El inicio de 2026 trajo consigo ajustes en los precios de productos de consumo cotidiano en Toluca, particularmente en cigarros y bebidas azucaradas, tras la entrada en vigor del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) el pasado 1 de enero. En tiendas de barrio, comercios ambulantes y cadenas de autoservicio, los incrementos oscilan entre tres y hasta 20 pesos, dependiendo de la marca y presentación.
Aunque el objetivo de este gravamen es reducir el consumo de productos considerados nocivos para la salud, la realidad en las calles muestra un panorama distinto: los clientes siguen comprando, aun cuando los precios continúan al alza.
Comerciantes locales señalan que los incrementos no son una decisión propia, sino una consecuencia directa del aumento en los costos que aplican los proveedores. En algunos casos, los ajustes comenzaron incluso antes de que entrara en vigor el nuevo impuesto.
Actualmente, algunas cajetillas de cigarros aún pueden encontrarse alrededor de los 79 pesos, mientras que otras marcas ya rozan o superan los 110 pesos. En el caso del cigarro suelto, el precio varía entre ocho y 12 pesos por unidad, lo que ha generado inconformidad entre algunos consumidores.
Sin embargo, los propietarios de pequeños negocios coinciden en que mantener los precios anteriores es insostenible ante el encarecimiento generalizado de los productos.
El aumento no se limita a los productos de tabaco. Las bebidas azucaradas, especialmente los refrescos, también registraron incrementos que afectan tanto a consumidores como a comerciantes.
En tiendas de autoservicio, los refrescos de 355 mililitros se venden desde 15 pesos, los de 600 mililitros alcanzan precios de entre 26 y 30 pesos, y las presentaciones de tres litros ya superan los 45 pesos, dependiendo de la marca.
Para algunos negocios de comida, las bebidas representan una parte fundamental de sus ingresos diarios, por lo que cualquier variación en el precio puede influir directamente en el comportamiento de compra de los clientes.
Pese al incremento, el consumo no ha disminuido de manera significativa. Algunos compradores optan por reducir la cantidad que adquieren, mientras que otros prefieren invertir en presentaciones más grandes o cajetillas completas para amortiguar el gasto.
Incluso frente a alternativas como los dispositivos electrónicos para fumar, hay quienes prefieren seguir pagando más por los productos tradicionales. Para muchos consumidores, el aumento en los precios no es motivo suficiente para dejar de comprar, sino para adaptar sus hábitos de consumo.
En conclusión, el alza de precios derivada del IEPS no es nueva. Situaciones similares se han presentado en años anteriores, especialmente con los refrescos, sin que ello haya provocado una caída considerable en las ventas. Comerciantes y consumidores coinciden en que, aunque los precios continúan subiendo, estos productos siguen formando parte del gasto cotidiano de muchas familias.







