Uso excesivo de pantallas podría restar hasta 20 años de vida en redes sociales a niños y jóvenes, advierten especialistas

Redes sociales - Teléfono celular
Redes sociales - Teléfono celular

Expertos en salud mental alertaron que el abuso de celulares, redes sociales y videojuegos puede alterar el desarrollo cerebral de niñas, niños y adolescentes. Además, presentaron una campaña para promover un uso más saludable de la tecnología.

Ciudad de México. El uso excesivo de teléfonos celulares, redes sociales y videojuegos podría tener consecuencias importantes en el desarrollo cerebral de las nuevas generaciones, advirtieron especialistas durante una presentación realizada en el marco de la conferencia matutina del Gobierno de México.

La psicóloga Tania Jiménez García, especialista en orientación psicológica, explicó que el consumo desmedido de pantallas puede activar mecanismos cerebrales similares a los que se presentan en otros tipos de adicciones, afectando la forma en que niñas, niños y adolescentes experimentan el placer, la motivación y el autocontrol.

Presentan campaña para prevenir las adicciones digitales

Durante la exposición, la organización Conscio, en colaboración con la empresa JIK, dio a conocer una campaña enfocada en crear conciencia sobre el tiempo que las nuevas generaciones destinan al uso de dispositivos electrónicos.

Uno de los datos que más llamó la atención fue la advertencia de que, si continúan las tendencias actuales, muchas personas podrían pasar hasta 20 años de su vida navegando en redes sociales, reduciendo considerablemente el tiempo disponible para actividades familiares, educativas, deportivas o recreativas.

¿Qué ocurre en el cerebro cuando se abusa de las pantallas?

La especialista explicó que el cerebro libera dopamina, un neurotransmisor relacionado con la sensación de placer y recompensa, cuando las personas realizan actividades satisfactorias.

Sin embargo, las redes sociales, los videojuegos y algunas aplicaciones generan estímulos constantes que provocan una liberación mucho mayor de esta sustancia, creando una sensación de gratificación inmediata.

Con el tiempo, esta sobreestimulación puede provocar cambios importantes, entre ellos:

  • Disminución de la producción natural de dopamina.
  • Reducción de los receptores encargados de recibirla.
  • Menor interés por actividades cotidianas.
  • Búsqueda constante de estímulos digitales para sentir satisfacción.

Según la especialista, estas modificaciones no son permanentes y pueden revertirse gracias a la capacidad del cerebro para reorganizarse, conocida como neuroplasticidad, siempre que se intervenga oportunamente.

Adolescentes son más vulnerables

Otro de los puntos destacados fue el desarrollo de la corteza prefrontal, región cerebral encargada del control de impulsos, la atención, la toma de decisiones y la planificación.

Debido a que esta área continúa desarrollándose durante la adolescencia, los jóvenes presentan una mayor vulnerabilidad frente a los estímulos digitales constantes, lo que puede dificultar el autocontrol y favorecer conductas compulsivas.

Señales de alerta

Aunque solo un profesional puede realizar un diagnóstico, los especialistas señalaron algunos comportamientos que podrían indicar un uso problemático de la tecnología:

  • Permanecer conectado mucho más tiempo del previsto.
  • Sentir necesidad constante de revisar el celular.
  • Continuar utilizando dispositivos pese a conflictos familiares o escolares.
  • Necesitar cada vez más tiempo frente a las pantallas para sentirse satisfecho.
  • Mostrar ansiedad, irritabilidad o enojo al reducir su uso.

Recomiendan estrategias según la edad

Los especialistas también compartieron recomendaciones para disminuir la dependencia tecnológica de acuerdo con cada etapa del desarrollo.

En menores de seis años se recomienda evitar el uso recreativo de dispositivos electrónicos y fomentar actividades como juegos, lectura y convivencia familiar.

Entre los seis y doce años también se aconseja reducir al máximo la exposición a pantallas y reemplazarla por actividades físicas, deportivas o culturales.

Para adolescentes mayores de 13 años, los expertos consideran más conveniente realizar una disminución gradual del tiempo de uso, acompañada de orientación psicológica cuando sea necesario, ya que retirar el dispositivo de manera repentina podría generar reacciones emocionales negativas.

Especialistas llaman a encontrar un equilibrio

Los expertos coincidieron en que la tecnología forma parte de la vida cotidiana y ofrece múltiples beneficios, pero advirtieron que el verdadero reto consiste en utilizarla de forma responsable y equilibrada, especialmente durante las etapas más importantes del desarrollo infantil y juvenil.

Promover hábitos saludables, fortalecer la convivencia familiar y fomentar actividades fuera del entorno digital son algunas de las acciones que podrían contribuir a reducir los riesgos asociados con el uso excesivo de pantallas.

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