La administración municipal de Xonacatlán enfrenta una ola de críticas tras confirmarse que el propio presidente municipal encabezó la entrega de paquetes de dulces caducados en distintas escuelas del municipio, exponiendo a menores a un posible riesgo sanitario.
Lo que fue presentado como un gesto hacia la niñez terminó convirtiéndose en un caso que ha sido calificado por padres de familia como una irresponsabilidad grave y una muestra alarmante de negligencia por parte de las autoridades locales.
Detectan productos vencidos y en mal estado
Docentes y personal escolar alertaron sobre irregularidades al notar olores desagradables y cambios evidentes en los dulces distribuidos. Tras revisarlos, encontraron productos con fechas de caducidad vencidas desde hace años, así como signos claros de descomposición.
La reacción fue inmediata: se evitó que los alumnos consumieran los productos y se notificó a los padres, quienes expresaron indignación ante lo ocurrido.
Un acto que pone en riesgo la salud pública
Especialistas advierten que el consumo de alimentos en mal estado puede provocar intoxicaciones, infecciones gastrointestinales e incluso reacciones severas en menores de edad. En este contexto, la entrega de estos productos no solo refleja descuido, sino una posible violación a normas básicas de salud pública.
Padres de familia han señalado que no se trata de un simple error, sino de un acto que pudo tener consecuencias graves para los estudiantes.
Señalamientos de negligencia y falta de control
El hecho de que la actividad haya sido organizada y encabezada por el presidente municipal ha intensificado las críticas, al evidenciar una falta de supervisión en la adquisición y distribución de productos destinados a la población infantil.
Hasta ahora, la autoridad municipal no ha ofrecido una explicación clara sobre el origen de los dulces ni sobre los controles de calidad aplicados, lo que incrementa la desconfianza entre la ciudadanía.
Exigen investigación y sanciones
Ante la gravedad del caso, padres de familia y sectores de la comunidad han exigido una investigación inmediata, así como la aplicación de sanciones a los responsables. También demandan la intervención de autoridades sanitarias y órganos de fiscalización para esclarecer posibles irregularidades en el manejo de recursos públicos.
El caso de Xonacatlán no solo evidencia un fallo administrativo, sino que abre cuestionamientos más profundos sobre la responsabilidad de los gobiernos locales cuando se trata de proteger la salud y el bienestar de la niñez.








