Notidex | Toluca, Estado de México – 26 de octubre de 2026
La gobernadora del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez, recibió con profundo agradecimiento el cariño y el reconocimiento de las y los habitantes del municipio de Ozumba, quienes le obsequiaron un hermoso traje de Chinelo confeccionado en la localidad. La pieza, que representa la esencia de la identidad de la región, será exhibida en la ofrenda principal de Día de Muertos para que toda la ciudadanía pueda admirar la maestría de sus creadores.
El arte que lleva la identidad de un pueblo
Durante el emotivo encuentro, Delfina Gómez expresó su reconocimiento a quienes mantienen vivas las tradiciones:
“Recibí con mucho cariño y gratitud a mis amigas y amigos de Ozumba, quienes me hicieron el honor de entregarme este hermoso traje de Chinelo. Quiero hacer un reconocimiento muy especial a las manos mágicas de nuestras y nuestros artesanos”.
Cada detalle, cada color y cada bordado plasmado en la prenda encierra la riqueza cultural de Ozumba, la creatividad de su gente y el orgullo de todo el Estado de México. El talento de las personas artesanas, señaló, es un tesoro que merece ser protegido, difundido e impulsado con acciones concretas.
Los chinelos: corazón de la cultura popular
El traje de Chinelo es mucho más que vestimenta festiva: constituye uno de los símbolos más queridos y reconocibles del folclore mexiquense. Originario de la región sur y sureste de la entidad, este traje brillante y lleno de color acompaña danzas ancestrales que narran la historia, la fe y la alegría de comunidades que celebran la vida en comunidad. El bordado minucioso, la elegancia de su confección y el significado de cada elemento lo convierten en patrimonio vivo que conecta a generaciones pasadas, presentes y futuras.
Obra de arte para todos: exhibición en la ofrenda de Día de Muertos
Para honrar la dedicación de los artesanos y compartir su belleza con la mayor cantidad de personas, la gobernadora anunció que el traje tendrá un lugar privilegiado:
“Para honrar su dedicación y celebrar nuestra cultura, les comparto que esta maravillosa obra de arte se exhibirá en nuestra ofrenda de Día de Muertos, para que todas y todos puedan admirarlo”.
El gesto cierra con un mensaje de gratitud y pertenencia:
“¡Gracias por su cariño y por mantener viva nuestra historia!”
Los Chinelos: tradición, resistencia e identidad de un pueblo
Los chinelos son uno de los símbolos más vivos, coloridos y queridos del folclore del centro de México. Se trata de personajes que bailan en comparsas durante carnavales y fiestas patronales, vestidos con túnicas de terciopelo bordadas con chaquira y lentejuela, sombreros altos adornados y máscaras que cubren el rostro, permitiendo el anonimato mientras brincan al ritmo de bandas de viento.
¿Cómo surgen? De la burla a la resistencia
La tradición nació en Tlayacapan, Morelos, a finales del siglo XIX, con raíces que se remontan a la época colonial. En sus orígenes, los antecesores directos de los chinelos —conocidos como huehuenches— eran personas que, durante el Carnaval, se disfrazaban para imitar y burlarse de los hacendados, españoles y criollos que ostentaban el poder económico y político en la región.
La palabra “chinelo” proviene del náhuatl. Existen varias interpretaciones: una la vincula a zineloquie, que significa “disfrazado”; otra a tzinelohua, “movimiento de cadera”; y una tercera la relaciona con la burla hacia el tono de piel y la actitud arrogante de los antiguos dueños de las haciendas.
Originalmente, las comunidades indígenas y campesinas estaban excluidas de las celebraciones de la élite. Hacia 1870, un grupo de jóvenes de Tlayacapan decidió organizar su propia fiesta: con ropa vieja, pañuelos en el rostro y brincos irreverentes, salieron a las calles a burlarse de quienes los oprimían. Con el paso de los años, los trajes se volvieron más elaborados: túnicas de terciopelo, bordados minuciosos, sombreros altos y máscaras con barbas postizas —estas últimas, se dice, influidas por la imagen de Maximiliano de Habsburgo tras la Intervención Francesa.
¿Qué representan?
- Resistencia y dignidad: cada brinco es un recuerdo de la capacidad de un pueblo para reírse de sus opresores y reivindicar su lugar en el mundo.
- Identidad sincrética: mezclan herencia indígena y tradiciones católicas como el Carnaval, en una fusión cultural única.
- Igualdad y anonimato: la máscara borra diferencias sociales; bajo el disfraz, todos son iguales.
- Orgullo y pertenencia: hoy son emblema de comunidades de Morelos, Estado de México y la Ciudad de México, donde cada pueblo ha perfeccionado su propio estilo, manteniendo viva la esencia de la tradición.
Del origen a la actualidad
Lo que comenzó como una crítica silenciosa convertida en danza, hoy es motivo de orgullo compartido. En municipios como Ozumba, en el Estado de México, el traje de chinelo alcanza niveles de maestría artesanal: cada bordado, cada color y cada figura plasmada en la tela cuentan la historia de familias que han conservado el oficio por generaciones. El traje ya no es solo vestimenta: es patrimonio vivo, testimonio de que la cultura, cuando se cuida y se comparte, se transforma en legado para todos.
“Los chinelos nos recuerdan que la alegría también es una forma de dignidad”.







