Edomex alista reglas para limitar celulares en escuelas: ¿prohibición o uso responsable?

congreso prohibe uso de celulares en escuelas
congreso prohibe uso de celulares en escuelas

La Secretaría de Educación prepara un reglamento que podría quedar listo en octubre; docentes y padres de familia participarán en la definición de las nuevas reglas

Estado de México.— El regreso a clases en el Estado de México traerá consigo una discusión que ocurre prácticamente en todos los salones: ¿qué hacer con los teléfonos celulares durante la jornada escolar?

Mientras a nivel nacional avanzan disposiciones para regular estos dispositivos dentro de los planteles, el Gobierno del Estado de México comenzó a preparar las reglas que determinarán cómo se aplicarán en las escuelas mexiquenses.

El secretario de Educación, Ciencia, Tecnología e Innovación, Miguel Ángel Hernández Espejel, informó que el reglamento estatal comenzará a elaborarse de inmediato y que, una vez publicado el decreto federal correspondiente, las autoridades tendrán un plazo de 30 días para desarrollar las disposiciones locales.

De cumplirse ese calendario, las reglas podrían quedar definidas durante los primeros días de octubre de 2026.

Pero el debate no es únicamente sobre quitar o permitir teléfonos. La verdadera pregunta es otra: ¿cómo enseñar a niñas, niños y adolescentes a utilizar responsablemente una herramienta que ya forma parte de su vida cotidiana?

Padres y maestros participarán en la elaboración del reglamento

La Secretaría de Educación estatal no pretende definir las reglas únicamente desde las oficinas gubernamentales.

Hernández Espejel explicó que se buscará conocer la opinión de docentes, madres y padres de familia, además de considerar las experiencias recogidas durante los Consejos Técnicos Escolares.

La dependencia también planteó la realización de foros para discutir la regulación, inicialmente contemplados para el Valle de Toluca y el Valle de México y la zona norte.

Estos encuentros podrían realizarse después del 15 de septiembre, aunque la Secretaría todavía analiza la manera en que se organizarán.

La participación de la comunidad educativa será relevante porque el uso del celular no ocurre de la misma manera en todos los planteles.

No enfrenta el mismo problema una escuela donde los teléfonos se utilizan como herramienta para realizar actividades académicas que otra donde los dispositivos interrumpen constantemente las clases.

¿El celular es enemigo del aprendizaje?

La discusión sobre los teléfonos en las escuelas suele dividir opiniones.

Para algunos padres y docentes, el dispositivo representa una fuente constante de distracción: mensajes, redes sociales, videojuegos y contenido que puede desplazar la atención del estudiante.

Pero también existe otra realidad. Un teléfono inteligente puede ser una herramienta educativa, siempre que exista una estrategia para utilizarlo correctamente.

Acceso a información, aplicaciones educativas, diccionarios, plataformas académicas, cámaras para realizar trabajos y herramientas de organización son algunos de los usos que pueden tener estos dispositivos.

Por eso, una regulación demasiado rígida podría dejar fuera una herramienta tecnológica que también puede contribuir al aprendizaje.

La cuestión entonces no necesariamente debería ser “celular sí o celular no”, sino “cuándo, cómo y para qué puede utilizarse dentro de una escuela”.

La regulación también alcanzará a los maestros

Uno de los aspectos que podría generar mayor discusión es que las nuevas reglas no estarían dirigidas exclusivamente a los estudiantes.

El secretario de Educación consideró que los docentes también deben poner el ejemplo frente al uso de teléfonos celulares.

El planteamiento es sencillo: difícilmente una escuela puede exigir a los alumnos que guarden sus dispositivos mientras los adultos permanecen constantemente revisándolos durante las clases.

La regulación, por tanto, podría obligar a revisar hábitos de toda la comunidad escolar.

Y aquí aparece una pregunta incómoda: ¿cómo puede enseñarse autocontrol digital si los propios adultos no están dispuestos a establecer límites para sí mismos?

Salud, otro argumento para regular los teléfonos

La Secretaría de Educación también señaló que la discusión debe considerar los posibles efectos que el uso excesivo de dispositivos puede tener sobre la salud de los estudiantes.

Hernández Espejel sostuvo que este proceso debe entenderse como un cambio de hábitos y no solamente como la aplicación de una prohibición.

Esto implica que las familias tendrán un papel importante.

Si un estudiante aprende en la escuela que debe limitar el uso del teléfono, pero en casa permanece conectado durante horas, la medida difícilmente tendrá los resultados esperados.

La regulación escolar podría ser, en ese sentido, solamente una parte de una discusión mucho más amplia sobre hábitos digitales, concentración, descanso y convivencia familiar.

Más de 4.2 millones de estudiantes estarán sujetos a las nuevas reglas

El desafío no es menor.

De acuerdo con las cifras proporcionadas por la Secretaría de Educación al inicio del ciclo escolar 2026-2027, el Estado de México cuenta con más de 4.2 millones de estudiantes distribuidos en 24 mil 970 escuelas.

Esto significa que las reglas deberán aplicarse en contextos educativos muy distintos, desde grandes planteles urbanos hasta comunidades donde las condiciones tecnológicas y de conectividad son diferentes.

También será necesario establecer con claridad qué ocurrirá cuando un estudiante necesite utilizar su teléfono por una emergencia familiar, una situación médica o alguna circunstancia particular.

¿Quién decidirá cuándo un uso está justificado y cuándo representa una distracción?

La respuesta será fundamental para evitar que la regulación termine generando conflictos innecesarios entre estudiantes, profesores y familias.

¿Prohibir o educar para utilizar la tecnología?

El Estado de México tiene pocas semanas para aterrizar su reglamentación.

El reto será encontrar un punto medio entre mantener la disciplina dentro de las aulas y reconocer que los teléfonos forman parte de la realidad tecnológica de las nuevas generaciones.

Una prohibición puede ser sencilla de comunicar, pero educar para utilizar responsablemente la tecnología resulta mucho más complejo.

También implica enseñar a los estudiantes a distinguir entre una herramienta de aprendizaje y una fuente de distracción, establecer límites y comprender que no todo momento es apropiado para estar conectado.

La regulación que finalmente adopte el Edomex tendrá que responder a esa realidad.

Porque si el objetivo es mejorar el aprendizaje, quizá la pregunta no debería ser solamente “¿cómo quitamos los celulares de las aulas?”, sino una mucho más profunda:

¿Estamos preparando a los estudiantes para vivir sin el teléfono durante unas horas o para aprender a utilizarlo responsablemente durante toda su vida?

El debate apenas comienza y las reglas podrían quedar listas en octubre. Lo que está en juego no es solamente dónde deberán guardar los alumnos sus teléfonos, sino qué relación tendrá la escuela mexiquense con la tecnología en los próximos años. 

 

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