Alcohol, frituras, sopas instantáneas y embutidos podrían pagar más impuestos en 2027

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El Paquete Económico 2027 contempla posibles ajustes al IEPS para productos considerados de impacto negativo en la salud. La propuesta apunta principalmente a bebidas alcohólicas y alimentos con altos niveles de sodio.

Ciudad de México.— El precio de algunos productos que forman parte de la vida cotidiana de millones de mexicanos podría aumentar durante 2027 si prosperan las propuestas para modificar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).

Entre los productos que podrían ser alcanzados por nuevos ajustes se encuentran las bebidas alcohólicas y alimentos con exceso de sodio, como frituras, algunas salsas, sopas instantáneas y embutidos.

La posibilidad fue adelantada por Carol Antonio Altamirano, presidente de la Comisión de Hacienda y Crédito Público de la Cámara de Diputados, quien explicó que existen planteamientos de legisladores para revisar los impuestos aplicados a productos relacionados con problemas de salud.

Sin embargo, hay una precisión importante: los incrementos todavía no están aprobados.

Las propuestas tendrán que formar parte de la discusión del Paquete Económico 2027 y seguir el proceso legislativo correspondiente.

¿Qué productos podrían pagar más en 2027?

El debate se concentraría en productos considerados de riesgo para la salud cuando son consumidos en exceso.

Entre ellos aparecen:

  • Bebidas alcohólicas.
  • Frituras y botanas con alto contenido de sodio.
  • Sopas instantáneas.
  • Algunos embutidos.
  • Salsas y otros productos con elevados niveles de sodio.

La lógica planteada por los legisladores es utilizar la política fiscal como una herramienta para desincentivar el consumo de determinados productos.

No sería la primera vez que el gobierno recurre al IEPS con un argumento de salud pública.

En ejercicios anteriores ya se modificaron impuestos relacionados con productos como tabaco y bebidas saborizadas.

¿Subir el IEPS realmente mejora la salud?

Aquí comienza una de las discusiones más importantes.

El argumento a favor es relativamente sencillo: si un producto considerado nocivo se encarece, algunas personas podrían consumir menos.

Además, los recursos obtenidos mediante impuestos pueden contribuir a financiar las necesidades del Estado.

Pero existe otra cara.

Un aumento de impuestos también puede trasladarse directamente al consumidor y afectar con mayor intensidad a los hogares de menores ingresos.

Si una familia compra regularmente determinados alimentos porque son baratos, fáciles de preparar o accesibles, ¿un incremento en su precio hará que deje de consumirlos o simplemente provocará que tenga que gastar más?

La respuesta no es automática.

Alcohol: uno de los productos bajo revisión

Las bebidas alcohólicas aparecen como uno de los principales objetivos de la discusión.

El IEPS ya se aplica a estos productos, por lo que el debate no consiste necesariamente en crear un impuesto completamente nuevo, sino en revisar o ajustar las tasas existentes.

La intención, según lo planteado desde la Cámara de Diputados, estaría relacionada con los efectos del consumo de alcohol sobre la salud.

El problema será encontrar un punto de equilibrio.

Un impuesto demasiado bajo podría tener poco efecto para modificar hábitos.

Uno demasiado alto podría incentivar mercados informales, productos de dudosa procedencia o contrabando.

El sodio entra nuevamente en la discusión

Otro de los temas que podría tomar fuerza es el consumo excesivo de sodio.

Aquí entran productos como las frituras, sopas instantáneas, embutidos y algunas salsas.

La propuesta parte de una preocupación sanitaria: reducir el consumo de productos que contienen cantidades elevadas de sodio.

Pero nuevamente aparece una pregunta fundamental:

¿El problema está en el producto o en la frecuencia y cantidad con que se consume?

Un impuesto puede modificar precios, pero no necesariamente modifica hábitos por sí solo.

Para que una política de salud pública tenga efectos duraderos también se requieren información nutricional clara, educación alimentaria, acceso a productos saludables y prevención.

No se contempla aumentar los impuestos principales, según diputados

Carol Antonio Altamirano señaló que el proyecto de ingresos para 2027 no tendría como objetivo modificar los impuestos considerados principales ni crear nuevas contribuciones generales.

El ajuste estaría concentrado, según sus declaraciones, en productos específicos y bajo el argumento de salud pública.

La propuesta también busca contribuir al compromiso gubernamental de reducir el déficit fiscal.

