La demarcación gobernada por Alessandra Rojo de la Vega registró 37 casos más entre enero y agosto respecto al mismo periodo de 2025, mientras las otras 15 alcaldías reportaron disminuciones.
Ciudad de México.— La seguridad en la alcaldía Cuauhtémoc enfrenta un dato que contrasta con el discurso oficial de resultados: entre enero y agosto de 2026, fue la única demarcación de la Ciudad de México que registró un incremento en los delitos de alto impacto, de acuerdo con información de la Agencia Digital de Innovación Pública (ADIP), elaborada a partir de datos de la Fiscalía General de Justicia capitalina.
El reporte contabilizó mil 593 delitos de alto impacto en Cuauhtémoc durante los primeros ocho meses de 2026, frente a los mil 556 registrados en el mismo periodo de 2025.
La diferencia es de 37 casos, equivalente a un crecimiento aproximado de 2.4%, aunque la cifra es presentada como un aumento de 2% en el reporte referido.
El dato adquiere relevancia porque Cuauhtémoc no solamente es una de las zonas con mayor actividad económica, turística y comercial de la capital; también concentra una importante cantidad de población flotante y diariamente recibe a miles de personas.
Los números frente a la estrategia “Blindar Cuauhtémoc”
El incremento ocurre durante la administración de Alessandra Rojo de la Vega, quien ha colocado la seguridad como uno de los principales ejes de su gobierno mediante la estrategia denominada “Blindar Cuauhtémoc”.
La estrategia ha sido acompañada por acciones de vigilancia, presencia policial y comunicación constante en redes sociales. Sin embargo, los resultados estadísticos obligan a separar dos conceptos que con frecuencia terminan mezclándose en el debate público: la percepción de inseguridad y los delitos efectivamente registrados.
La propia alcaldía ha difundido una disminución en la percepción de inseguridad, al pasar de 59.1% en diciembre de 2025 a 52.4% en junio de 2026.
Que menos habitantes manifiesten sentirse inseguros constituye un indicador relevante, pero no significa automáticamente que la incidencia delictiva haya disminuido en la misma proporción.
Y ahí aparece la contradicción que los datos ponen sobre la mesa.
Mientras la percepción reportada por la administración presenta una mejoría, el número de delitos de alto impacto contabilizados durante enero-agosto de 2026 aumentó respecto al mismo periodo del año anterior.
Un dato que obliga a revisar la estrategia
La comparación resulta todavía más significativa porque, según el reporte citado, las otras 15 alcaldías de la Ciudad de México registraron reducciones durante el mismo periodo.
Esto coloca a Cuauhtémoc en una posición particular dentro del mapa de seguridad capitalino.
No significa, por sí solo, que la estrategia “Blindar Cuauhtémoc” sea la causa del incremento delictivo. Para establecer una relación de ese tipo sería necesario analizar otros factores: población flotante, actividad comercial, denuncias, comportamiento de cada delito, despliegue policial, zonas con mayor incidencia y evolución histórica.
Pero sí significa que el gobierno de la alcaldía tiene un resultado que explicar.
Una estrategia de seguridad no puede evaluarse únicamente por la cantidad de operativos anunciados, patrullas desplegadas o publicaciones en redes sociales. El indicador fundamental debe ser si las personas están más seguras y si los delitos disminuyen.
Opinión Notidex: la seguridad no se mide con likes
La comunicación gubernamental puede ayudar a informar a la ciudadanía, pero no sustituye a las estadísticas.
Si un gobierno presume una estrategia de seguridad, tiene todo el derecho de mostrar sus avances. Pero también debe estar dispuesto a explicar cuando los números no acompañan el discurso.
En este caso, la diferencia puede parecer pequeña en términos porcentuales: alrededor de 2%. Sin embargo, detrás de los 37 casos adicionales existen víctimas, familias y personas que tuvieron que enfrentar un delito.
También sería injusto concluir que una administración es responsable de cada delito ocurrido en su territorio. La seguridad pública involucra a distintos niveles de gobierno y, en la Ciudad de México, la investigación de los delitos corresponde fundamentalmente a la Fiscalía capitalina.
Precisamente por eso, el debate debería ser más serio que una disputa política.
¿Qué está ocurriendo en Cuauhtémoc que explica que sea la única alcaldía donde aumentaron los delitos de alto impacto?
La percepción puede mejorar y las estadísticas pueden empeorar al mismo tiempo. Ambas cosas pueden ser ciertas. Lo importante es no utilizar una para ocultar la otra.
¿La pregunta es?
Si “Blindar Cuauhtémoc” es una de las principales apuestas de seguridad del gobierno de Alessandra Rojo de la Vega, ¿debería la administración explicar públicamente por qué los delitos de alto impacto aumentaron mientras las demás alcaldías registraron reducciones?
Porque al final, la seguridad no debería medirse por qué tan bien se comunica una estrategia, sino por qué tan efectivamente logra reducir los delitos y proteger a quienes viven y trabajan en la demarcación.







