¿Por qué la pirotecnia contamina y pone en riesgo la salud?

Pirotecnia
Pirotecnia

Cada celebración acompañada de cohetes y fuegos artificiales deja algo más que luces en el cielo. Detrás del espectáculo, la pirotecnia genera contaminación del aire, residuos químicos persistentes y riesgos directos para la salud. En Notidex analizamos por qué tronar pirotecnia es contaminante, de qué está hecha y cuáles son sus principales efectos ambientales y físicos.

Cuando un artefacto pirotécnico detona, ocurre una combustión acelerada que transforma materiales sólidos en gases, humo y partículas microscópicas. Este proceso libera contaminantes en muy poco tiempo, pero en concentraciones tan altas que pueden afectar seriamente la calidad del aire.

Partículas PM10 y PM2.5: el enemigo invisible

El humo de la pirotecnia contiene material particulado fino, conocido como PM10 y PM2.5. Estas partículas son lo suficientemente pequeñas para penetrar en los pulmones e incluso pasar al torrente sanguíneo. La evidencia científica indica que estos picos repentinos empeoran síntomas de asma, bronquitis y problemas cardiovasculares, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades respiratorias.

Organismos como la Organización Mundial de la Salud advierten que la exposición repetida a partículas finas se relaciona con enfermedades crónicas y un mayor riesgo de mortalidad prematura.

Metales en el aire: el precio del color

Los colores brillantes de los fuegos artificiales no son inofensivos. Se logran mediante sales y polvos metálicos que, al explotar, se fragmentan y quedan suspendidos en el aire. Entre los más comunes se encuentran:

  • Bario (verde)

  • Cobre (azul)

  • Estroncio (rojos y morados)

  • Aluminio y magnesio (destellos blancos o plateados)

Diversos estudios han registrado aumentos de metales pesados en el aire tras eventos con pirotecnia, lo que incrementa el riesgo de inhalación de sustancias potencialmente tóxicas.

Además del humo, muchos fuegos artificiales modernos utilizan percloratos como oxidantes para asegurar una combustión intensa. El problema es que estos compuestos no desaparecen con la explosión: pueden depositarse en el suelo y filtrarse al agua.

La Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos señala que el perclorato puede interferir con la función de la tiroides al bloquear la absorción de yodo, un riesgo especialmente relevante durante el embarazo y la infancia.

¿La “calidad” de la pirotecnia importa?

Sí. La pirotecnia de baja calidad suele presentar combustión incompleta, lo que genera más humo, hollín y residuos. Además:

  • Mezclas mal controladas producen más partículas finas.

  • Mayor cantidad de metales implica más contaminación aérea.

  • Oxidantes persistentes aumentan la contaminación secundaria en agua y suelo.

Incluso en celebraciones breves, se ha observado un incremento de nanopartículas y carbono negro en ciudades donde el uso de pirotecnia es intenso.

Riesgos para la salud: más allá del ambiente

Efectos a corto plazo

En las horas posteriores a la quema de pirotecnia son comunes la irritación de garganta, tos, dificultad para respirar y crisis asmáticas. Las concentraciones de PM2.5 pueden ser extremadamente altas cerca de los puntos de detonación.

Consecuencias a largo plazo

La exposición reiterada, año tras año, se asocia con mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, EPOC e incluso ciertos tipos de cáncer, según alertas de la Organización Mundial de la Salud.

Peligros físicos: quemaduras, ruido y accidentes

El impacto de la pirotecnia no es solo químico.

  • Quemaduras y traumatismos: Una gran proporción de las lesiones atendidas en hospitales durante festividades corresponde a quemaduras en manos, rostro y ojos.

  • Daño ocular: Las explosiones cercanas pueden causar lesiones graves y permanentes en la vista.

  • Ruido extremo: Algunos fuegos artificiales alcanzan hasta 150 decibeles, un nivel capaz de provocar daño auditivo inmediato.

La pirotecnia contamina porque transforma mezclas con oxidantes y metales en humo y partículas finas que dañan el aire, el agua y la salud, y además provoca riesgos físicos como quemaduras, lesiones oculares, incendios y daño auditivo por ruido extremo.

La próxima vez que escuches un estallido en el cielo, recuerda que su impacto va mucho más allá del espectáculo. Reducir el uso de pirotecnia no solo protege el ambiente, también cuida la salud de todos.

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