¿Las autoridades escuchan o siguen postergando demandas justas?
Por Notidex | 28 de octubre de 2026
Una vez más, la voz de la comunidad estudiantil de la UAM Lerma ha tenido que elevarse porque las respuestas institucionales no llegan cuando ni como se necesitan. La Asamblea Estudiantil de la Unidad Lerma ha declarado un paro activo indefinido tras calificar de insatisfactoria la respuesta de las autoridades universitarias a su pliego de demandas. ¿Cuántas veces tendrán que movilizarse las y los jóvenes para que se diseñen soluciones reales y no meras promesas vacías?
Una respuesta que no resuelve nada
La decisión se tomó tras vencer el plazo de 24 horas que la asamblea había establecido para recibir una contestación clara por parte de la administración. Según los estudiantes, no existe un plan de acción concreto que atienda sus exigencias, lo que demuestra una vez más que las necesidades cotidianas de quienes forman el alma de la universidad no han sido prioridad. La asamblea ha señalado que mantendrá abierto el diálogo con el personal administrativo, pero cabe preguntarse: ¿hasta cuándo se mantendrá la disposición al diálogo si este no se traduce en compromisos cumplibles?
Modalidad de paro: presión sin paralizar procesos esenciales
Tras una reunión presencial en la sala del Consejo Académico, la comunidad decidió modificar la propuesta inicial de un cese total de actividades e implementar un paro activo. Esta modalidad busca ejercer presión sin perjudicar a quienes están en etapas decisivas: quienes realizan prácticas profesionales, desarrollan proyectos terminales o están en proceso de ingreso. ¿No resulta lamentable que sean los propios estudiantes quienes deben diseñar formas de protesta que no dañen a la comunidad, mientras las autoridades no presentan propuestas que protejan el bienestar colectivo desde el principio?
En la práctica, esto significa que las actividades académicas no se desarrollarán con normalidad: se establecerá un horario reducido de clases, cuyos detalles deberán definirse como condición en la próxima mesa de diálogo con la rectoría. El resto del tiempo se destinará a asambleas, organización y acciones de protesta dentro del campus. Mantener las instalaciones abiertas no equivale a renunciar a la movilización: es una forma de sostener la exigencia sin detener procesos de inscripción y admisión. ¿Es justo que la comunidad estudiantil tenga que equilibrar la lucha por sus derechos con la responsabilidad de no perjudicar a terceros, mientras la administración responde con indiferencia?
Demandas que no deberían ser negociables
Las exigencias que motivan la medida son de orden básico: comedor subsidiado, acceso gratuito a cursos de inglés y mejoras en los laboratorios. Se trata de condiciones indispensables para garantizar una formación integral y equitativa. ¿Por qué asuntos tan fundamentales se tratan como peticiones exageradas en lugar de deberes que la universidad está obligada a cumplir?
Un llamado a la acción que no puede ignorarse
El paro activo se mantendrá por tiempo indefinido hasta alcanzar un consenso que satisfaga a la asamblea estudiantil. La convocatoria está abierta a toda la comunidad universitaria, sin importar posturas iniciales. Cuando las respuestas institucionales brillan por su ausencia o por su insuficiencia, la unidad de quienes defienden un entorno digno de estudio se convierte en la única garantía de cambio. ¿Seguirán las autoridades retrasando soluciones o atenderán de inmediato y con hechos lo que la comunidad ha venido pidiendo con justicia?







