La reciente muerte de varios ejemplares de fauna silvestre en el parque Matlazincas, conocido popularmente como El Calvario de Toluca, ha encendido las alarmas entre colectivos ambientalistas, vecinos y especialistas, quienes ahora impulsan medidas urgentes para proteger este espacio natural urbano.
El presunto envenenamiento de al menos siete cacomixtles y un gato ha evidenciado un problema más profundo: la falta de vigilancia ambiental y la vulnerabilidad de las especies que habitan este parque emblemático.
Colectivos ciudadanos denunciaron que, semanas antes del hallazgo, ya se había detectado la presencia de sustancias tóxicas utilizadas como veneno para roedores, lo que habría puesto en riesgo a múltiples especies que conviven en el área.
Ante esta situación, activistas colocaron mensajes de protesta para señalar la ausencia de la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna (Cepanaf), organismo responsable de la administración del lugar.
¿Qué son los cacomixtles y por qué son importantes?
Los cacomixtles son mamíferos nocturnos, discretos y totalmente inofensivos para las personas. Su dieta incluye insectos, pequeños vertebrados y frutos, lo que los convierte en una especie clave para mantener el equilibrio ecológico.
Especialistas subrayan que su presencia en zonas urbanas como Toluca no es rara, ya que estos animales se adaptan a parques, barrancas y áreas con vegetación. Sin embargo, su supervivencia depende directamente de la conservación de estos espacios.
Además, organizaciones como EcoUrban han documentado agresiones constantes hacia esta especie, que van desde ataques directos hasta envenenamientos.
Falta de acciones y exigencias ciudadanas
Tras los hechos, activistas y vecinos organizaron recorridos de vigilancia para prevenir nuevos casos, especialmente en horarios nocturnos o de baja afluencia, cuando suelen ocurrir este tipo de incidentes.
Entre las principales demandas destacan:
- Declarar el parque como Área Natural Protegida con mayor rigor ambiental
- Implementar vigilancia permanente
- Regular el acceso al sitio para evitar actividades ilícitas
- Establecer protocolos claros de protección a la fauna
Los colectivos también han advertido que la falta de una figura sólida de protección facilita tanto el deterioro ambiental como actos de violencia contra la fauna.
Respuesta institucional bajo cuestionamiento
De acuerdo con ambientalistas, la reacción de las autoridades ha sido limitada. Señalan que, tras el incidente, únicamente se realizaron recorridos esporádicos sin medidas permanentes.
Por su parte, la Comisión Estatal de Parques Naturales y de la Fauna informó que se han iniciado inspecciones semanales y estudios para determinar la posible presencia de sustancias tóxicas en el parque.
También buscan confirmar si los animales afectados formaban parte del ecosistema local o si fueron abandonados en el sitio.
Obstáculos para denunciar delitos ambientales
Otro punto crítico es el proceso legal. Integrantes de EcoUrban señalaron dificultades para presentar denuncias, incluyendo traslados a otros municipios y requisitos técnicos como peritajes oficiales.
Estas barreras, aseguran, limitan la participación ciudadana y dificultan el acceso a la justicia ambiental.
Propuesta: proteger el Calvario como pulmón urbano
Ante el riesgo creciente, colectivos impulsan que el parque sea reconocido con una categoría de protección más estricta, que permita:
- Preservar la biodiversidad local
- Crear corredores ecológicos entre zonas verdes
- Establecer vigilancia ambiental efectiva
- Evitar la degradación del ecosistema
El objetivo es salvaguardar uno de los principales pulmones verdes del Valle de Toluca y garantizar la convivencia entre la ciudad y la vida silvestre.
En conclusión, el caso del Calvario refleja una situación más amplia: la fragilidad de la fauna urbana frente a la falta de políticas ambientales sólidas.
Mientras continúan las investigaciones, la ciudadanía mantiene la vigilancia y la presión para evitar que estos hechos se repitan.







