Autoridades municipales realizaron un operativo sobre las avenidas Juárez e Hidalgo y en el Barrio San Miguel para recuperar espacios públicos, facilitar el tránsito y verificar el cumplimiento de la normatividad comercial.
San Mateo Atenco, Estado de México.— Con el objetivo de mejorar las condiciones de movilidad y fortalecer el orden en la vía pública, autoridades de San Mateo Atenco implementaron un operativo de ordenamiento comercial en distintos puntos de la zona Centro, particularmente sobre las avenidas Juárez e Hidalgo y el Barrio San Miguel.
La estrategia fue coordinada por la Dirección de Seguridad Humana, Orden Vial y Protección Civil, con la participación de las áreas de Gobernación, Desarrollo Económico, Movilidad y Consejería Jurídica.
De acuerdo con la información difundida por el gobierno municipal, las acciones estuvieron enfocadas en recuperar espacios de uso público y garantizar que las vialidades permanezcan disponibles para peatones y automovilistas.
Operativo busca liberar espacios y mejorar la movilidad
Durante la jornada, personal operativo realizó labores de supervisión para identificar situaciones relacionadas con la ocupación de espacios públicos y verificar que las actividades comerciales se desarrollaran conforme a la normatividad vigente.
Uno de los objetivos centrales fue mantener libres las zonas destinadas al tránsito peatonal, además de favorecer la circulación vehicular en una zona donde confluyen actividades comerciales, habitantes y visitantes.
Las autoridades señalaron que este tipo de intervenciones forman parte de un esquema permanente de ordenamiento, con el propósito de mantener condiciones adecuadas de seguridad, movilidad y convivencia en las calles.
Para reforzar la vigilancia, el operativo contó con unidades terrestres y apoyo aéreo mediante un dron táctico, herramienta que permitió ampliar la supervisión de los puntos intervenidos.
La coordinación entre las diferentes áreas municipales también busca que las acciones de ordenamiento no se limiten exclusivamente a la seguridad, sino que contemplen aspectos administrativos, comerciales, jurídicos y de movilidad.
El reto de ordenar sin afectar al comercio
El ordenamiento de la vía pública representa uno de los desafíos constantes para los gobiernos municipales, especialmente en zonas donde existe una intensa actividad comercial.
Por una parte, mantener banquetas, calles y espacios públicos despejados permite mejorar la movilidad y reducir posibles riesgos para peatones. Por otra, las autoridades deben procurar que las medidas de regulación se realicen respetando los derechos de quienes desarrollan actividades comerciales dentro del marco permitido.
En ese sentido, la aplicación de la normatividad adquiere relevancia no solamente durante los operativos, sino también en el seguimiento posterior: ¿qué ocurre después de liberar un espacio?, ¿se mantiene despejado?, ¿los comerciantes conocen las reglas?, ¿existen alternativas para quienes requieren regularizar su actividad?
Ordenar las calles también implica diálogo
Recuperar espacios públicos puede representar un beneficio para quienes caminan, utilizan el transporte o circulan diariamente por el Centro de San Mateo Atenco. Sin embargo, el éxito de una política de ordenamiento no debería medirse únicamente por el número de operativos realizados.
También tendría que observarse si las acciones producen resultados permanentes y si existe comunicación suficiente con comerciantes y habitantes.
El uso de tecnología como drones puede fortalecer la capacidad de vigilancia, pero ninguna herramienta sustituye la necesidad de reglas claras, procedimientos transparentes y coordinación entre autoridades y ciudadanía.
El verdadero desafío para San Mateo Atenco será conseguir que el orden en las calles sea permanente sin convertirlo en un conflicto entre movilidad y actividad comercial.
La pregunta para los habitantes es directa: ¿qué debería pesar más en las zonas comerciales: mantener la libre circulación o permitir la ocupación de espacios públicos cuando existe una actividad económica detrás?
La respuesta probablemente no esté en elegir uno u otro extremo, sino en encontrar reglas que permitan comerciar, caminar y circular con seguridad, bajo condiciones que sean conocidas y respetadas por todos.







