En recientes reportes sobre la incidencia delictiva en la región, destacan dos situaciones preocupantes que involucran a autoridades locales y ciudadanos. Por un lado, Toluca figura entre los municipios con mayor incidencia de huachicoleo, mientras que en Nextlalpan se reporta un alarmante caso de abuso de autoridad.
De acuerdo con datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), Toluca se posiciona tristemente en los primeros sitios del Estado de México por casos relacionados con el robo y venta ilegal de combustible, conocido popularmente como huachicoleo. La situación ha generado alarma entre la población y organizaciones civiles, quienes exigen transparencia y acciones contundentes.
Ricardo Moreno Bastida, presidente municipal de Toluca, no ha emitido declaraciones públicas respecto a estos indicadores. Sin embargo, circulan rumores que apuntan a una posible relación cercana entre el funcionario y algunos empresarios del sector gasolinero, lo que ha generado suspicacias sobre la falta de una postura clara y acciones efectivas para frenar esta problemática.
En el municipio de Nextlalpan, otro incidente ha generado inquietud en la comunidad. Un motociclista y su acompañante, quienes se dedican a remolcar chatarra como medio de vida, denunciaron haber sido intimidados por tres individuos que se identificaron como policías ministeriales. Según el relato de los afectados, estos sujetos huyeron rápidamente cuando el conductor comenzó a pedir ayuda a gritos, lo que sugiere un abuso de poder.
Esta situación ha motivado un llamado urgente por parte de medios y ciudadanos a la Fiscalía del Estado de México, solicitando una investigación exhaustiva y medidas que garanticen la protección de los derechos de la población frente a posibles actos arbitrarios de la autoridad.
En conclusión, estos hechos reflejan la necesidad de reforzar la vigilancia y el combate al crimen organizado y la corrupción en los municipios del Estado de México. La falta de respuestas claras y acciones contundentes por parte de los gobiernos locales solo aumenta la desconfianza de la sociedad y pone en riesgo la seguridad y bienestar de las comunidades.