14 titulos de consesiones y tiene acaparadas mas de 3 millones de m³ de agua.
La diputada federal cuestionó la concentración de concesiones de agua relacionadas con Vicente Fox y su familia, así como los posibles vínculos con la industria refresquera. El tema vuelve a poner bajo la lupa la transparencia en el uso de los recursos hídricos en México.
¡EL SOCIO DE COCA-COLA!
Ciudad de México.— El debate sobre quién tiene acceso a los recursos hídricos del país volvió a colocarse en el centro de la discusión legislativa, luego de que la diputada federal Xóchitl Nashielly Zagal Ramírez abordara el caso de las concesiones de agua relacionadas con el expresidente Vicente Fox Quesada y miembros de su familia.
El señalamiento cobra relevancia en un contexto en el que México enfrenta problemas de disponibilidad y sobreexplotación de acuíferos, mientras el Congreso discute mecanismos para transparentar y regular las concesiones de aguas nacionales.
Zagal ha sostenido públicamente que debe revisarse el sistema de concesiones para evitar concentraciones que puedan afectar el acceso equitativo al recurso. En documentos y posicionamientos previos, la legisladora ha planteado la necesidad de que el volumen efectivamente utilizado corresponda con el autorizado y de fortalecer la vigilancia sobre los aprovechamientos de agua.
Las concesiones de agua vinculadas a la familia Fox
El caso que volvió a generar atención pública se relaciona con 14 títulos de concesión que, de acuerdo con señalamientos difundidos recientemente, estarían vinculados con integrantes de la familia Fox.
Entre los nombres mencionados aparecen Vicente Fox Quesada, José Luis Fox Lozano, José Luis Fox Quesada, Javier Fox Quesada, Mercedes Fox Quesada, Susana Fox Quesada y María Cecilia Fox Quesada, además de Marta Sahagún Jiménez, esposa del expresidente.
La existencia de concesiones a nombre de particulares, por sí misma, no demuestra que exista una utilización irregular del agua. En México, las aguas nacionales pertenecen originalmente a la Nación y su explotación, uso o aprovechamiento por particulares puede realizarse mediante títulos de concesión otorgados conforme a la legislación correspondiente.
El punto que requiere mayor escrutinio es otro: qué volumen está autorizado en cada título, cuál es el uso registrado, quién utiliza efectivamente el agua, dónde se encuentran los aprovechamientos y si el recurso termina siendo destinado a una actividad distinta de aquella para la que fue concesionado.
Ahí es donde la transparencia del Registro Público de Derechos de Agua (REPDA) y la vigilancia de la Comisión Nacional del Agua adquieren especial importancia.
¿Qué relación existe con Coca-Cola?
Uno de los aspectos más delicados del señalamiento es la presunta utilización de agua concesionada a integrantes de la familia Fox para actividades relacionadas con Coca-Cola.
Sin embargo, es importante hacer una distinción: una concesión registrada a nombre de una persona física no equivale automáticamente a una concesión otorgada a Coca-Cola, ni permite concluir por sí sola que el agua haya sido utilizada ilegalmente por una empresa.
Investigaciones académicas han documentado que la presencia de Coca-Cola en el mercado mexicano del agua se realiza mediante distintas empresas embotelladoras y concesionarios regionales. Un estudio publicado por la UAM señala, con base en información histórica del REPDA, que diferentes grupos embotelladores vinculados con Coca-Cola concentran numerosas concesiones en el país.
Otra investigación académica publicada en SciELO refiere datos históricos que atribuían a empresas relacionadas con Coca-Cola un volumen considerable de extracción de agua mediante múltiples concesiones.
Por ello, para determinar si las concesiones relacionadas con la familia Fox fueron efectivamente utilizadas para abastecer procesos de Coca-Cola sería necesario revisar título por título, incluyendo su ubicación, volumen autorizado, vigencia, uso, concesionario, transmisión de derechos y destino del recurso.
El agua como asunto de interés público
El caso también adquiere una dimensión política porque Xóchitl Zagal forma parte de las comisiones legislativas relacionadas con Medio Ambiente y Recursos Naturales, así como con Recursos Hidráulicos, Agua Potable y Saneamiento.
La propia legisladora ha planteado anteriormente que el país necesita mecanismos que permitan evitar el acaparamiento del agua y garantizar que las comunidades tengan acceso al recurso.
El tema tampoco es nuevo. Desde hace años existen cuestionamientos públicos sobre la relación entre grandes industrias, concesiones de agua y disponibilidad del recurso. Incluso durante administraciones anteriores se denunciaron en el Congreso presuntos beneficios para empresas refresqueras a partir de las políticas relacionadas con el agua.
Por ello, el caso Fox no debería reducirse solamente a una confrontación política entre personajes o partidos. La pregunta de fondo es mucho más amplia: ¿quién controla el agua de México y bajo qué condiciones?
El verdadero debate está en los documentos
Más allá de simpatías políticas, el asunto merece algo más que acusaciones y respuestas partidistas.
Si existen 14 títulos relacionados con integrantes de una misma familia, la ciudadanía tiene derecho a conocer cuánto agua ampara cada uno, en qué acuíferos se encuentran, para qué uso fueron autorizados y qué destino tiene actualmente el recurso.
Y si se afirma que esos volúmenes terminan beneficiando a una empresa refresquera, también debe mostrarse la documentación que permita comprobarlo.
El agua no debería convertirse en un asunto de versiones enfrentadas. Los títulos, los volúmenes autorizados, las mediciones de extracción y los permisos deben hablar por sí mismos.
La discusión legislativa puede ser una oportunidad para revisar un sistema que durante décadas ha permitido la existencia de miles de concesiones y que hoy enfrenta cuestionamientos por concentración, disponibilidad y transparencia.
La pregunta para el lector es inevitable: ¿debería cualquier ciudadano poder consultar de manera sencilla quién posee una concesión de agua, cuánto puede extraer y cuál es el destino final de ese recurso?
Porque cuando se trata del agua, el debate no es solamente sobre quién tiene un título: es sobre quién tiene acceso a un recurso que pertenece a todos los mexicanos.







