La iniciativa busca acercar directamente el calzado atenquense a los consumidores y fortalecer a talleres y familias que dependen de esta actividad económica.
San Mateo Atenco, Estado de México.— El calzado fabricado en San Mateo Atenco continúa buscando nuevos espacios para llegar a los consumidores. Como parte de la denominada Ruta del Calzado, productores y productoras del municipio llevaron sus artículos hasta las instalaciones de la Secretaría de Medio Ambiente del Estado de México, en el Conjunto SEDAGRO.
La actividad representa una oportunidad para que las familias dedicadas a la fabricación de zapatos puedan mostrar directamente su trabajo, ampliar sus canales de venta y acercarse a nuevos compradores.
La jornada contó con el respaldo del gobierno municipal encabezado por la presidenta Ana Muñiz Neyra, quien reconoció la apertura de este espacio por parte de la secretaria de Medio Ambiente estatal, Alhely Rubio Arróniz.
Más allá de la promoción comercial, el objetivo es poner en el centro a quienes se encuentran detrás de cada par de zapatos: pequeños talleres, negocios familiares y trabajadores que mantienen vigente una de las actividades productivas más representativas de San Mateo Atenco.
Comprar zapatos locales también mueve la economía
El consumo de productos fabricados en el propio municipio tiene un efecto que puede ir mucho más allá de una simple compra.
Cuando una persona adquiere un par de zapatos elaborado por productores atenquenses, una parte de ese dinero puede regresar directamente a los talleres y familias que participan en la cadena de producción.
Desde quienes adquieren materiales hasta quienes cortan, cosen, ensamblan, terminan y comercializan los productos, la actividad genera una red económica que depende en buena medida del consumo.
Por ello, iniciativas como la Ruta del Calzado buscan eliminar algunos intermediarios y facilitar que productores puedan ofrecer sus mercancías directamente al público.
Y aquí aparece una pregunta que pocas veces hacemos al momento de comprar:
¿Cuánto de lo que pagamos por un producto realmente termina en manos de quien lo fabricó?
Acercar a productores y consumidores puede ser una manera de reducir esa distancia.
San Mateo Atenco busca llevar su calzado más lejos
San Mateo Atenco tiene una larga relación con la fabricación y comercialización de calzado. Sus talleres han convertido esta actividad en una fuente de empleo y sustento para numerosas familias.
Sin embargo, uno de los retos para los productores locales es precisamente ampliar sus mercados.
Competir contra grandes cadenas comerciales, productos importados y plataformas digitales no resulta sencillo para un pequeño taller que produce a menor escala.
Por ello, llevar el calzado atenquense a oficinas públicas, espacios comerciales, ferias y otros puntos de concentración puede convertirse en una estrategia para encontrar nuevos consumidores.
La Ruta del Calzado apuesta precisamente por esa movilidad: que los compradores no tengan que esperar a visitar San Mateo Atenco para conocer su oferta, sino que los productores puedan acercarse a diferentes públicos.
Mujeres y hombres detrás de cada taller
La promoción también busca visibilizar el trabajo de las mujeres y hombres que participan en la industria local.
En muchos casos se trata de actividades familiares en las que el conocimiento sobre la fabricación del calzado pasa de una generación a otra.
Detrás de un producto terminado existen horas de trabajo y una cadena de conocimientos que difícilmente puede reflejarse únicamente en el precio de venta.
Por eso, hablar de consumo local no debería reducirse a una frase publicitaria.
También implica preguntarse qué actividades económicas queremos conservar en nuestras comunidades y qué tipo de comercio estamos dispuestos a respaldar.
¿Preferimos pagar unos pesos menos por un producto cuyo origen desconocemos o apoyar a un taller de nuestra propia región?
La respuesta, finalmente, está en las decisiones cotidianas de los consumidores.
Ruta del Calzado llegó al Conjunto SEDAGRO
La jornada de promoción se realizó en el Conjunto SEDAGRO, donde los productores instalaron sus artículos para ponerlos al alcance de trabajadores y visitantes.
La actividad permaneció abierta hasta las 18:00 horas de la jornada anunciada.
La intención de las autoridades municipales es continuar generando espacios para que los fabricantes puedan comercializar sus productos y fortalecer la presencia del calzado de San Mateo Atenco fuera de sus puntos tradicionales de venta.
El reto será convertir estas actividades temporales en oportunidades comerciales permanentes.
El reto: que comprar local no sea solo una campaña
Promocionar el calzado atenquense puede ayudar a los productores, pero la verdadera prueba estará en conseguir que el consumidor regrese.
Para ello se necesitan productos competitivos, precios accesibles, diseños atractivos, calidad, presencia digital y canales de venta capaces de competir con las nuevas formas de consumo.
Una exposición puede despertar curiosidad.
Una compra puede generar ingresos.
Pero un cliente recurrente puede ayudar a mantener abierto un taller.
Por eso, el desafío para San Mateo Atenco no solamente consiste en llevar sus zapatos a más lugares, sino en conseguir que el calzado producido en el municipio se convierta en una opción habitual para los consumidores.
San Mateo Atenco apuesta por sus productores
La Ruta del Calzado representa una estrategia para colocar nuevamente a los productores locales frente al consumidor y recordar que detrás de una industria tradicional existen familias que dependen de ella.
El calzado de San Mateo Atenco busca así ampliar sus fronteras y competir en un mercado donde las grandes marcas y las plataformas digitales tienen cada vez mayor presencia.
La pregunta ahora queda también del lado de los consumidores:
¿Estamos dispuestos a conocer, comparar y comprar lo que producen las familias de nuestra propia región?
Porque si una comunidad quiere conservar sus oficios, talleres y empleos, también necesita consumidores dispuestos a respaldarlos.
Y en San Mateo Atenco, un par de zapatos puede representar mucho más que un producto: puede ser el resultado del trabajo de toda una familia.







