Homicidio, extorsión y robo de vehículos presentan reducciones en distintos periodos de comparación; autoridades atribuyen parte de los resultados a operativos y coordinación entre instituciones
Toluca, Estado de México.– A casi tres años del inicio del gobierno de Delfina Gómez Álvarez en el Estado de México, las cifras oficiales muestran una reducción en diversos delitos considerados de alto impacto, aunque el balance de seguridad exige mirar más allá de un solo porcentaje y revisar qué delitos han disminuido, durante qué periodo y qué problemas continúan pendientes.
Los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP) constituyen la base de los registros oficiales de incidencia delictiva. La propia dependencia aclara que estas estadísticas corresponden a las carpetas de investigación iniciadas por las fiscalías y autoridades competentes.
Uno de los datos más relevantes se encuentra en el homicidio doloso. De acuerdo con cifras presentadas por el Gobierno federal, el promedio diario de víctimas en el Estado de México pasó de 6.6 en septiembre de 2024 a 2.8 en junio de 2026, equivalente a una reducción de 58%.
Pero la pregunta que debería acompañar cualquier balance de seguridad es otra:
¿La reducción estadística ya se está traduciendo en una percepción de mayor seguridad para quienes viven y trabajan en el Estado de México?
Homicidio doloso: la reducción más significativa
El homicidio doloso es uno de los indicadores que más atención ha recibido durante los últimos meses.
En enero de 2026, el Gobierno federal había reportado que el promedio diario de víctimas había bajado de 6.63 en septiembre de 2024 a 3.06 en diciembre de 2025, una disminución de 54%.
Meses después, el corte de junio de 2026 mostró que la tendencia continuaba, con un promedio de 2.8 víctimas diarias.
La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana atribuyó estos resultados a la coordinación entre autoridades federales, estatales y municipales, particularmente dentro del Plan Integral del Oriente del Estado de México.
De acuerdo con las autoridades, entre octubre de 2024 y junio de 2026 fueron detenidas 3 mil 300 personas por delitos de alto impacto, además de asegurarse armas y drogas como parte de las acciones de seguridad.
El dato es relevante, pero no debería llevar a una conclusión automática.
Que disminuyan los homicidios es un indicador favorable en términos estadísticos; sin embargo, ¿qué tan sostenible es la tendencia y qué ocurrirá con otros delitos que afectan directamente la vida cotidiana?
Extorsión: una batalla que todavía no termina
La extorsión ocupa un lugar particular dentro de la agenda de seguridad mexiquense.
A diferencia de otros delitos, puede afectar a comerciantes, transportistas, empresarios y pequeños negocios mediante amenazas y cobros ilegales que no siempre llegan a convertirse en una denuncia formal.
Las autoridades han reportado reducciones en este delito durante distintos periodos de la administración, pero la existencia de nuevas investigaciones demuestra que continúa siendo un problema que requiere atención permanente.
Y aquí aparece uno de los principales retos:
¿Cuántas extorsiones llegan realmente a las estadísticas oficiales y cuántas víctimas prefieren no denunciar por temor a represalias?
Por eso, una disminución en carpetas de investigación no necesariamente equivale, por sí sola, a una disminución idéntica en todos los hechos que ocurren en territorio mexiquense.
La confianza en las instituciones y la protección de las víctimas serán determinantes para conocer con mayor precisión la dimensión del problema.
Robo de vehículos también muestra una tendencia descendente
El robo de vehículos es otro de los delitos que las autoridades han colocado entre los indicadores con avances.
Durante los primeros meses de 2026, el Estado de México continuó reportando reducciones en distintas modalidades de robo, mientras que la estrategia de seguridad incorporó operativos dirigidos contra bandas dedicadas al robo, desmantelamiento y comercialización ilegal de vehículos y autopartes.
En este terreno destaca la Operación Fortaleza, diseñada para combatir precisamente las estructuras relacionadas con el robo de automóviles y la comercialización ilegal de autopartes.
El objetivo no es únicamente recuperar vehículos.
La lógica de estos operativos busca golpear la cadena completa: desde el robo hasta los lugares donde las unidades pueden ser desmanteladas o comercializadas.
La pregunta para las autoridades será si estas acciones consiguen modificar de manera permanente el comportamiento del delito o si las organizaciones criminales simplemente desplazan sus operaciones hacia otras zonas.
Enjambre: atacar la posible infiltración institucional
Uno de los operativos que más impacto político y judicial ha tenido durante la administración es Operación Enjambre.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México ha documentado investigaciones relacionadas con servidores y exservidores públicos, principalmente municipales, señalados por su presunta participación en hechos delictivos.
La investigación comenzó a partir de indagatorias relacionadas con un entramado criminal identificado en Nicolás Romero y municipios cercanos. La Fiscalía reportó la detención de 21 personas en una de esas líneas de investigación, entre ellas elementos de seguridad municipal y civiles.
