Las infecciones respiratorias agudas crecieron 26.9% en el Valle de Toluca entre mayo y julio de 2026. Julio concentró la mayor cantidad de casos y también registró más días con PM2.5 fuera de norma, aunque los datos no permiten afirmar que la contaminación sea la causa directa del incremento.
TOLUCA, Edomex.— Más de 60 mil casos de infecciones respiratorias agudas fueron registrados en el Valle de Toluca durante mayo, junio y julio de 2026, mientras los reportes de calidad del aire documentaron distintos episodios de contaminación durante el mismo periodo.
Los datos de los boletines de Calidad del Aire y Salud de la Secretaría de Salud del Estado de México muestran un incremento progresivo: en mayo se contabilizaron 18 mil 046 casos, en junio aumentaron a 19 mil 874 y para julio llegaron a 22 mil 893.
En conjunto, los tres meses acumularon 60 mil 813 infecciones respiratorias agudas.
El crecimiento entre mayo y julio fue de 26.9%. Pero si se toma abril como punto de comparación, cuando se reportaron 15 mil 429 casos, el salto hasta julio alcanza 48.4%.
La tendencia merece atención porque el incremento ocurrió al mismo tiempo que se documentaron episodios de mala calidad del aire. Sin embargo, hay una precisión fundamental: la coincidencia entre contaminación y enfermedades no demuestra por sí misma que una haya provocado la otra.
Asma también aumenta mientras empeora la calidad del aire
El comportamiento del asma resulta todavía más llamativo.
Los registros pasaron de 60 casos en mayo a 70 en junio y 122 en julio, lo que representa un aumento de 103.3% entre mayo y julio. En total, durante esos tres meses se documentaron 252 casos.
Otros padecimientos presentaron variaciones menores.
| Padecimiento | Mayo | Junio | Julio |
|---|---|---|---|
| Infección respiratoria aguda | 18,046 | 19,874 | 22,893 |
| Asma | 60 | 70 | 122 |
| Otitis media aguda | 108 | 104 | 111 |
| Enfermedad pulmonar obstructiva crónica | 19 | 22 | 21 |
Los propios boletines utilizan un estimador de 3% para calcular una posible proporción de infecciones respiratorias atribuibles a la contaminación.
Aplicando ese criterio, se estiman 542 casos en mayo, 597 en junio y 687 en julio, para un acumulado de mil 826 casos durante el periodo.
Pero aquí también es necesario hacer una distinción: se trata de una estimación bajo una metodología determinada, no de mil 826 diagnósticos cuya causa haya sido comprobada individualmente como contaminación atmosférica.
Julio, el mes con mayor concentración de PM2.5
La evolución de la calidad del aire ofrece otro dato que llama la atención.
Durante mayo, el ozono superó los límites establecidos durante 15 días. Además, hubo información disponible de PM10 durante tres días y de PM2.5 durante cinco jornadas, con concentraciones fuera de norma en esos registros.
En junio, los episodios de ozono por encima de los límites disminuyeron a tres días. Sin embargo, las infecciones respiratorias subieron 10.1% respecto de mayo.
Julio presentó un escenario diferente.
Ante las limitaciones de la Red Automática de Monitoreo Atmosférico, el boletín recurrió a estimaciones satelitales y reportó 20 días con PM2.5 fuera de norma, además de un día con niveles de ozono por encima del límite.
Precisamente en julio se alcanzaron los mayores registros de infecciones respiratorias y asma del periodo.
Las partículas PM2.5, por su reducido tamaño, pueden penetrar profundamente en el sistema respiratorio y representar un riesgo particularmente importante para personas susceptibles. Sin embargo, nuevamente, la coincidencia estadística entre los episodios de contaminación y los padecimientos registrados no basta para establecer una relación causal individual.
¿Quiénes están más expuestos al riesgo?
La contaminación atmosférica no afecta de la misma manera a toda la población.
Entre los grupos considerados más vulnerables se encuentran bebés, niñas y niños, adultos mayores y personas que ya viven con enfermedades respiratorias, padecimientos crónicos o problemas cardiovasculares.
Para ellos, los episodios de mala calidad del aire pueden representar un riesgo mayor, particularmente cuando las concentraciones de contaminantes permanecen elevadas durante periodos prolongados.
La información también plantea un problema que va más allá de las cifras de enfermedades: la calidad y disponibilidad de los datos ambientales.
En algunos periodos hubo registros limitados de partículas contaminantes y, para julio, fue necesario recurrir a estimaciones satelitales debido a restricciones en la red de monitoreo.
Eso significa que conocer con precisión qué respira la población del Valle de Toluca sigue siendo una pieza fundamental para cualquier política de prevención.
60 mil casos después, la pregunta no es sólo quién se enfermó
Más de 60 mil infecciones respiratorias en tres meses deberían ser suficientes para que el tema de la salud y la calidad del aire permanezca en el centro de la conversación pública.
Pero sería irresponsable convertir una coincidencia en una sentencia: los datos muestran que las enfermedades respiratorias aumentaron al mismo tiempo que se presentaron episodios de contaminación, no que todos esos casos hayan sido provocados por el aire contaminado.
Precisamente por eso se necesita más información, mejores mediciones y seguimiento epidemiológico.
Porque detrás de cada cifra hay una persona que tuvo que acudir a consulta, comprar medicamentos, faltar a la escuela o al trabajo, o enfrentar una complicación respiratoria.
Y aquí queda el cuestionamiento para las autoridades y también para los habitantes del Valle de Toluca:
¿Estamos midiendo lo suficiente la calidad del aire que respiramos para saber qué está pasando con nuestra salud?
Y una pregunta todavía más incómoda:
Si los días con contaminación y los padecimientos respiratorios continúan apareciendo juntos, ¿cuánto tiempo más tendremos que esperar para contar con evidencia, monitoreo y políticas públicas capaces de prevenir —y no solamente contabilizar— el problema?
La salud ambiental no debería discutirse únicamente cuando el aire se vuelve visible. También tendría que medirse antes de que la enfermedad llegue al consultorio.







