La implementación de filtros sanitarios y el uso de cubrebocas en planteles escolares busca reducir riesgos de contagio y fortalecer la prevención en comunidades educativas.
Desde este lunes 9 de febrero de 2026, las escuelas del Estado de México comenzaron a aplicar medidas preventivas de salud pública enfocadas en disminuir la propagación de enfermedades respiratorias dentro de los planteles educativos. Entre las acciones más relevantes se encuentra la recomendación del uso obligatorio de cubrebocas para estudiantes, docentes y personal administrativo, especialmente en espacios cerrados o con alta concentración de personas.
La disposición forma parte de una estrategia de prevención sanitaria dirigida a proteger a la comunidad escolar y mantener la continuidad de las actividades académicas presenciales, reduciendo posibles brotes de enfermedades contagiosas como el sarampión.
Cubrebocas en escuelas: una barrera de prevención
Autoridades educativas y de salud han destacado que el cubrebocas continúa siendo una de las herramientas más efectivas para disminuir la transmisión de virus respiratorios en entornos colectivos como las escuelas. Su uso adecuado —cubriendo nariz y boca en todo momento— permite reducir la dispersión de partículas respiratorias y proteger tanto a quien lo porta como a quienes se encuentran alrededor.
La medida se aplicará principalmente en niveles educativos donde sea viable su implementación, considerando la edad de los estudiantes y las condiciones de cada plantel. También se recomienda su uso en oficinas escolares, reuniones académicas y actividades realizadas en espacios interiores con ventilación limitada.
Especialistas en salud escolar señalan que estas acciones preventivas son particularmente importantes en temporadas donde aumentan las enfermedades respiratorias, ya que los centros educativos concentran diariamente a cientos de personas en contacto cercano.
Prevención integral en los planteles educativos
El uso de cubrebocas no será la única medida de prevención dentro de las escuelas mexiquenses. La estrategia sanitaria incluye acciones complementarias orientadas a la detección temprana de síntomas y al fortalecimiento de hábitos de higiene.
Entre estas medidas se encuentran los filtros sanitarios diarios en los accesos escolares, la vigilancia de posibles síntomas respiratorios, la promoción del lavado frecuente de manos y la ventilación constante de aulas y espacios comunes.
La capacitación del personal escolar también será clave para garantizar la correcta aplicación de los protocolos sanitarios y la atención oportuna de posibles casos sospechosos.
Participación de familias y comunidad educativa
Las autoridades han subrayado la importancia de la colaboración de madres, padres y tutores para el éxito de estas medidas preventivas. Se recomienda no enviar a clases a estudiantes que presenten fiebre, erupciones en la piel, tos persistente o irritación ocular, y acudir a valoración médica cuando sea necesario.
Asimismo, se busca mantener una comunicación constante entre escuelas y unidades de salud para facilitar el seguimiento de cualquier situación que pudiera representar un riesgo sanitario.
La corresponsabilidad entre familias, docentes y autoridades permitirá mantener entornos escolares más seguros y reducir la posibilidad de contagios.
Educación y salud: prioridad compartida
La implementación del uso de cubrebocas en escuelas del Estado de México responde a un enfoque preventivo que prioriza la salud sin interrumpir el aprendizaje presencial. Expertos en salud pública coinciden en que la detección temprana y la adopción de medidas básicas de protección pueden marcar la diferencia para evitar brotes dentro de comunidades escolares.
En este contexto, el cubrebocas vuelve a posicionarse como un recurso sencillo, accesible y eficaz para proteger a estudiantes y personal educativo, reforzando la cultura de prevención en los espacios de formación.







