Arranquemos con lo básico: Toluca vive una de las peores oleadas de inseguridad en años. Balaceras, levantones y asaltos están a la orden del día, mientras las autoridades estatales y federales se quiebran la cabeza buscando cómo sacar a los narcos de la zona. Y justo en medio de todo esto, al alcalde Ricardo Moreno Bastida se le ocurre la brillante idea de traer al Festival del Alfeñique 2025 con nada más y nada menos que Los Tucanes de Tijuana. ¿Casualidad o un coqueteo innecesario con un tema que ya de por sí está bien caliente?
Porque ojo: no estamos hablando de cualquier grupo, sino de una agrupación que ha hecho historia interpretando narcocorridos. Y ahí está el detalle, mis estimados, porque no hace ni medio año que las autoridades de seguridad mandaron circular para prohibir en los municipios mexiquenses justamente ese tipo de canciones que hacen apología del delito. Entonces, ¿qué mensaje se manda a la ciudadanía cuando se invita a un grupo que, aunque talentoso, está marcado por la controversia?
Lo más preocupante es que mientras la gente vive con miedo de salir de noche, el gobierno municipal apuesta por un evento que puede terminar desatando más problemas que alegrías. El Festival del Alfeñique debería ser un espacio de tradición, cultura y orgullo mexiquense, no un escaparate para que resurja la polémica del narco en plena plaza pública. ¿De qué sirve presumir un cartel “taquillero” si al final lo que se alimenta es la percepción de que en Toluca la autoridad juega con fuego?
Así que la pregunta queda en el aire: ¿de qué lado está la administración municipal, del de la seguridad ciudadana o del espectáculo barato que puede convertirse en pesadilla? Porque mientras los ciudadanos piden paz y tranquilidad, parece que el ayuntamiento anda más preocupado en traer pachanga que en devolverle la calma a Toluca. ¿Será que todavía no entiende que el verdadero festival que la gente quiere es uno donde puedan caminar tranquilos por sus calles?