Para julio de 2026, autoridades federales informaron que dentro de Operación Enjambre se habían realizado 60 detenciones y obtenido 16 sentencias condenatorias.
Este punto es especialmente importante porque coloca la discusión de seguridad en un terreno distinto.
No sólo se trata de detener integrantes de grupos criminales.
También se trata de determinar si existen vínculos entre organizaciones delictivas y funcionarios encargados precisamente de combatirlas.
Una estrategia basada en operaciones especializadas
Durante el gobierno de Delfina Gómez se han implementado diferentes operativos dirigidos a problemas específicos.
Además de Enjambre y Fortaleza, las autoridades han desplegado estrategias como Atarraya, enfocada en establecimientos presuntamente relacionados con actividades delictivas; Bastión, dirigida contra infraestructura utilizada por organizaciones criminales; Senda, relacionada con el robo al transporte de carga; y Liberación, contra estructuras de extorsión y cobro de piso.
También se implementó Operación Restitución, orientada al combate del despojo de viviendas, terrenos y otros inmuebles.
La característica común de estas estrategias es que buscan pasar de los patrullajes generales a investigaciones y operativos dirigidos contra estructuras concretas.
Eso plantea un cambio importante en la manera de medir los resultados.
¿Cuántas detenciones terminan en sentencias?
¿Cuántos bienes asegurados regresan a sus propietarios?
¿Cuántas víctimas recuperan su patrimonio?
Y, sobre todo, ¿qué sucede después de un operativo?
Más presupuesto para seguridad
La seguridad también ha recibido mayores recursos presupuestales durante estos años.
Para 2025, el presupuesto asignado a la Secretaría de Seguridad del Estado de México fue de aproximadamente 20 mil 539.8 millones de pesos, de acuerdo con el presupuesto estatal publicado oficialmente.
El aumento de recursos permite ampliar capacidades operativas, pero también incrementa la responsabilidad de las instituciones.
Más presupuesto debería significar mejores policías, equipamiento, tecnología, capacitación, investigación y atención a víctimas.
Pero existe una pregunta inevitable:
¿Cómo se está midiendo el rendimiento de cada peso destinado a seguridad?
Porque aumentar el presupuesto es sólo una parte de la ecuación. La otra es demostrar que los recursos llegan a donde más se necesitan y generan capacidades permanentes.
Las cifras muestran avances, pero no permiten bajar la guardia
El balance disponible permite identificar una tendencia descendente en diversos indicadores de seguridad.
En el caso del Estado de México, el Gobierno federal reportó una disminución de 40% en el promedio diario de delitos de alto impacto entre septiembre de 2024 y junio de 2026, al pasar de 181.2 a 109 casos diarios.
En homicidio doloso, la reducción reportada durante el mismo periodo fue todavía mayor: 58%.
Pero sería incorrecto convertir esos datos en la conclusión de que el problema de inseguridad está resuelto.
La propia Presidencia ha señalado que, pese a las reducciones, todavía es necesario continuar trabajando para disminuir homicidios, robos y extorsiones.
Además, las estadísticas oficiales tienen una limitación que no debe ignorarse: reflejan los delitos que llegan a las autoridades mediante carpetas de investigación, no necesariamente todos los hechos delictivos que ocurren.
El reto: que la estadística se convierta en seguridad cotidiana
El gobierno de Delfina Gómez llega a una etapa en la que ya no basta con presentar porcentajes.
Los ciudadanos quieren saber qué significan esas cifras en su colonia, su negocio, su carretera, su transporte público y su vivienda.
Un descenso en homicidios es relevante.
Una disminución en el robo de vehículos también.
La persecución de redes de extorsión y de funcionarios presuntamente vinculados con grupos criminales puede representar otro componente importante.
Pero el verdadero examen será conseguir que estos resultados se mantengan y que las reducciones alcancen también a delitos que afectan directamente la vida diaria.
La pregunta que queda para el Edomex
Las cifras oficiales permiten hablar de una tendencia descendente en distintos delitos de alto impacto, especialmente en homicidio doloso.
Sin embargo, convertir esa tendencia en una política de seguridad duradera requiere algo más que operativos espectaculares o cifras de detenciones.
Se necesita investigación, prevención, policías profesionales, fiscalías eficaces, jueces con capacidad para procesar los casos y, sobre todo, ciudadanos dispuestos a denunciar porque confían en que las instituciones pueden protegerlos.
La pregunta para el cierre de este periodo de gobierno no debería ser solamente cuánto bajaron los delitos.
También debería ser:
¿Qué tan segura se siente hoy una persona que sale de su casa en Ecatepec, Toluca, Naucalpan, Nezahualcóyotl o cualquier otro municipio del Estado de México?
Porque las estadísticas cuentan una parte de la historia.
La seguridad cotidiana de millones de mexiquenses contará el resto.