Esto coloca el Paquete Económico 2027 frente a dos objetivos diferentes:

recaudar y cuidar la salud.

La pregunta será qué tanto puede cumplir simultáneamente con ambos.

El antecedente de las bebidas azucaradas

El gobierno federal ya tiene experiencia reciente utilizando el IEPS con objetivos relacionados con la salud.

En el paquete fiscal anterior se aprobaron modificaciones para incrementar la carga sobre tabaco y bebidas saborizadas, además de incorporar otros productos a este esquema.

Entre las medidas aprobadas también se incluyeron impuestos para videojuegos con contenido violento, bebidas con edulcorantes no calóricos y determinados sueros orales no medicinales.

Ese antecedente sirve como referencia para entender lo que podría ocurrir con los productos altos en sodio y las bebidas alcohólicas.

Sin embargo, cada modificación fiscal requiere analizar sus posibles efectos económicos y sociales.

¿Cuándo se conocerá la propuesta formal?

La Cámara de Diputados tiene previsto recibir el Paquete Económico 2027 el próximo 8 de septiembre.

El documento será presentado por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público e incluirá los proyectos de Ley de Ingresos y Presupuesto de Egresos de la Federación.

También se contemplan modificaciones a ordenamientos fiscales como la Ley del Impuesto sobre la Renta y la Ley Federal de Derechos.

Será entonces cuando se pueda conocer con mayor precisión qué productos serán incluidos, cuánto podría aumentar el impuesto y cuál sería el impacto esperado en la recaudación.

Hasta que el Congreso concluya el proceso legislativo, cualquier cifra o lista definitiva de productos debe considerarse provisional.

¿Cuánto podría subir el precio de las frituras y el alcohol?

Por ahora, la información disponible no establece una tasa definitiva para cada producto.

Por ello, sería prematuro afirmar que una determinada marca de frituras, una botella de alcohol o una sopa instantánea aumentará exactamente cierta cantidad.

El precio final dependerá del diseño del impuesto, la tasa aprobada, la forma de aplicación y la manera en que productores, distribuidores y comercios trasladen —o absorban— el incremento.

El consumidor podría terminar pagando una parte del costo.

Pero cuánto y en qué productos será una de las principales incógnitas cuando se presente formalmente la propuesta.

¿Impuesto saludable o una forma más de recaudar?

El argumento de salud pública puede ser válido.

También lo es preguntarse si realmente ese será el principal objetivo.

Cuando un gobierno incrementa impuestos sobre productos de consumo masivo obtiene recursos adicionales. Por eso, el ciudadano tiene derecho a conocer cuánto se espera recaudar y en qué se utilizará ese dinero.

Si la justificación es combatir enfermedades relacionadas con el consumo de alcohol, sodio o productos ultraprocesados, entonces sería razonable preguntar cuánto de la recaudación terminará destinado a prevención, atención médica y programas de salud.

Porque si solamente aumenta el precio de los productos, pero no mejora la prevención ni la atención, la medida podría terminar siendo percibida únicamente como una estrategia recaudatoria.

El consumidor tendrá la última palabra… pero también pagará la cuenta

El debate sobre el IEPS plantea una discusión que va más allá de los impuestos.

México enfrenta importantes desafíos de salud pública relacionados con los hábitos alimentarios y el consumo de determinadas sustancias.

Pero también existe una realidad económica: los hogares tienen presupuestos limitados.

Una familia que ya enfrenta aumentos en servicios, vivienda, transporte y alimentos puede resentir cualquier incremento adicional.

Entonces surge la pregunta que deberá responder el Congreso:

¿Un impuesto más alto realmente hará que los mexicanos consuman productos menos dañinos o simplemente hará más cara la comida que muchas familias ya compran porque es la que pueden pagar?

La respuesta dependerá no solamente de la tasa que se apruebe.

También de lo que el gobierno haga después con los recursos obtenidos.

El Paquete Económico 2027 será el escenario donde se defina si estas propuestas se convierten en nuevas cargas para el consumidor o si los legisladores optan por modificar el planteamiento.

Por ahora, la única certeza es que el alcohol, las botanas y los productos con alto contenido de sodio ya están sobre la mesa de discusión.

Y cuando llegue el momento de hacer las compras, la pregunta para los consumidores será inevitable:

¿pagarías más por estos productos si supieras que el dinero recaudado realmente se destinará a mejorar la salud pública de México?

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