Factores económicos y de seguridad influyen en la calidad de vida
Un estudio revela que el Estado de México presenta bajos niveles de satisfacción con la vida, aunque registra un mejor estado de ánimo que el promedio nacional. La economía, la seguridad y la salud mental figuran entre los principales factores.
Bienestar en el Estado de México enfrenta retos ligados a la economía y la percepción de seguridad
El bienestar de los habitantes del Estado de México continúa enfrentando importantes desafíos. De acuerdo con los resultados más recientes de la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE), diversos factores como la situación económica, la percepción de inseguridad y la salud mental influyen directamente en la forma en que las personas evalúan su calidad de vida.
Aunque la entidad se ubica entre las que presentan menores niveles de satisfacción general con la vida, también destaca por registrar un estado de ánimo cotidiano superior al promedio nacional y una baja proporción de personas con indicios de ansiedad.
La inseguridad impacta especialmente a las mujeres
Uno de los aspectos señalados por la encuesta es la percepción de seguridad, particularmente entre las mujeres.
Diversos testimonios reflejan que muchas de ellas experimentan preocupación constante durante sus traslados diarios, ya sea en el transporte público, en la vía pública, en centros de trabajo o incluso en espacios educativos.
Esta percepción influye en la sensación de bienestar y representa un reto para la construcción de entornos más seguros e incluyentes.
La estabilidad económica sigue siendo una preocupación
El estudio también identifica a la economía familiar como uno de los principales factores que determinan el bienestar.
A nivel nacional, menos de la mitad de la población manifestó sentirse completamente satisfecha con los ingresos que percibe, mientras que en el Estado de México una parte importante de los habitantes reconoció enfrentar dificultades para cubrir los gastos cotidianos.
La presión económica no solo afecta la capacidad de consumo, sino también la percepción de estabilidad y el desarrollo de los proyectos familiares.
Asimismo, la encuesta muestra que menos de la mitad de los mexiquenses considera haber alcanzado un nivel socioeconómico superior al del hogar en el que creció, lo que refleja los desafíos relacionados con la movilidad social.
Adultos mayores y personas con menor escolaridad reportan menor satisfacción
Los resultados indican que los niveles más altos de satisfacción con la vida se concentran entre personas de 30 a 44 años, quienes cuentan con mayor nivel educativo y viven en pareja.
En contraste, los adultos mayores, las personas solteras y quienes tienen escolaridad básica registran menores niveles de bienestar, lo que evidencia la necesidad de fortalecer políticas públicas dirigidas a estos sectores.
Salud mental influye directamente en la calidad de vida
A pesar de ocupar una posición baja en satisfacción general, el Estado de México obtuvo una calificación superior al promedio nacional en el indicador relacionado con el estado de ánimo cotidiano.
Además, la entidad reportó uno de los porcentajes más bajos de personas con indicios de ansiedad, según la ENBIARE.
La encuesta también confirma que existe una estrecha relación entre la salud mental y la percepción de bienestar. Las personas que no presentan síntomas de depresión reportan mayores niveles de satisfacción con su vida en comparación con quienes enfrentan este tipo de padecimientos.
Bienestar integral, un reto para el Estado de México
Los resultados muestran que el bienestar de la población depende de múltiples factores que van más allá del ingreso económico.
La seguridad, el acceso a oportunidades, la estabilidad financiera, la salud mental y las condiciones sociales forman parte de un conjunto de elementos que influyen directamente en la calidad de vida de las familias mexiquenses.
Especialistas coinciden en que fortalecer políticas públicas orientadas a estos ámbitos será clave para mejorar el bienestar de la población y reducir las brechas que aún persisten en el Estado de México.







