El desplome de una estructura de aproximadamente 10 metros de altura provocó el cierre de la calle Bravo, entre Nicolás Bravo e Instituto Literario. Protección Civil atendió la emergencia, pero el caso vuelve a poner bajo la lupa el deterioro de inmuebles históricos de Toluca.
Una antigua construcción del Centro Histórico de Toluca volvió a encender las alertas sobre las condiciones de seguridad que presentan algunas casonas que forman parte del patrimonio arquitectónico de la capital mexiquense.
Una de las bardas del inmueble, de aproximadamente 10 metros de altura, se desplomó sobre la vialidad en la zona ubicada entre Nicolás Bravo e Instituto Literario, obligando al cierre de la circulación y movilizando a elementos de Protección Civil y Bomberos.
El incidente ocurrió durante el fin de semana y provocó que los escombros quedaran sobre la calle, por lo que fue necesario restringir el paso mientras se realizaban las labores para retirar el material.
Retiran escombros y mantienen acordonada la zona
Después del desplome, personal de emergencia acudió al sitio para retirar los restos de la estructura y tratar de recuperar la circulación.
Sin embargo, el problema no termina con quitar los escombros.
La antigua casona presenta condiciones que generan preocupación por la posibilidad de que otras partes de su estructura también puedan desprenderse o colapsar. Por ello, la zona fue delimitada con estructuras de madera y otras medidas de protección para impedir que peatones y vehículos se acerquen demasiado al inmueble.
La recomendación para quienes transitan por el primer cuadro de Toluca es evitar acercarse al punto mientras continúan las evaluaciones y trabajos correspondientes.
Hasta el momento, el desplome de la barda representa también un recordatorio de que el deterioro de las construcciones antiguas no solamente es un asunto relacionado con la imagen urbana o la conservación histórica: puede convertirse directamente en un problema de seguridad.
El dilema: conservar el patrimonio o prevenir una tragedia
Uno de los principales puntos de discusión alrededor de este inmueble es precisamente su carácter histórico.
De acuerdo con lo señalado por autoridades municipales de Protección Civil, su función consiste en identificar y notificar situaciones de riesgo, mientras que la intervención de determinados edificios históricos corresponde a las autoridades competentes en materia de patrimonio.
En este tipo de inmuebles tiene participación el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), cuyos criterios de conservación buscan evitar que construcciones con valor histórico sean modificadas o demolidas sin los procedimientos correspondientes.
El problema aparece cuando una construcción que debe conservarse también presenta un riesgo para quienes caminan o circulan a su alrededor.
Y ahí surge una pregunta que las autoridades deberán responder: ¿cómo se protege el patrimonio histórico sin poner en peligro a la población?
Conservar una casona antigua no debería significar esperar a que una parte de ella caiga para actuar.
¿Cuántas casonas más están en condiciones similares?
El caso de Bravo e Instituto Literario no sería aislado.
En otros puntos del Centro Histórico de Toluca existen inmuebles antiguos que presentan señales visibles de deterioro. Uno de los puntos señalados se encuentra sobre avenida Lerdo de Tejada, donde algunas construcciones han sido acordonadas como medida preventiva ante el riesgo que representan.
Para comerciantes y habitantes de la zona, la situación genera preocupación debido al constante tránsito de personas.
La pregunta es inevitable: ¿qué tendría que suceder para que un inmueble sea considerado demasiado peligroso para permanecer sin una intervención de fondo?
Una cinta preventiva puede advertir a la población sobre un peligro, pero no resuelve el deterioro estructural de una construcción.
El riesgo que se vuelve parte del paisaje urbano
En ciudades con una importante cantidad de edificios históricos, es común que existan tensiones entre conservación, propiedad, presupuesto y seguridad.
Toluca no es la excepción.
El Centro Histórico concentra edificios que forman parte de la identidad de la ciudad, pero también enfrenta problemas de mantenimiento y abandono en algunas construcciones.
El riesgo aparece cuando la población termina acostumbrándose a ver bardas deterioradas, inmuebles acordonados o fachadas apuntaladas.
Lo peligroso es que la normalización del deterioro puede hacer que una advertencia deje de generar atención.
El desplome de una barda de 10 metros demuestra que el riesgo no necesariamente permanece estático. Una estructura que durante meses parece simplemente deteriorada puede convertirse de pronto en una emergencia.
Protección Civil, INAH y propietarios: ¿quién debe actuar?
El incidente también abre un debate sobre las responsabilidades que existen alrededor de los inmuebles históricos.
Protección Civil puede detectar y señalar riesgos. Las instituciones encargadas de proteger el patrimonio establecen criterios para conservar edificios históricos. Y los propietarios o responsables de los inmuebles también tienen obligaciones relacionadas con su mantenimiento.
Pero cuando estas responsabilidades no se coordinan con suficiente rapidez, la población puede quedar en medio.
¿Quién debe asumir la responsabilidad cuando un edificio histórico representa un riesgo evidente y las soluciones para intervenirlo requieren procedimientos especiales?
La respuesta no debería llegar después de que ocurra una tragedia.
Toluca necesita una estrategia para sus edificios históricos
El desplome en el Centro Histórico debería servir para revisar el estado de otras construcciones antiguas de la ciudad.
No se trata de plantear que todos los inmuebles deteriorados deban ser demolidos. El patrimonio arquitectónico forma parte de la historia de Toluca y merece protección.
Pero preservar un edificio tampoco debería reducirse a colocar un señalamiento y esperar el siguiente desprendimiento.
La solución tendría que pasar por diagnósticos estructurales, mantenimiento, restauración, coordinación institucional y medidas preventivas, especialmente en inmuebles ubicados junto a calles con alta circulación peatonal y vehicular.
El verdadero reto está en encontrar el punto de equilibrio entre preservar la memoria de la ciudad y proteger a quienes viven, trabajan o transitan en ella.
Porque una ciudad no puede elegir entre su patrimonio y la seguridad de sus habitantes.
¿Cuántas bardas tendrán que caer para que el deterioro de las casonas históricas de Toluca deje de verse como un problema del futuro y sea atendido como una emergencia del presente?







