La escultura del expresidente fue destruida este miércoles en el Complejo Cultural Los Pinos, después de una protesta contra su participación en el Foro América Libre 2026. Los manifestantes mantienen sus reclamos por la extinción de Luz y Fuerza del Centro.
Ciudad de México.– La protesta contra el regreso de Felipe Calderón Hinojosa a la escena pública terminó este miércoles con la destrucción de una estatua del expresidente ubicada en el Complejo Cultural Los Pinos, en la Ciudad de México.
De acuerdo con reportes periodísticos y material difundido desde el lugar, un grupo de extrabajadores de Luz y Fuerza del Centro, vinculados al Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), llegó hasta la zona de las esculturas de expresidentes después de manifestarse contra la participación de Calderón en el Foro América Libre 2026.
Los inconformes derribaron la escultura y posteriormente desprendieron su cabeza y la placa con el nombre del exmandatario.
La protesta comenzó por la participación de Calderón en el Foro América Libre
La movilización se desarrolló en el contexto de la participación del expresidente en el Foro América Libre, encuentro que reúne a organizaciones y figuras políticas de derecha de distintos países de América Latina y que tiene entre sus promotores en México al Partido Acción Nacional y al propio Calderón.
Durante la protesta frente al hotel donde se realizó el encuentro, integrantes del SME lanzaron consignas contra el exmandatario. Algunos manifestantes utilizaron calificativos como “espurio” y “asesino”, expresiones que corresponden a las consignas de los inconformes y que reflejan su postura frente al expresidente.
Después de la concentración, los manifestantes se trasladaron hacia Los Pinos, donde continuó la protesta.
El episodio terminó con la destrucción de la escultura de Calderón, en un acto que quedó registrado en imágenes y videos difundidos por distintos medios.
¿Por qué los extrabajadores de Luz y Fuerza protestan contra Calderón?
El reclamo de los manifestantes tiene como antecedente una de las decisiones más controvertidas de la administración de Felipe Calderón: la extinción de Luz y Fuerza del Centro, decretada en octubre de 2009.
La medida implicó el cierre de la empresa pública y afectó laboralmente a alrededor de 44 mil trabajadores, de acuerdo con reportes periodísticos y con los testimonios ofrecidos por extrabajadores durante la movilización de este miércoles.
A casi 17 años de aquella decisión, integrantes del SME mantienen el reclamo por las consecuencias laborales y económicas que atribuyen a la desaparición de la empresa.
Durante la protesta, representantes de los extrabajadores cuestionaron nuevamente la decisión tomada durante el sexenio de Calderón y exigieron que sus demandas sean atendidas.
La movilización, por tanto, no surgió únicamente por la presencia del expresidente en un foro político. Para los manifestantes, su participación pública reavivó un conflicto laboral que permanece como parte de la memoria política de ese periodo.
Calderón reaparece en un foro político
Mientras afuera del encuentro se desarrollaban las protestas, Felipe Calderón participó en la inauguración del Foro América Libre.
Durante su intervención, el expresidente habló sobre la situación política de México y sostuvo que el país atraviesa, desde su perspectiva, una nueva versión de la llamada “dictadura perfecta”. También llamó a construir una organización ciudadana y electoral de oposición.
Estas declaraciones colocaron nuevamente al exmandatario en el debate político nacional, varios años después de concluir su sexenio.
El contraste fue evidente: mientras Calderón hablaba ante simpatizantes y participantes del foro sobre democracia y oposición, afuera del encuentro y posteriormente en Los Pinos se desarrollaba una protesta de extrabajadores que mantienen un reclamo contra una decisión tomada durante su gobierno.
¿Qué representa destruir una estatua?
La destrucción de una estatua puede interpretarse como una forma de protesta política, pero también abre una discusión sobre los límites de la expresión pública y la preservación del patrimonio.
Para los manifestantes, derribar la escultura fue una forma de expresar el rechazo que mantienen hacia Felipe Calderón y hacia la decisión de extinguir Luz y Fuerza del Centro.
Al mismo tiempo, la protesta plantea otra pregunta: ¿la destrucción de un símbolo ayuda a mantener vigente una demanda histórica o termina desplazando la discusión sobre el problema de fondo?
El conflicto por Luz y Fuerza no desapareció con la escultura. Tampoco desaparecen las consecuencias que los extrabajadores atribuyen a aquella decisión.
La diferencia está en qué ocurre después de la protesta: si el debate público se concentra únicamente en la imagen de una estatua destruida o si también se revisan los hechos, las decisiones gubernamentales, las consecuencias laborales y las responsabilidades que cada actor asumió.
La pregunta para los lectores de Notidex es directa: ¿destruir una estatua es una forma legítima de protesta o existen otras vías para expresar un reclamo histórico sin dañar bienes públicos?







