La inseguridad se consolida como la principal preocupación del pequeño comercio en el país, por encima incluso de la inflación y los altos costos de operación.
Las tiendas de barrio en México enfrentan un panorama cada vez más complejo. Además de lidiar con el aumento en los precios y el encarecimiento de los insumos, miles de pequeños comerciantes deben hacer frente a la delincuencia, un fenómeno que continúa afectando sus ingresos y la continuidad de sus negocios.
Así lo revela la más reciente Encuesta Pulso de las Tiendas de Barrio 2026: Economía, Seguridad y Percepción, elaborada por la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (ANPEC), la cual evidencia que la inseguridad se ha convertido en el principal desafío para este sector.
Uno de cada cinco comercios sufrió extorsión
El estudio, realizado entre 3 mil 500 establecimientos del país, indica que durante el último semestre 20.1% de las tiendas consultadas fueron víctimas de extorsión por parte de grupos delictivos.
La investigación también documenta otros delitos que afectan directamente a los pequeños negocios:
- 20.1% sufrió extorsión.
- 16.5% reportó actos de corrupción.
- 13% fue víctima de asaltos con violencia dentro de su establecimiento.
Estas cifras reflejan que el pequeño comercio continúa siendo uno de los sectores más vulnerables frente a la delincuencia organizada y otros actos ilícitos.
La inseguridad también reduce las ganancias
Además del impacto directo de los delitos, la encuesta señala que casi ocho de cada diez comerciantes han visto disminuir sus márgenes de utilidad, situación atribuida tanto a la inflación como a los crecientes costos de operación en un entorno marcado por la inseguridad.
Para muchos propietarios de tiendas, mantener abierto el negocio implica enfrentar mayores gastos, menor rentabilidad y un riesgo constante para su patrimonio y su integridad.
La violencia afecta toda la cadena de suministro
Las consecuencias no se limitan a los comercios que sufren delitos directamente.
El reporte de ANPEC señala que aproximadamente la mitad de los encuestados ha enfrentado problemas de desabasto, derivados de hechos violentos como:
- Robos a unidades de reparto.
- Incendios de camiones de distribución.
- Interrupciones en las rutas de suministro.
Estas situaciones provocan retrasos en la entrega de mercancías y afectan la disponibilidad de productos en miles de tiendas de barrio.
Tiendas de barrio, un sector clave para la economía
Las tiendas de la esquina representan una fuente importante de empleo e ingreso para millones de familias mexicanas, además de ser uno de los principales canales de abastecimiento en colonias, comunidades y zonas populares.
Sin embargo, la combinación de inflación, inseguridad y costos operativos mantiene bajo presión a un sector que históricamente ha sido fundamental para la economía local.
Especialistas advierten que garantizar condiciones de seguridad para estos establecimientos resulta indispensable para fortalecer el comercio, proteger el empleo y asegurar el abasto en distintas regiones del país.
Cuando cerrar una cortina significa perder mucho más que un negocio
Cada tienda de barrio representa el esfuerzo de una familia que invirtió años de trabajo para construir su patrimonio. Cuando la violencia obliga a reducir ganancias, pagar extorsiones o incluso cerrar un establecimiento, no solo desaparece un comercio: también se debilita la economía de toda una comunidad.
La pregunta es inevitable: ¿cuántos pequeños negocios más podrán resistir si trabajar honestamente termina siendo más riesgoso que delinquir?







