Operativo simultáneo en Estado de México e Hidalgo deja siete detenidos; autoridades señalan que la organización retomó operaciones tras la captura del líder huachicolero
Estado de México. Un amplio operativo encabezado por autoridades federales permitió desarticular varias células presuntamente relacionadas con la estructura criminal que encabezaba Cirio Sergio “N”, alias “Don Checo”, considerado uno de los principales operadores del robo de hidrocarburos en el centro del país.
La acción incluyó 20 cateos simultáneos en inmuebles ubicados en el Estado de México e Hidalgo, donde fueron detenidas siete personas señaladas por su posible participación en actividades de extracción, almacenamiento, transporte y comercialización ilegal de gas LP.
Las investigaciones apuntan a que la organización continuó operando incluso después de la captura de su líder en junio de 2025.
Operativos se concentraron en cuatro municipios mexiquenses
Las diligencias fueron coordinadas por la Fiscalía General de la República (FGR), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), la Secretaría de Marina (Semar) y la Guardia Nacional.
En territorio mexiquense, los cateos se desarrollaron en:
- Polotitlán
- Apaxco
- Cuautitlán Izcalli
- Jiquipilco
Mientras que en Hidalgo las acciones se llevaron a cabo en:
- Tula de Allende
- Atotonilco de Tula
- Tepeji del Río
La red habría movido hasta 1.5 millones de litros por semana
De acuerdo con las investigaciones, la organización tenía la capacidad de obtener hasta un millón y medio de litros de hidrocarburo semanalmente mediante tomas clandestinas.
Posteriormente, el combustible era transportado en pipas y tractocamiones hacia bodegas y centros de almacenamiento, desde donde presuntamente era distribuido a través de empresas gaseras que simulaban operaciones legales para ocultar el origen ilícito del producto.
“El Burras” habría asumido el control tras la caída de “Don Checo”
Entre los detenidos figura Mauricio “N”, conocido como “El Burras”, identificado como uno de los principales responsables de reorganizar las operaciones después de la captura de “Don Checo”.
Las autoridades también identificaron a otros presuntos integrantes con funciones específicas dentro de la estructura:
- Operadores logísticos.
- Responsables financieros.
- Propietarios y administradores de gaseras.
- Coordinadores del transporte del combustible.
- Personas encargadas de la extracción clandestina.
Según las investigaciones, esta estructura permitía mantener activa la operación criminal mediante una red empresarial que daba apariencia legal a la distribución del gas robado.
Aseguran gas LP, vehículos y armamento
Como resultado de los cateos fueron asegurados:
- Más de 150 mil litros de gas LP.
- 61 pipas.
- 55 autotanques.
- 20 tanques estacionarios.
- 11 tractocamiones.
- Vehículos particulares.
- Armas de fuego.
- Cartuchos útiles.
- Presunta droga.
- Cerca de 500 mil pesos en efectivo.
- Equipos tecnológicos utilizados presuntamente para coordinar las operaciones.
Las autoridades también identificaron al menos 10 empresas gaseras que habrían sido utilizadas para almacenar y comercializar el combustible extraído de manera ilegal.
La investigación continúa
Las autoridades recordaron que esta operación deriva de las investigaciones iniciadas tras la captura de “Don Checo” en 2025, cuando fueron detenidas decenas de personas y asegurados vehículos, armas y recursos económicos vinculados con el robo de combustibles.
Aunque aquella intervención debilitó la organización original, las indagatorias revelaron que otros operadores retomaron las rutas de extracción y distribución, lo que derivó en esta nueva ofensiva.
La FGR continuará con las investigaciones para determinar el alcance de las empresas involucradas, el destino de los recursos obtenidos y la posible participación de más personas en la red dedicada al llamado huachicoleo.
Huachicol: un delito que trasciende el robo de combustible
El robo de hidrocarburos no solo representa pérdidas millonarias para el Estado. También implica riesgos constantes para comunidades enteras por las tomas clandestinas, explosiones, contaminación ambiental y el fortalecimiento de estructuras del crimen organizado que encuentran en este negocio una importante fuente de financiamiento.
Cada litro de combustible robado parece un delito lejano hasta que una toma clandestina provoca una explosión, una fuga contamina un río o una organización criminal fortalece su poder económico. El huachicol no termina cuando el combustible llega al mercado ilegal; sus consecuencias alcanzan la seguridad, el medio ambiente y los recursos públicos. La pregunta es inevitable: ¿cuánto cuesta realmente un litro de combustible robado cuando el precio lo termina pagando toda la sociedad?







