San Mateo Atenco, Estado de México — 6 de noviembre de 2026 — En el corazón de San Mateo Atenco, donde la tradición artesana corre de generación en generación, el regidor Luis Carballo visitó las instalaciones de Hellen West, un taller de balones de fútbol que no solo fabrica productos de calidad, sino que mantiene viva una herencia familiar iniciada hace más de seis décadas. La visita reveló que detrás de cada costura hay historia, esfuerzo y una pasión que une a la comunidad.
Un legado que pasa de abuelos a hijos
Todo comenzó en los años sesenta con la vocación zapatera de don Ventura Sostenes, quien sentó las bases de un oficio que hoy continúan sus nietos, Javier y Óscar. Lo que nació como un empeño familiar se ha convertido en un pilar del trabajo local: cada balón confeccionado en Hellen West lleva consigo años de perfeccionamiento, saber hacer que se transmite de mano en mano y el orgullo de mantener viva la producción mexiquense.
“Conocimos una historia que comenzó en los sesenta y un legado que don Ventura dejó en manos de sus hijos, Javier y Óscar”, expresó Luis Carballo tras el recorrido.
De la visita a la cancha: la prueba que dice todo
Lo que empezó como un recorrido por el taller tomó un giro inolvidable: los trabajadores invitaron a Carballo a jugar un partido, tal como lo hacen habitualmente, para probar en acción la calidad de sus propios balones. Fue más que un juego: fue una oportunidad para conocerse, compartir y comprender que el producto se perfecciona también jugando con él.
“Fui a conocer un taller y terminé siendo parte del equipo”, compartió con entusiasmo. “Estos encuentros nos recuerdan cuánto hay en nuestros talleres: años de perfección en cada balón, familias, oficio… eso también es San Mateo Atenco: gente que trabaja y encuentra tiempo para convivir”.
Salud, deporte y economía: tres pilares en cada balón
La relevancia de iniciativas como la de Hellen West va más allá de lo económico:
- Salud y bienestar: El fútbol es motor de salud comunitaria, y contar con balones elaborados localmente facilita que más personas practiquen deporte.
- Economía local: Los talleres familiares generan empleo, mantienen saberes tradicionales y fortalecen el tejido productivo del municipio.
- Identidad y convivencia: Jugar entre compañeros después del trabajo refuerza lazos, reduce el estrés y hace de la jornada laboral una experiencia compartida y humana.
En San Mateo Atenco, el taller y la cancha no son mundos separados: se complementan.
Apoyo a lo nuestro
Luis Carballo hizo un llamado a la comunidad para valorar y respaldar la producción local:
“Gracias a Hellen West por abrir sus puertas y hacer un lugar en nuestras canchas. Gracias a ellos y a todo su equipo por recibirnos con tanto cariño. Sigamos conociendo y apoyando a nuestros talleres”.
Y dejó una invitación abierta: “¿Qué otra historia deberíamos compartir?”.
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Historias como la de Hellen West merecen ser contadas y celebradas. En un mundo donde a veces todo parece masivo y lejano, encontrar un taller que lleva el nombre de una familia y el sello de su abuelo es un tesoro. Que la prueba de calidad sea un partido de fútbol entre compañeros nos recuerda lo esencial: el deporte es salud, es comunidad y también es dignidad económica. Javier y Óscar no solo heredaron un oficio; mantienen viva la forma de hacerlo con amor y compartirlo. San Mateo Atenco crece cuando reconoce y respalda a quienes le dan rostro y corazón. ¡Que este sea el primero de muchos talleres que salgan a las canchas y a la luz pública! ⚽







