneraciones al derecho de niñas, niños y adolescentes a recibir una educación libre de violencia; siete correspondían al derecho a recibir educación en condiciones de igualdad y trato, y otros casos estuvieron relacionados con la supervisión de servicios educativos particulares.

Estas cifras no representan necesariamente el número total de casos de bullying existentes en las escuelas mexiquenses, sino las quejas que llegaron ante dicho organismo.

El reto de prevenir antes de investigar

Los protocolos para actuar cuando existe una denuncia son indispensables, pero el verdadero desafío está en evitar que una situación de acoso llegue a convertirse en una crisis.

Una escuela puede contar con mecanismos de atención, pero si un estudiante tiene miedo de denunciar, si su familia desconoce lo que ocurre o si las primeras señales son minimizadas, el problema puede permanecer oculto durante meses.

Por ello, el regreso a clases representa también una oportunidad para reforzar la prevención.

¿Estamos escuchando realmente a nuestros hijos?

El bullying no siempre deja una marca visible.

A veces puede aparecer detrás de un estudiante que ya no quiere ir a clases, que cambia repentinamente sus hábitos, pierde interés en actividades que antes disfrutaba o evita hablar sobre lo ocurrido durante la jornada escolar.

Por eso, una pregunta puede ser más importante de lo que parece: ¿cuántas veces preguntamos a nuestros hijos cómo están y realmente nos detenemos a escuchar la respuesta?

Y existe otra cuestión que involucra directamente a las comunidades escolares: ¿cuántas señales de acoso se pasan por alto porque todavía se consideran una simple broma?

El inicio del ciclo escolar 2026-2027 no solamente debería marcar el regreso de millones de estudiantes a las aulas. También puede ser el momento para recordar que una educación de calidad no puede separarse de un entorno donde niñas, niños y adolescentes se sientan seguros, respetados y escuchados.

La prevención comienza mucho antes de que exista una denuncia. Puede comenzar con una conversación en casa.

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