La temporada de ozono ha comenzado en el Valle de Toluca, un fenómeno ambiental que coincide con el incremento gradual de las temperaturas y cambios en la calidad del aire en la región. Especialistas advierten que las condiciones geográficas del valle favorecen la acumulación de contaminantes durante esta época del año.
De acuerdo con expertos en medio ambiente de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMex), este periodo se distingue por contrastes térmicos marcados, con mañanas y noches frías, mientras que durante el día se registran temperaturas más elevadas. Conforme avanza la temporada, el frío nocturno disminuye progresivamente.
La temporada de ozono suele iniciar a mediados de febrero y extenderse hasta principios del verano, cuando el aumento de lluvias contribuye a dispersar contaminantes presentes en la atmósfera.
Entre los principales factores que influyen en la concentración de ozono y el aumento de temperatura en el Valle de Toluca se encuentran:
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La quema de pastizales
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Las actividades agrícolas como el arado de tierras
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Las emisiones vehiculares
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La disminución de áreas verdes por el crecimiento urbano
Estas condiciones, combinadas con el fenómeno conocido como inversión térmica, dificultan la dispersión de contaminantes y favorecen la formación de islas de calor urbanas, lo que incrementa la sensación térmica para los habitantes.
Ante el aumento de radiación solar y contaminación ambiental, especialistas recomiendan tomar medidas preventivas para proteger la salud, especialmente durante las horas de mayor exposición al sol.
Entre las principales recomendaciones destacan:
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Evitar la exposición prolongada al sol
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Mantener una hidratación constante
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Utilizar protector solar
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Usar gorras o sombreros al aire libre
Estas acciones pueden ayudar a reducir riesgos asociados a la radiación solar y a los altos niveles de ozono en el ambiente.
El crecimiento de la mancha urbana en el Valle de Toluca ha reducido la presencia de árboles y áreas verdes, lo que contribuye al aumento de temperatura local. La vegetación cumple una función importante en la regulación del clima y la calidad del aire, por lo que especialistas subrayan la importancia de su conservación.
En conclusión, la temporada de ozono representa un reto ambiental recurrente para la región, por lo que autoridades, instituciones académicas y ciudadanía deben colaborar en la reducción de emisiones contaminantes.







