¿Calabazas azules?
Por Notidex | 28 de octubre de 2026
Un distintivo que transforma la celebración
Al recorrer las calles en estas fechas, es posible que veas niños y niñas portando calabazas o cubetas de color azul. Este detalle no es casualidad: la calabaza azul es el símbolo que identifica a infancias con autismo, con un propósito hermoso y necesario: visibilizar esta condición, generar conciencia y construir una festividad más empática, donde todas las personas puedan disfrutar a su manera la tradición de pedir dulces.
El origen: una madre que cambió la costumbre
La iniciativa nació en 2019, impulsada por Omairis Taylor, una madre residente en Estados Unidos cuyo hijo tiene autismo. Un año antes, durante la colecta de dulces, su hijo —que no es verbal— enfrentó barreras porque los vecinos esperaban que dijera “Dulce o truco”. Ella tuvo que explicar su condición cuadra tras cuadra para que le entregaran un regalo.
Ante esa experiencia, propuso usar una cubeta azul como señal visible: un aviso amable que dice “necesito que me entiendas de otra forma”. El llamado fue sencillo pero poderoso: respetar, comprender y adaptarse para que ningún niño o niña se quede fuera. La propuesta se difundió rápidamente y hoy es adoptada por miles de familias en diversos países.
¿Por qué este símbolo marca una diferencia?
El autismo forma parte de la diversidad neurológica y se manifiesta de manera distinta en cada persona. Afecta la interacción social, la comunicación, el lenguaje y la percepción sensorial. Algunas personas no utilizan el lenguaje hablado; otras experimentan hipersensibilidad a luces brillantes, ruidos fuertes o multitudes.
Precisamente, Halloween y Día de Muertos son fechas llenas de estímulos: música alta, luces llamativas, disfraces y aglomeraciones. Para muchas personas con autismo, este entorno puede generar sobreestimulación, agotamiento e incluso crisis. La calabaza azul es, entonces, una señal de ayuda y confianza: avisa que quien la porta necesita un entorno más tranquilo y paciencia para disfrutar igual que los demás.
Lo que puedes hacer al ver una calabaza azul
Si encuentras a un niño o niña con este distintivo, estas acciones hacen toda la diferencia:
- Baja el volumen o apaga bocinas y fuentes de ruido fuerte
- Suaviza la iluminación: evita luces intermitentes o muy intensas
- Ten paciencia: cada persona tiene su propio ritmo y forma de relacionarse
- Dirígete directamente a él o ella, no solo a quien lo acompaña
- Entrégale dulces igual que a todos: al final, ese es el motivo de la visita
Si no dice nada, no insistas. Si su forma de actuar es distinta a lo que esperas, está bien. Está ahí por la misma razón que el resto: para crear recuerdos felices.
Diversidad de símbolos, un mismo propósito
Es importante reconocer que dentro de la comunidad del autismo existen distintas posturas sobre los símbolos que lo representan: desde el rompecabezas hasta el infinito, pasando por colores como el dorado o el arcoíris. También hay familias que prefieren no exponer el diagnóstico de sus hijos públicamente. Todas estas posturas merecen respeto.
Más allá de las diferencias, la calabaza azul ha demostrado ser una herramienta práctica y valiosa para cientos de hogares: crea un espacio más seguro, comprensivo y acogedor. No se trata de etiquetar, sino de tender puentes para que ninguna niña o niño se quede sin dulces ni sin alegría.
Esta temporada, al ver una calabaza azul, sonríe, baja la voz y extiende la mano. La inclusión empieza con pequeños gestos que hacen que todos se sientan bienvenidos.
Notidex al cuidado de los niños y la inclusión.







