Alerta investigadora de la UAEMéx
La exclusión financiera, los empleos precarios y las responsabilidades de cuidado empujan a mujeres a solicitar préstamos que pueden convertirse en ciclos de endeudamiento. Una investigación de la Universidad Autónoma del Estado de México advierte sobre créditos informales con cobros amenazantes y condiciones abusivas.
Estado de México.— La falta de acceso a servicios financieros formales está llevando a numerosas mujeres en México a buscar alternativas de crédito que, lejos de ayudarlas a mejorar su economía, pueden convertirse en una carga difícil de superar. Los microcréditos informales, las tandas y otros mecanismos de préstamo representan una salida inmediata ante los gastos cotidianos, pero también pueden profundizar su vulnerabilidad económica.
Esta problemática fue documentada por Jessica Alicia Veloz Cano, académica del Centro Universitario Valle de México de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), mediante su investigación doctoral “Reproducción social e inclusión financiera. El endeudamiento de las mujeres mexicanas de 2021 a 2024”.
El estudio expone cómo las desigualdades laborales, los bajos ingresos y las responsabilidades familiares limitan las posibilidades de las mujeres para acceder a créditos regulados y seguros. En consecuencia, algunas terminan recurriendo a prestamistas informales que pueden imponer condiciones abusivas y métodos de cobranza intimidatorios.
Exclusión financiera: por qué las mujeres recurren a microcréditos informales
De acuerdo con Veloz Cano, las barreras que enfrentan las mujeres no se explican únicamente por sus ingresos. También están relacionadas con las condiciones en las que participan en el mercado laboral y con las tareas domésticas y de cuidado que históricamente se les han asignado.
La investigadora señaló que muchas mujeres enfrentan dificultades para conseguir empleos formales, reciben salarios desiguales y deben combinar sus actividades laborales con la atención del hogar, la crianza y el cuidado de familiares.
Estas responsabilidades generan gastos constantes en alimentación, educación, salud y servicios básicos. Cuando los ingresos no alcanzan y no existen opciones de financiamiento accesibles, los préstamos informales pueden convertirse en una alternativa para resolver necesidades urgentes.
La académica advirtió que algunos de estos mecanismos operan bajo condiciones predatorias, con cobros amenazantes e incluso prácticas que pueden ser ilícitas. También mencionó las tandas, donde la presión social para cumplir con los pagos puede convertirse en otra fuente de preocupación económica.
Deudas pequeñas que pueden convertirse en un problema económico y emocional
Uno de los aspectos más preocupantes identificados en la investigación es que los préstamos solicitados por las mujeres suelen destinarse a cubrir necesidades inmediatas y no necesariamente a financiar proyectos productivos o adquirir bienes que generen patrimonio.
De esta manera, el dinero obtenido no siempre representa una mejora en sus condiciones económicas. Por el contrario, los pagos y los intereses pueden comprometer ingresos futuros y obligarlas a solicitar nuevos préstamos para cubrir deudas anteriores.
La investigadora describió este fenómeno como un círculo de endeudamiento que puede agravarse cuando las personas no cuentan con ingresos estables ni protección financiera.
Las consecuencias tampoco se limitan al bolsillo. La presión por pagar, el temor a las amenazas de cobranza y la incertidumbre sobre cómo cubrir los gastos familiares pueden afectar el bienestar emocional y la salud mental de quienes enfrentan estas situaciones.
Desigualdad laboral limita el acceso de las mujeres a créditos y pensiones
La investigación también identificó diferencias entre las oportunidades financieras de hombres y mujeres. Mientras que los primeros pueden tener mayores posibilidades de acceder a créditos para adquirir activos como viviendas o automóviles, las condiciones laborales precarias y la informalidad restringen las alternativas disponibles para muchas mujeres.
La falta de empleo formal también tiene consecuencias a largo plazo: limita el acceso a la seguridad social y reduce las posibilidades de contar con mecanismos de ahorro para el retiro o una pensión.
En ese escenario, las tarjetas departamentales pueden convertirse en una opción para cubrir compras y gastos domésticos, aunque no necesariamente resuelven las barreras estructurales que impiden acceder a servicios financieros adecuados.
Veloz Cano sostuvo que es necesario romper la relación entre precariedad laboral, exclusión financiera y falta de protección social, además de reconocer las distintas condiciones que atraviesan las mujeres según su contexto económico y social.
Notidex: no es inclusión financiera si las mujeres terminan endeudadas y amenazadas
El panorama descrito por la investigación de la UAEMéx evidencia una problemática que no debería normalizarse: mujeres que trabajan, sostienen hogares y asumen responsabilidades de cuidado, pero que encuentran obstáculos para acceder a créditos seguros y terminan dependiendo de mecanismos informales para cubrir necesidades básicas.
Es preocupante que un préstamo de bajo monto pueda convertirse en una deuda que comprometa los ingresos de una familia y, en algunos casos, exponga a las personas a prácticas de cobranza intimidatorias. La necesidad económica no debería convertirse en una oportunidad para que prestamistas se aprovechen de quienes tienen menos alternativas.
Tampoco basta con promover la inclusión financiera si no existen condiciones laborales dignas, salarios suficientes, acceso a seguridad social y opciones de crédito transparentes. El problema no se resuelve únicamente enseñando a las mujeres a administrar sus deudas: también es necesario atender las desigualdades que las empujan a solicitarlas.
La investigación de Jessica Alicia Veloz Cano pone sobre la mesa una discusión urgente sobre las condiciones económicas de las mujeres en México. ¿De qué sirve hablar de inclusión financiera si muchas mujeres deben endeudarse para mantener sus hogares y terminan enfrentando cobros abusivos por no contar con alternativas formales?







