Fachadas en riesgo en Toluca: Ricardo Moreno señala que propietarios deben responder ante posibles derrumbes

casonas historicas de Toluca
casonas historicas de Toluca

El Ayuntamiento de Toluca afirma que no puede intervenir directamente en inmuebles particulares que presentan riesgo estructural. Las lluvias han agravado el deterioro de algunas construcciones antiguas, mientras autoridades municipales buscan que propietarios e instancias encargadas del patrimonio actúen para evitar accidentes.

Las fachadas deterioradas y edificios con riesgo de colapso en Toluca representan un problema que se vuelve más delicado durante la temporada de lluvias. Ante el peligro que algunas estructuras pueden representar para peatones y automovilistas, el gobierno municipal explicó que existen límites legales para intervenir directamente en propiedades particulares.

El presidente municipal Ricardo Moreno Bastida señaló durante la conferencia La Toluqueña que el Ayuntamiento no puede ingresar por cuenta propia a estos inmuebles para realizar trabajos de reparación, debido a que se trata de bienes de propiedad privada.

De acuerdo con la explicación del alcalde, cualquier actuación de la autoridad debe mantenerse dentro de las facultades establecidas por la ley y respetar el derecho constitucional a la propiedad.

Por esta razón, la responsabilidad inicial de conservar las construcciones en condiciones adecuadas corresponde a quienes son propietarios de los inmuebles.

La administración municipal, sin embargo, ha realizado notificaciones a propietarios, poseedores e inquilinos de edificios identificados como potencialmente peligrosos. El objetivo es advertirles sobre las condiciones de las estructuras y sobre las posibles responsabilidades legales que podrían derivarse si un desprendimiento o derrumbe ocasiona daños a otras personas.

Lluvias agravan daños en inmuebles antiguos de Toluca

El deterioro de las construcciones se vuelve particularmente preocupante en edificios antiguos ubicados en zonas de alta circulación.

Las precipitaciones registradas durante las últimas semanas han contribuido al reblandecimiento de materiales, aumentando las posibilidades de desprendimientos y derrumbes en estructuras que ya presentaban daños.

Uno de los casos señalados se localiza en la esquina de Instituto Literario y Nicolás Bravo, donde una antigua casona construida con adobe sufrió el colapso de una parte de su barda perimetral y de elementos de su fachada.

La estructura tiene una altura aproximada de 10 metros, por lo que cualquier desprendimiento puede representar un riesgo considerable para las personas que transitan por la zona.

Después del incidente, el perímetro permanece acordonado como medida preventiva, debido a que todavía existe preocupación por las condiciones del resto de la construcción.

La situación evidencia uno de los principales problemas de las edificaciones antiguas: el deterioro puede acelerarse cuando los materiales permanecen expuestos durante periodos prolongados a humedad y lluvias.

El patrimonio histórico complica las intervenciones

El problema no termina en determinar quién es dueño de una propiedad.

Algunas de las construcciones deterioradas de Toluca cuentan con protección del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) debido a sus características y valor histórico.

Esto significa que una eventual intervención debe considerar también las reglas de conservación del patrimonio.

El Ayuntamiento informó que ha enviado información sobre estos inmuebles al INAH para que la dependencia federal conozca los casos y pueda realizar las acciones que correspondan dentro de sus atribuciones.

Entre las posibilidades se encuentran las notificaciones a propietarios y la eventual elaboración de proyectos destinados a preservar las construcciones bajo criterios de restauración y conservación histórica.

El escenario genera una doble responsabilidad: evitar que las edificaciones representen un peligro para la población y, al mismo tiempo, impedir que las construcciones históricas desaparezcan por falta de mantenimiento.

¿Quién debe actuar ante una fachada que puede caer?

Para los habitantes y visitantes de Toluca, el problema puede parecer sencillo: si una fachada amenaza con caer, debería repararse.

Sin embargo, desde el punto de vista jurídico y administrativo intervienen diferentes responsabilidades.

Por un lado están los propietarios, quienes deben conservar sus inmuebles y atender las condiciones estructurales de los mismos. Por otro, las autoridades municipales tienen facultades para prevenir riesgos en la vía pública, notificar y establecer medidas de protección, pero no necesariamente pueden disponer libremente de una propiedad particular.

Cuando además se trata de un inmueble protegido por el INAH, cualquier intervención puede requerir procedimientos adicionales.

Por ello, el desafío consiste en lograr que las diferentes autoridades y propietarios actúen antes de que una situación de deterioro termine en una emergencia.

Opinión Notidex

Una fachada puede ser propiedad privada, pero cuando existe riesgo de que una parte de ella caiga sobre una banqueta, el problema deja de ser exclusivamente privado.

Ahí está el verdadero dilema.

El respeto a la propiedad privada es indispensable y las autoridades deben sujetarse a la ley. Pero también existe una obligación fundamental del Estado: prevenir riesgos que puedan afectar a quienes utilizan el espacio público.

El caso de Instituto Literario y Nicolás Bravo demuestra lo rápido que una estructura antigua puede pasar de ser parte del paisaje urbano a convertirse en una amenaza.

Y aquí también corresponde preguntar qué papel están jugando los propietarios. Si un inmueble representa un peligro, ¿cuánto tiempo puede permanecer sin recibir mantenimiento antes de que la negligencia termine afectando a alguien?

La conservación del patrimonio tampoco puede convertirse en una excusa para permitir que edificios históricos se deterioren hasta un punto irreversible.

La pregunta para el Ayuntamiento, el INAH y los propietarios es clara: ¿esperaremos a que ocurra un accidente para determinar quién tenía la responsabilidad de actuar?

Porque cuando una fachada se desploma sobre una calle, las responsabilidades jurídicas pueden discutirse después; la vida de una persona no puede repararse ni restaurarse.

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