Las remesas, uno de los principales apoyos económicos para millones de familias mexicanas, registraron una fuerte caída en el Estado de México durante 2025. De acuerdo con datos del Banco de México, la entidad recibió 20.37% menos dinero enviado desde el extranjero en comparación con 2024, lo que la colocó como el estado con la mayor pérdida de remesas en todo el país.
Las remesas son el dinero que las personas migrantes envían a sus familias desde otro país, principalmente desde Estados Unidos. Estos recursos suelen usarse para gastos básicos como comida, renta, educación, salud y, en algunos casos, para pequeños negocios o mejoras en la vivienda.
Para muchas familias, las remesas no son un ingreso extra, sino la base de su economía diaria. Por eso, cuando disminuyen, el impacto se siente de forma inmediata en los hogares y en la economía local.
Durante 2025, el Estado de México pasó de recibir poco más de 4 mil 600 millones de dólares a 3 mil 664 millones, una reducción que encendió alertas entre especialistas. Esta baja fue mayor que la registrada en otras entidades del país.
En contraste, estados como Baja California reportaron un crecimiento significativo en la llegada de remesas, lo que refleja que el fenómeno no fue generalizado, sino que afectó con más fuerza a ciertas regiones.
La capital del país tampoco quedó fuera de este panorama. En 2025, la Ciudad de México registró una disminución cercana al 17% en las remesas recibidas, al pasar de casi 4 mil 700 millones de dólares a menos de 3 mil 900 millones.
Los primeros descensos se notaron desde el primer trimestre de 2025, periodo que coincidió con cambios políticos y económicos en Estados Unidos tras la llegada de Donald Trump a la presidencia.
Tan solo entre finales de 2024 y los primeros meses de 2025, el Estado de México dejó de recibir más de 200 millones de dólares, una reducción cercana al 19% en comparación trimestral.
Aunque hubo meses con cifras estables a mitad de año, el cierre de 2025 confirmó que fue un periodo complicado para la entidad.
Especialistas señalan que la disminución está relacionada con menos empleos para migrantes, mayores restricciones y un entorno económico más complejo en Estados Unidos.
El economista Pablo Mejía Reyes, de la Universidad Autónoma del Estado de México, ha advertido que estas condiciones afectan directamente la capacidad de las personas migrantes para enviar dinero a sus familias.
Si la tendencia continúa, explicó, miles de hogares podrían ver comprometida su estabilidad económica en los próximos años.
La caída de remesas no solo golpea a las familias, también impacta a sectores como:
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Comercio local, donde disminuye el consumo
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Construcción, al frenarse obras y mejoras en viviendas
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Servicios, que dependen del gasto familiar
En el Estado de México, municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl, Toluca, Naucalpan y Tejupilco concentran históricamente una alta recepción de remesas. También destacan localidades del sur de la entidad, como Amatepec, Coatepec Harinas, Tonatico e Ixtapan de la Sal, donde muchas familias dependen de estos recursos.
Aunque el Estado de México no es el más dependiente de remesas a nivel nacional, estos ingresos representan un pilar clave para su economía familiar y local. Expertos coinciden en que, si no hay una recuperación, 2026 podría ser un año aún más complicado para miles de hogares.







