Crisis de medicamentos en Cuba por bloque de EU

presidente de Cuba es Miguel Díaz-Canel,
presidente de Cuba es Miguel Díaz-Canel,

La falta de medicamentos se mantiene como uno de los principales problemas para la población cubana. Miguel Díaz-Canel responsabilizó al embargo estadounidense de las dificultades para obtener divisas, materias primas e insumos, mientras la apertura de farmacias privadas continúa sin concretarse.

La Habana.— La crisis de medicamentos en Cuba volvió a quedar en el centro del debate después de que el presidente Miguel Díaz-Canel reconociera las dificultades que enfrenta la población para acceder a productos farmacéuticos y señalara al embargo de Estados Unidos como uno de los principales factores detrás del desabasto.

De acuerdo con cifras difundidas por autoridades cubanas, las restricciones económicas y financieras han complicado la adquisición de una parte importante de los medicamentos que integran el cuadro básico de la isla. El gobierno sostiene que el problema está relacionado principalmente con las dificultades para obtener divisas y adquirir materias primas en el mercado internacional.

Sin embargo, la escasez ocurre en medio de una crisis económica y energética más amplia que también ha afectado el transporte, el suministro eléctrico y el funcionamiento de distintos servicios públicos.

Díaz-Canel reconoce dificultades para conseguir medicamentos

El mandatario cubano ha defendido la capacidad de la industria biofarmacéutica de la isla para producir una parte considerable de los medicamentos que necesita la población.

El problema, según la explicación oficial, está en la disponibilidad de recursos para importar materias primas, componentes, equipos e insumos necesarios para mantener la producción.

Cifras citadas por fuentes oficiales señalan que el cuadro básico cubano contempla 651 renglones de medicamentos, de los cuales una parte corresponde a productos importados y otra a fabricación nacional. El gobierno afirma que las restricciones estadounidenses han impedido adquirir una proporción significativa de esos medicamentos.

La administración cubana sostiene así que el embargo estadounidense tiene un impacto directo sobre el sistema sanitario, particularmente porque dificulta el acceso a divisas y limita las posibilidades de realizar determinadas operaciones comerciales.

No obstante, el debate sobre el desabasto no se limita al factor externo. La economía cubana atraviesa problemas estructurales de producción, distribución y disponibilidad de recursos que también forman parte del escenario que enfrenta la población.

Farmacias privadas: 36 proyectos siguen en evaluación

Como parte de las reformas económicas impulsadas por el gobierno cubano, se abrió la posibilidad de que actores privados participen en la administración de farmacias comunitarias y en determinados servicios farmacéuticos.

La medida representa un cambio relevante para un sector que durante décadas permaneció bajo una fuerte administración estatal.

Pero la apertura todavía no se ha traducido en una red de establecimientos privados funcionando de manera generalizada.

El Ministerio de Salud Pública informó en septiembre que 36 proyectos estaban siendo evaluados. De ellos, tres se encontraban en proceso de constitución y otros 14 contaban con autorización para continuar con los trámites correspondientes. Hasta entonces, ninguna farmacia privada había comenzado oficialmente a prestar servicios al público.

Además, las nuevas farmacias no tendrán libertad absoluta para importar medicamentos. Las autoridades establecieron que las compras internacionales deberán realizarse mediante empresas estatales autorizadas, entre ellas Medicuba y Farmacuba.

Esto significa que la participación privada estará acompañada por una importante regulación estatal.

El mercado informal gana terreno ante la escasez

Mientras los canales oficiales enfrentan problemas de abastecimiento, algunos medicamentos han terminado comercializándose fuera de la red estatal.

El propio gobierno cubano ha reconocido la existencia de operaciones ilegales y precios elevados para determinados productos farmacéuticos.

Para una persona que necesita un medicamento de manera inmediata, la diferencia entre conseguirlo o no puede convertirse en una cuestión de salud y, en algunos casos, de supervivencia.

El problema, por tanto, no solamente está relacionado con cuánto cuesta un medicamento, sino con si existe disponibilidad, dónde puede conseguirse y quién puede pagarlo.

Una crisis que va más allá de las farmacias

La escasez de medicamentos forma parte de una situación económica mucho más amplia.

Cuba también enfrenta dificultades en el suministro de energía, transporte y otros servicios. Los apagones y los problemas de infraestructura repercuten además en hospitales y centros de atención médica, donde mantener refrigerados determinados productos y garantizar el funcionamiento de equipos depende de un suministro eléctrico estable.

En este contexto, el gobierno cubano atribuye una parte importante de las dificultades al embargo estadounidense, mientras otros análisis también señalan problemas internos relacionados con la economía, la producción y la gestión estatal.

La discusión resulta particularmente compleja porque ambos elementos pueden coexistir: las restricciones externas pueden dificultar el acceso a insumos, mientras las deficiencias internas pueden agravar los efectos de esa escasez.

¿Puede la iniciativa privada aliviar la escasez?

La incorporación de farmacias privadas plantea una pregunta central: ¿puede esta apertura mejorar realmente el acceso de los cubanos a los medicamentos?

La respuesta dependerá de factores como la disponibilidad de productos, los mecanismos de importación, los precios y la capacidad de las nuevas farmacias para llegar a la población que actualmente enfrenta mayores dificultades.

Autoridades cubanas han establecido requisitos sanitarios para estos establecimientos y señalaron que los medicamentos comercializados deberán contar con registro ante la autoridad reguladora. También se contempla inicialmente un registro sanitario temporal para determinados productos.

Pero mientras los proyectos continúan en trámite, la población sigue dependiendo principalmente de una red estatal que enfrenta problemas de abastecimiento.

Datos clave sobre la crisis de medicamentos en Cuba

  • 651: renglones contemplados en el cuadro básico de medicamentos citado por las autoridades.
  • 36: proyectos de farmacias privadas que estaban siendo evaluados en septiembre.
  • 3: proyectos en proceso de constitución.
  • 14: proyectos con aval para continuar sus trámites.
  • 0: farmacias privadas que habían iniciado operaciones oficialmente hasta septiembre.
  • Medicuba y Farmacuba: empresas estatales señaladas como canales para las importaciones de medicamentos destinados a las nuevas farmacias privadas.

Cuando conseguir una medicina se convierte en el problema

La crisis de medicamentos en Cuba vuelve a colocar sobre la mesa una discusión que no admite explicaciones simples.

El gobierno de Miguel Díaz-Canel señala al embargo de Estados Unidos como un factor determinante para explicar las dificultades de abastecimiento. Ese argumento forma parte de la posición oficial de La Habana y debe ser considerado al analizar el problema.

Pero también resulta necesario preguntar qué responsabilidades corresponden a las políticas económicas internas, a la producción nacional, a la distribución y al modelo de administración de los servicios de salud.

Porque para un ciudadano que necesita un medicamento, el debate político puede quedar en segundo plano frente a una pregunta mucho más concreta: ¿dónde consigo la medicina que necesito y cuánto tendré que pagar por ella?

La apertura de farmacias privadas podría representar una alternativa, pero mientras los proyectos continúen en trámite y el Estado mantenga el control sobre buena parte de las importaciones, queda pendiente saber qué tan profunda será realmente esa apertura.

¿La crisis de medicamentos en Cuba puede resolverse únicamente señalando factores externos, o el gobierno también tendrá que revisar de fondo sus propias políticas económicas y sanitarias? Y, sobre todo, ¿cuánto tiempo más puede esperar una población que necesita medicamentos hoy?

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