Río Lerma: de atractivo turístico a foco de contaminación; industrias y residuos bajo la lupa
Notidex | Estado de México
El río Lerma, que durante años fue recordado por sus aguas cristalinas, los paseos en bote y la presencia de bañistas, hoy enfrenta una realidad muy distinta: malos olores, acumulación de residuos y preocupación por la contaminación que afecta al cauce y a las comunidades que viven en sus alrededores.
La transformación de este afluente representa una señal de alerta sobre el deterioro ambiental en una de las regiones más importantes del Estado de México. El problema no se limita a la apariencia del agua: también plantea interrogantes sobre las descargas industriales, el tratamiento de aguas residuales y las consecuencias que la contaminación puede tener en los suelos, los cultivos y los humedales.
Detrás del olor desagradable existe un problema complejo que requiere vigilancia, información verificable y acciones sostenidas para recuperar el río y proteger a las personas que conviven diariamente con él.
Sí, hace varias décadas el Río Lerma fue un lugar de esparcimiento, paseo y recreación familiar, muy diferente a su estado actual.
Cómo era antes
- Aguas limpias y transparentes: En las décadas de 1940 a 1960, el cauce era cristalino.
- Actividades recreativas: Las familias y los lugareños acudían los fines de semana a caminar por sus orillas, nadar, pescar charales e incluso pasear en lancha.
- Flora y fauna: Estaba rodeado de árboles llorones y albergaba especies locales como patos mexicanos, ajolotes, pollas acuáticas y gran variedad de peces.
- Origen natural: Nace en las Ciénegas de Lerma en el municipio de Almoloya del Río, un entorno lacustre de gran riqueza ecológica.
¿Por qué hoy en día huele tan mal el río Lerma?
El deterioro del río puede relacionarse con distintas fuentes de contaminación, entre ellas las descargas de aguas residuales, los residuos sólidos y la acumulación de materia orgánica. Cuando estos contaminantes se descomponen, pueden generarse compuestos que producen olores intensos; las condiciones del agua y la falta de oxígeno también pueden agravar el problema.
En el corredor industrial de la región, las descargas requieren especial atención. Entre las sustancias que pueden representar riesgos para los ecosistemas acuáticos se encuentran metales como el cromo y el plomo, hidrocarburos, plaguicidas y microplásticos. Sin embargo, determinar cuáles están presentes, en qué concentraciones y en qué puntos del río exige análisis de laboratorio actualizados.
Las barreras que retienen grasas o residuos visibles tampoco garantizan por sí solas que el agua quede libre de contaminantes disueltos. Por eso, la vigilancia ambiental necesita ir más allá de lo que puede observarse a simple vista.
Descargas industriales y tratamiento de aguas: un desafío pendiente
La información proporcionada para esta nota señala que más de 220 industrias descargan agua en la zona y que parte de esos flujos llega a Reciclagua Ambiental, una instalación dedicada al tratamiento de aguas residuales industriales antes de su retorno al entorno.
Este proceso es relevante, pero plantea una pregunta fundamental: ¿qué tan eficaz resulta el tratamiento frente a la diversidad de sustancias que pueden llegar mezcladas en el agua?
La respuesta depende de los contaminantes presentes, la tecnología empleada, el cumplimiento de los parámetros aplicables y los resultados de las inspecciones y análisis. No es posible concluir, sin evidencia específica, que una planta elimine todos los compuestos ni atribuirle por sí sola el estado actual del río.
Por ello, es indispensable que las autoridades ambientales y los responsables de las descargas transparenten los resultados de monitoreo, las condiciones de operación de las plantas y las medidas tomadas cuando se detectan incumplimientos.
La contaminación del río Lerma también amenaza los suelos y los cultivos
El impacto ambiental de un río contaminado puede extenderse más allá de su cauce. Dependiendo de las sustancias presentes y de las condiciones del terreno, algunos contaminantes pueden llegar a los sedimentos, afectar humedales y comprometer la calidad del agua utilizada en determinadas actividades agrícolas.
Las comunidades cercanas enfrentan una preocupación adicional: convivir con malos olores y con la incertidumbre sobre la calidad del agua y las condiciones ambientales de su entorno.
Para conocer el alcance real del problema, se necesitan muestreos periódicos del agua, los sedimentos y, cuando corresponda, los suelos y productos agrícolas. Los resultados deben ser públicos, comprensibles y acompañados de medidas concretas para reducir los riesgos identificados.
La recuperación del río Lerma no puede depender únicamente de jornadas de limpieza superficial. También requiere prevenir las descargas contaminantes, verificar que las industrias cumplan con la normatividad y fortalecer la infraestructura de saneamiento.
No podemos normalizar la contaminación del río Lerma
Resulta preocupante que un espacio asociado con la convivencia y la riqueza natural de la región sea hoy motivo de inquietud por sus olores y su deterioro ambiental. La contaminación de un río no es solamente un problema de paisaje: puede afectar los ecosistemas, la calidad de vida y las actividades de las comunidades que dependen de su entorno.
La actividad industrial es importante para la economía, pero su desarrollo debe acompañarse de controles ambientales efectivos. Ninguna empresa debería operar al margen de sus obligaciones, y ninguna autoridad debería conformarse con atender las consecuencias cuando el daño ya es visible.
También es necesario evitar conclusiones sin respaldo científico. Identificar las sustancias presentes, establecer su origen y determinar las responsabilidades requiere inspecciones, análisis independientes y transparencia. La ciudadanía tiene derecho a conocer qué se descarga en el río, qué tratamientos se aplican y qué resultados obtienen las medidas de saneamiento.
El río Lerma necesita algo más que discursos y acciones aisladas: requiere una estrategia integral, vigilancia constante y compromisos verificables. Recuperarlo es una responsabilidad compartida entre autoridades, industria y sociedad.
¿Consideras que las autoridades deberían publicar periódicamente los resultados de los análisis del agua del río Lerma y reforzar las sanciones contra quienes incumplan las normas ambientales para evitar que las comunidades sigan pagando las consecuencias de la contaminación?







