La carencia de arbolado en las nuevas construcciones y el desconocimiento de principios básicos de urbanismo por parte de funcionarios municipales están contribuyendo a un problema creciente en Toluca: hundimientos de hasta 10 centímetros por año e inundaciones cada vez más frecuentes.
De acuerdo con María Susana Bianconi Bailez, especialista en Urbanismo y Arquitectura de Paisaje, la deforestación urbana y la pavimentación sin planificación adecuada están afectando de manera crítica el manejo del agua en la región.
Bianconi explica que los árboles cumplen una función vital en el equilibrio hídrico: sus raíces absorben el agua del subsuelo y, a través de un proceso natural, liberan humedad al ambiente. Este mecanismo ayuda a mantener el ciclo corto del agua, evitando que grandes volúmenes de lluvia se concentren en zonas específicas y reduzcan el riesgo de encharcamientos e inundaciones.
“Olvidamos que los árboles son una solución barata y natural para prevenir desastres urbanos, ya que constantemente absorben el agua de lluvia y ayudan a regular el clima”, comentó la especialista.
La experta también señaló que el incremento de lluvias atípicas está directamente relacionado con el fenómeno de las islas de calor, que se generan en las ciudades donde predominan las superficies pavimentadas y la falta de vegetación.
Estas condiciones no solo incrementan la temperatura local, sino que también intensifican la formación de tormentas cortas y severas, que derivan en precipitaciones concentradas y, en consecuencia, en inundaciones más peligrosas.
Bianconi enfatizó que la falta de vegetación genera lo que denomina un “clima artificial”, afectando el ciclo natural del agua. Las ciudades sin suficiente arbolado no logran filtrar ni absorber adecuadamente la lluvia, lo que agrava el impacto de las precipitaciones intensas y la sobrecarga de los sistemas de drenaje.
La especialista mostró especial preocupación por municipios como Metepec, donde se han impulsado obras que priorizan el concreto sobre los espacios verdes.
“Este problema tiene raíces en la ignorancia y falta de empatía de algunos gobernantes, que no entienden la importancia del arbolado urbano”, señaló.
Aunque reconoció que instituciones como la Comisión del Agua del Estado de México (CAEM) cuentan con personal capacitado, subrayó que la voluntad política de los presidentes municipales es clave para una gestión eficiente del agua.
Finalmente, Bianconi hizo un llamado a las autoridades municipales para que asuman la responsabilidad de resolver los problemas hídricos dentro de sus propias jurisdicciones, en lugar de trasladar el exceso de agua a localidades vecinas, como ocurre en el caso de San Mateo Atenco.