La industria automotriz mexicana registró su quinto descenso consecutivo en la producción durante septiembre, mientras los envíos al extranjero tuvieron su mayor retroceso anual en nueve meses. Las ventas nacionales, sin embargo, avanzaron 8%.
Ciudad de México.— La industria automotriz mexicana cerró septiembre de 2026 con un fuerte retroceso en dos de sus principales indicadores: la producción de vehículos ligeros cayó 15.13% anual y las exportaciones disminuyeron 11.85%, de acuerdo con los resultados del Registro Administrativo de la Industria Automotriz de Vehículos Ligeros (RAIAVL) del INEGI.
Durante el noveno mes del año se fabricaron 301 mil 803 vehículos ligeros, frente a las 355 mil 589 unidades producidas en septiembre de 2025. Esto representa 53 mil 786 vehículos menos en un año.
El descenso significa además que la producción acumula cinco meses consecutivos de contracciones a tasa anual, mientras que la caída de septiembre fue la más pronunciada desde noviembre de 2021, según los datos reportados con base en el RAIAVL.
Exportaciones de autos también aceleran su caída
El comportamiento del sector exportador tampoco fue favorable. En septiembre, México envió al extranjero 277 mil 369 vehículos ligeros, una reducción de 37 mil 287 unidades respecto de las 314 mil 656 exportadas durante el mismo mes de 2025.
En términos porcentuales, el descenso fue de 11.85%, la contracción anual más profunda para las exportaciones desde diciembre de 2025.
El dato adquiere especial relevancia porque la industria mexicana mantiene una fuerte dependencia de los mercados internacionales. Estados Unidos concentró 76.4% de las exportaciones mexicanas de vehículos ligeros durante enero-septiembre de 2026, de acuerdo con los datos del INEGI.
Entre enero y septiembre, las exportaciones alcanzaron 2 millones 528 mil 623 unidades, una disminución de 1.5% frente al mismo periodo de 2025.
La producción acumulada tampoco logró mantenerse en terreno positivo. En los primeros nueve meses de 2026 se fabricaron 2 millones 946 mil 943 vehículos ligeros, 2.4% menos que los 3 millones 20 mil 6 vehículos producidos en el mismo periodo del año anterior.
El retroceso se presenta después de que agosto había mostrado una disminución mucho más moderada en producción, de 1.43%, mientras las exportaciones habían crecido ligeramente. Septiembre, por tanto, representó un deterioro considerable respecto al comportamiento observado un mes antes.
Las ventas internas cuentan una historia diferente
El dato que introduce un matiz en el panorama es el comportamiento del mercado mexicano.
Mientras las fábricas y las exportaciones registraron fuertes descensos, en septiembre se comercializaron 129 mil 288 vehículos ligeros en el mercado nacional, un incremento cercano al 8% respecto de septiembre de 2025.
En el acumulado enero-septiembre, las ventas internas llegaron a 1 millón 143 mil 988 unidades, un crecimiento de 5% anual y el nivel más alto registrado para un periodo similar desde que comenzó la serie histórica en 2005.
La diferencia entre ambos indicadores resulta significativa: los consumidores mexicanos están comprando más vehículos, pero la fabricación nacional y los envíos al exterior muestran una trayectoria negativa.
Entre los factores que se encuentran bajo observación están las condiciones del mercado estadounidense, los cambios en los aranceles aplicados a vehículos y componentes, así como las decisiones de las empresas automotrices respecto a sus niveles de producción y nuevos modelos. Algunos análisis sectoriales también han señalado los cambios en los incentivos estadounidenses para vehículos eléctricos como un elemento que afecta las condiciones del mercado.
Durante septiembre, General Motors, Nissan, Stellantis y Ford estuvieron entre las empresas con mayores volúmenes de producción y, en conjunto, concentraron una parte importante del ensamblaje realizado en México.
¿Qué significa para la economía mexicana?
La industria automotriz tiene un peso considerable en las manufacturas y en el comercio exterior mexicano, por lo que una reducción de dos dígitos en producción y exportaciones merece atención, aunque un solo mes no permite determinar por sí mismo una tendencia definitiva para todo el año.
El acumulado ofrece una fotografía más moderada: la producción disminuye 2.4% y las exportaciones 1.5% entre enero y septiembre, mientras las ventas nacionales avanzan 5%.
Esto plantea un escenario con señales encontradas. Por un lado, el mercado interno mantiene dinamismo; por otro, la producción destinada a los mercados internacionales enfrenta mayores dificultades.
La concentración de las exportaciones hacia Estados Unidos también representa un elemento que seguirá bajo observación, particularmente ante las condiciones comerciales y la revisión del marco de integración económica de América del Norte.
Los números de septiembre obligan a mirar más allá de la cifra de 15% de caída. La pregunta central no es únicamente cuántos vehículos dejó de producir México, sino qué está ocurriendo con las condiciones que determinan dónde, cuánto y para quién se fabrican esos automóviles.
El contraste entre un mercado interno que crece y una producción orientada principalmente a la exportación que retrocede abre otro cuestionamiento: ¿la industria automotriz mexicana necesita depender menos de un solo mercado externo o el desafío está en recuperar competitividad frente a las nuevas condiciones internacionales?
Los próximos meses permitirán saber si septiembre fue un bache puntual o una señal de una desaceleración más profunda en uno de los sectores manufactureros más importantes del país.







