Los squishies y chicles: el nuevo “botiquín” emocional de miles de jóvenes frente a la ansiedad

Los squishies y chicles el nuevo “botiquín” emocional de miles de jóvenes frente a la ansiedad
Los squishies y chicles el nuevo “botiquín” emocional de miles de jóvenes frente a la ansiedad

Los juguetes sensoriales, chicles y otros objetos para aliviar el estrés se han convertido en compañeros cotidianos de una generación que enfrenta un aumento en los trastornos de ansiedad. Especialistas señalan que pueden ayudar de forma momentánea, pero no sustituyen la atención psicológica cuando es necesaria.

En mochilas, bolsos e incluso sobre los escritorios escolares, cada vez es más común encontrar pequeños juguetes sensoriales, chicles, pelotas antiestrés y otros artículos que muchos jóvenes utilizan para controlar momentos de tensión. Lo que antes parecía un simple accesorio hoy es considerado por algunos como un auténtico “botiquín emocional” para enfrentar episodios de ansiedad.

Los llamados squishies, juguetes de espuma diseñados para apretarse repetidamente, se han popularizado en redes sociales junto con videos donde usuarios muestran los objetos que llevan consigo para calmar el estrés, distraer la mente y recuperar la sensación de control durante momentos de nerviosismo.

Redes sociales impulsan el uso de kits sensoriales

En plataformas digitales abundan publicaciones en las que jóvenes comparten los artículos que consideran indispensables para sobrellevar el día a día. Entre los más frecuentes aparecen:

  • Squishies o juguetes apachurrables.
  • Chicles.
  • Pelotas antiestrés.
  • Cubos sensoriales.
  • Pulseras y objetos con texturas.
  • Aromas relajantes.

La lógica detrás de estos objetos consiste en dirigir la atención hacia un estímulo físico inmediato, lo que puede disminuir temporalmente la intensidad de pensamientos ansiosos o sensaciones de angustia.

La ansiedad crece entre las nuevas generaciones

El auge de estos artículos coincide con una mayor preocupación por la salud mental entre adolescentes y adultos jóvenes.

De acuerdo con datos citados en diversas encuestas internacionales, una proporción importante de personas entre 18 y 26 años ha recibido algún diagnóstico relacionado con trastornos de ansiedad, mientras que un porcentaje considerable reporta experimentar episodios recurrentes de ansiedad o ataques de pánico a lo largo del mes.

Especialistas explican que factores como la presión académica, la incertidumbre económica, la hiperconectividad, las redes sociales y los cambios constantes en el entorno pueden influir en el incremento de estos padecimientos.

¿Realmente funcionan los squishies?

Psicólogos coinciden en que los objetos sensoriales pueden ser útiles como herramientas de regulación emocional para algunas personas, especialmente cuando ayudan a disminuir la tensión momentánea.

Sin embargo, advierten que estos recursos no sustituyen un tratamiento profesional cuando la ansiedad interfiere con la vida cotidiana, provoca crisis frecuentes o afecta el desempeño escolar, laboral o social.

El acompañamiento psicológico, junto con estrategias como ejercicios de respiración, terapia cognitivo-conductual, actividad física y hábitos saludables, continúa siendo una de las formas más efectivas para atender los trastornos de ansiedad.

Salud mental: un tema cada vez más visible

La creciente popularidad de los kits sensoriales también refleja un cambio cultural: hablar de ansiedad y bienestar emocional dejó de ser un tema oculto para convertirse en parte de la conversación diaria entre muchos jóvenes.

Aunque los squishies y otros objetos pueden ofrecer alivio temporal, especialistas recuerdan que reconocer cuándo se necesita apoyo profesional sigue siendo el paso más importante para cuidar la salud mental.

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