PRI se hunde en las preferencias: solo 8% votaría por el tricolor, según Enkoll

PRI, PAN y PRD
PRI, PAN y PRD

La encuesta de Enkoll para W Radio y El País coloca al PRI como el partido con peor evaluación entre las principales fuerzas políticas. Su recuperación electoral enfrenta un obstáculo mayor: el rechazo ciudadano.

Ciudad de México.— El Partido Revolucionario Institucional (PRI) enfrenta uno de sus escenarios más complicados en la política mexicana. Una encuesta de Enkoll para W Radio y El País, realizada entre el 25 y el 29 de agosto de 2026, muestra al tricolor con bajos niveles de intención de voto, identificación partidista y opinión favorable.

De acuerdo con la medición, 8% de los encuestados elegiría al PRI para diputaciones federales si las elecciones fueran hoy.

El dato permite dimensionar el tamaño del problema: aproximadamente nueve de cada 10 ciudadanos no lo elegirían, aunque esto no significa necesariamente que todos ellos sean electores que rechacen al partido de manera activa; una parte puede inclinarse por otras fuerzas o no tener una decisión electoral definida.

La fotografía que ofrece la encuesta, sin embargo, es poco alentadora para un partido que durante décadas fue una de las principales fuerzas políticas de México.

PRI obtiene la peor opinión entre los partidos

El problema del PRI no se limita a la intención de voto.

La evaluación ciudadana también coloca al tricolor en una posición especialmente complicada.

Según la encuesta, 26% de los participantes tiene una opinión buena o muy buena del PRI, mientras que 60% expresa una opinión mala o muy mala.

El resultado arroja un saldo de opinión de -34 puntos, el más negativo entre las fuerzas políticas incluidas en la medición.

La diferencia entre quienes tienen una percepción favorable y quienes mantienen una opinión negativa revela un problema que difícilmente puede resolverse únicamente con una campaña electoral.

Antes de convencer a los ciudadanos de votar por el PRI, el partido necesita convencerlos de que vale la pena volver a confiar en él.

Y esa podría ser una tarea mucho más complicada.

Solo 7% se identifica con el PRI

La identificación partidista tampoco juega a favor del tricolor.

La medición de Enkoll señala que apenas 7% de los mexicanos se identifica con el PRI.

En este indicador, el partido se encuentra por debajo de Movimiento Ciudadano y el PAN, mientras que Morena alcanza 43%.

La distancia resulta significativa.

El PRI no solamente necesita recuperar votos; también requiere reconstruir una base de ciudadanos que se sientan representados por sus siglas.

Durante buena parte del siglo XX, el tricolor tuvo una presencia política prácticamente dominante en México. Hoy, sus propios niveles de identificación muestran hasta qué punto ha cambiado el mapa electoral.

¿Cómo llegó el PRI hasta aquí?

La crisis del PRI no surgió de un día para otro.

El partido arrastra años de derrotas electorales, pérdida de gobiernos estatales, conflictos internos y una creciente dificultad para conectar con sectores del electorado que ya no tienen la misma relación histórica con sus siglas.

La alternancia presidencial de 2000 significó un primer golpe importante a su dominio nacional.

Aunque el PRI regresó a Los Pinos en 2012, seis años después sufrió una de sus derrotas más profundas con la llegada de Andrés Manuel López Obrador y Morena a la Presidencia.

Desde entonces, el partido ha continuado perdiendo espacios políticos.

El problema actual es que la recuperación parece cada vez más difícil cuando una parte importante del electorado no solamente dejó de votar por el PRI, sino que también mantiene una percepción negativa de la organización.

El “voto anti-PRI” sigue siendo un obstáculo

Una de las mayores dificultades para el tricolor podría encontrarse en un fenómeno que va más allá de la competencia electoral.

Cuando un partido acumula una imagen negativa, existe el riesgo de que parte del electorado vote en su contra antes incluso de analizar a sus candidatos.

Ese escenario obliga al PRI a enfrentar una pregunta incómoda:

¿Puede reconstruir su reputación mientras intenta competir electoralmente al mismo tiempo?

Porque cambiar una intención de voto puede ser relativamente rápido.

Cambiar una percepción construida durante años requiere mucho más.

Morena conserva una ventaja considerable

Mientras el PRI enfrenta dificultades para conservar su espacio, Morena mantiene una posición dominante en la identificación partidista.

El 43% registrado por Morena representa una ventaja considerable respecto al 7% del PRI.

Esto no significa que Morena tenga asegurado el resultado de futuras elecciones. Las encuestas representan fotografías de un momento determinado y las preferencias pueden cambiar conforme se acerquen las campañas, se definan candidaturas y aparezcan nuevos temas en la agenda pública.

Pero sí muestran el punto de partida.

Y para el PRI, ese punto de partida es complicado.

MC y PAN avanzan en el espacio opositor

La situación del tricolor también debe analizarse dentro de la transformación de la oposición mexicana.

Movimiento Ciudadano y el PAN aparecen por encima del PRI en identificación partidista, lo que significa que la disputa por representar al electorado opositor ya no se limita a los partidos tradicionales.

Esto puede convertirse en un problema adicional para el PRI.

Durante décadas, el partido fue uno de los protagonistas centrales de la política mexicana. Ahora tiene que competir por el mismo electorado con fuerzas que buscan ocupar el espacio que alguna vez perteneció al tricolor.

La pregunta es inevitable:

¿El PRI está luchando por recuperar su antiguo lugar o simplemente por evitar convertirse en una fuerza política marginal?

Ocho por ciento: una cifra que debería encender las alarmas

El 8% de intención de voto para diputaciones federales no representa un resultado electoral definitivo.

Pero sí constituye una señal política que el PRI difícilmente puede ignorar.

Si las tendencias mostradas por Enkoll se mantuvieran, el partido enfrentaría dificultades importantes para incrementar su representación y recuperar influencia nacional.

Por ello, el desafío no parece ser únicamente elegir buenos candidatos.

El PRI tendría que responder qué ofrece diferente, qué errores reconoce y por qué un ciudadano que dejó de confiar en sus siglas debería regresar.

La nostalgia por el poder no necesariamente se transforma en votos.

¿Puede sobrevivir el PRI?

La palabra “sobrevivir” puede parecer exagerada, pero los números obligan a plantear el debate.

Un partido con décadas de historia no desaparece necesariamente porque cae en las encuestas. Sin embargo, una reducción prolongada de su electorado puede traducirse en menor representación legislativa, menos gobiernos locales, menos recursos y una estructura política cada vez más pequeña.

Eso puede generar un círculo difícil de romper:

menos votos → menos representación → menor capacidad política → menor presencia pública → menos votos.

El PRI necesita encontrar una manera de detener esa dinámica.

Y para hacerlo tendrá que competir no solamente contra Morena, sino también contra PAN y Movimiento Ciudadano por el electorado que alguna vez representó.

La pregunta que queda para los priistas

Los resultados de Enkoll muestran una realidad incómoda: el principal enemigo del PRI quizá no sea Morena ni Movimiento Ciudadano.

Podría ser la percepción que millones de ciudadanos tienen actualmente sobre el propio partido.

Si 60% de los encuestados tiene una opinión mala o muy mala del tricolor, el reto va mucho más allá de una campaña electoral.

Se trata de reconstruir credibilidad. Y eso lleva a una pregunta que también debería hacerse la dirigencia priista:

¿qué tendría que cambiar el PRI para que un ciudadano que hoy lo rechaza vuelva a considerarlo una opción?

Porque recuperar votos puede ser el objetivo inmediato. Pero recuperar la confianza será probablemente la batalla más difícil.

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