En el día a día, muchos dueños alimentan a sus mascotas con la mejor intención, pero cometen errores que pueden afectar su salud sin darse cuenta. La nutrióloga Anna Viesca Sánchez, experta también en nutrición animal, señala que la mayoría de estos errores surgen por desconocimiento, exceso de confianza o por seguir consejos no profesionales que circulan en redes sociales.
Su objetivo no es culpar, sino educar y acompañar para que las mascotas puedan vivir más y mejor.
El error de “comer como la familia”
Uno de los errores más frecuentes es pensar que si algo es saludable para los humanos, también lo es para las mascotas. Anna explica que esto no siempre es así: alimentos como aguacate, cebolla, uvas, chocolate o ajo pueden ser tóxicos, incluso en pequeñas cantidades.
“El sistema digestivo de un perro o un gato es distinto al nuestro. Sus necesidades son diferentes desde el origen”, advierte.
Sobrealimentar “por cariño”
Otro error común es confundir comida con afecto. Muchos dueños ofrecen snacks, premios o porciones grandes para demostrar cariño, sin considerar que esto puede llevar a sobrepeso, diabetes, problemas articulares y una menor calidad de vida.
Para Anna, el verdadero acto de amor es alimentar con medida y propósito.
Cambiar de alimento sin transición
Muchos dueños desconocen que cambiar de croquetas de un día para otro puede causar vómito, diarrea, gases e irritación intestinal.
Anna explica que toda transición debe ser gradual, mezclando el alimento nuevo con el anterior durante varios días.
Suponer que las dietas caseras siempre son mejores
Aunque las dietas caseras pueden funcionar en algunos casos, requieren formulación profesional.
Anna insiste en que improvisar puede provocar deficiencias peligrosas, especialmente de taurina en gatos, calcio en perros o desequilibrios de minerales.
Creer en mitos de internet
Desde dietas crudas sin supervisión hasta afirmaciones de que “los gatos no necesitan agua si comen alimento húmedo”, Anna explica que los mitos pueden ser muy dañinos, especialmente cuando se replican sin contexto.
“La información sin base científica puede costarle la salud a una mascota”, afirma.
No considerar la edad, la raza o las condiciones de salud
Las necesidades nutricionales cambian según etapa de vida, tamaño y enfermedades existentes. Un alimento adecuado para un perro joven puede no serlo para uno senior; un gato esterilizado no tiene los mismos requerimientos que uno entero.
Anna recalca que la personalización es clave para evitar errores.
Una guía para cuidar con ciencia y corazón
El mensaje central de Anna es simple:
alimentar bien a una mascota es un acto de responsabilidad, prevención y amor.
Su trabajo busca ofrecer claridad en un mundo saturado de información, y su enfoque combina ciencia, sensibilidad y respeto por las necesidades reales de cada animal.







